-----------------------------f- 18 DE JULIO - 1936 - ALZAMIENTO NACIONAL EN ESPAÑA. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

lunes, 17 de julio de 2017

18 DE JULIO - 1936 - ALZAMIENTO NACIONAL EN ESPAÑA.



La fecha de hoy es 18 de julio. El 18 de julio de 1936 se producía en España el Alzamiento Nacional contra el régimen marxista de la Segunda República Española, dando inicio a lo que se conoció como Guerra Civil Española.

ANTECEDENTES.

Desde el advenimiento de la Segunda República Española y especialmente desde la llegada al poder de la CEDA, el clima de violencia y extremismo político se había ido incrementando, casi sin interrupción.

El triunfo por escaso margen del Frente Popular en las elecciones parlamentarias del 16 de febrero de 1936 consolidó la polarización extrema de la vida política. Inmediatamente las organizaciones marxistas que integraban o apoyaban dicho Frente (Partido Socialista Obrero Español, Unión General de Trabajadores, Partido Comunista de España, Confederación Nacional del Trabajo, Partido Obrero de Unificación Marxista, etc.) se lanzaron a una campaña de violencia generalizada (huelgas, manifestaciones, ocupación de tierras, quema de iglesias, asesinatos, etc.) en un ambiente claramente de anarquía total.

Pronto surgieron o entraron en acción grupos que crearon una imparable espiral de acción-reacción. Los grupos políticos en auge eran los más extremistas de cada bando: Falange Española que se nutría de los descontentos de la CEDA y prácticamente había absorbido a su rama juvenil y los afines a Francisco Largo Caballero (a quien significativamente empezaron a llamar El Lenin Español) dentro del PSOE.

Por su parte, la victoria del Frente Popular y el creciente clima de violencia convencieron a muchos de que la democracia había fracasado y de que la República estaba a punto de caer en manos de asesinos marxistas al servicio de Moscú y, obviamente, de Stalin. Esto les llevó a la conclusión de que se imponían soluciones drásticas.

En la sesión parlamentaria del 16 de junio de 1936 el líder de la oposición José María Gil-Robles, presentó un informe sobre los desórdenes ocurridos desde las elecciones que incluía 170 iglesias incendiadas, 251 intentos fallidos de quema de iglesias, 269 muertos y 1.287 heridos por asesinatos políticos y choques callejeros, 133 huelgas generales y 218 parciales. Esto daba una idea de la magnitud de los problemas y del ambiente de enfrentamiento que se respiraba.

LA VIOLENCIA IMPERANTE.

La realidad era que España se veía envuelta en una ola de violencia clasista y atea, que se manifestaba en atentados contra propietarios de tierras, ocupación de fincas, quema de talleres, de iglesias y violencia contra miembros del clero católico.

A eso se sumaba la verborragia encendida de los líderes marxistas como Largo Caballero y Dolores Ibarruri. A su vez la prensa izquierdista publicaba un discurso incendiaro, destinado a soliviantar a las turbas proletarias y campesinas.

Todo esto llevó a que la violencia marxista fuera respondida por la violencia de derecha, tanto de los Carlistas y Cedistas como de los Falangistas, estos últimos con una visión más social de la política, pero netamente anti comunistas.

EL ASESINATO DE JOSÉ CALVO SOTELO.

La idea del golpe de Estado estaba instalada en muchos mandos militares y se había puesto como fecha limite el 20 de julio. El día 12 de julio el teniente de la Guardia de Asalto José del Castillo Sáez de Tejada, quien fue el responsable de la muerte de Andrés Sáenz d e Heredia, primo de José Antonio; es asesinado por elementos nacionalistas. Castillo era un personaje importante dentro de la estructura militar marxista, al punto tal de ser miembro de la Unión Militar Republicana Antifascista,  que nucleaba a militares masones, anti fascistas y de ideología marxista. Esta asociación tenía como finalidad dar soporte militar a un golpe de estado de izquierda, donde se liquidarían a todos los militares, políticos y militantes considerados fascistas, para instalar una dictadura de tipo comunista, de acuerdo a planes diseñados en la URSS.

El mismo día de su muerte, en Ketama (Marruecos), varios de los sublevados llevaron a cabo el llamado juramento del Llano Amarillo, donde se perfilaron los detalles de la próxima sublevación.

El 13 de julio, un grupo de guardias de asalto deciden vengar la muerte del teniente Castillo y se dirigen al domicilio de José Calvo Sotelo.  Era un político y jurisconsulto derechista español, Ministro de Hacienda entre 1925 y 1930, durante el gobierno del General Miguel Primo de Rivera y protagonizó varios debates en las Cortes en los que solicitó al Gobierno que restableciese el orden público, reclamando que en caso contrario tal tarea debería ser asumida por el Ejército. Tras fortísimos enfrentamientos parlamentarios, recibió amenazas de Dolores Ibárruri (a) La Pasionaria, militante y diputada comunista española artífice de cientos de crímenes durante la Guerra Civil Española.. En realidad la muerte de Calvo Sotelo estaba decidida desde hacía tiempo por la dirigencia filo stalinista del Partido Comunista Español. Junto a el, estaban en la lista otros patriotas españoles, que encontrarían su muerte, luego del 18 de julio.

En la madrugada del 13 de julio de 1936 un grupo de guardias de Asalto y militantes socialistas, dirigido por el capitán de la Guardia Civil Fernando Condés le detuvo en su domicilio y le introdujo en el interior de una camioneta de la guardia de Asalto donde Luis Cuenca, militante de las Juventudes Socialistas y guardaespaldas de Indalecio Prieto le asesino a sangre fría disparándole dos tiros en la nuca.


Escenas durante el entierro de José Calvo Sotelo.
Durante su entierro, se produjeron fuertes escenas de rechazo al asesinato y tanto la clase media como los sectores conservadores  quedaron muy impactados por el crimen. ​ Tras el entierro, algunos de los congregados trataron de marchar en manifestación hacia el centro de Madrid, y tras haber sido cacheados varios veces por guardias de Asalto, surgieron disturbios entre algunos falangistas y las fuerzas del orden, llegando a haber algunos disparos. Hubo cinco muertos y más de treinta heridos.

La situación se hacía pues insostenible y el gobierno de la República no daba la imagen de poder controlar a sus propias fuerzas excesivamente ideologizadas.

EL ALZAMIENTO DEL 18 DE JULIO.

El convencimiento en cuanto a que la única salida a la situación era el levantamiento militar, se instaló ya como una verdad incontrovertible en todos los que eran contrarios al régimen marxista imperante.

Finalmente, y tras varios aplazamientos, el momento fijado para el inicio de la insurrección fue la mañana del 18 de julio de 1936. El general Mola advertía:
"Ha de advertirse a los tímidos y vacilantes, que el que no esté con nosotros, está contra nosotros, y que como enemigo será tratado. Para los compañeros que no son compañeros el movimiento triunfante será inexorable". (Instrucción Reservada nº 5 emitida el 20 de junio de 1936.).
Aunque no existe ninguna fecha oficial para el final de la sublevación, muchos historiadores[6] coinciden en señalar la fecha del 20 de julio de 1936 como el final de la fase de sublevación y el inicio de la guerra propiamente dicha.


En ese momento los sublevados controlaban aproximadamente un tercio del territorio que incluía la práctica totalidad de Galicia, León, Castilla la Vieja, Álava, Navarra, la mitad occidental de Aragón (incluyendo las 3 capitales provinciales), el norte de Cáceres (incluyendo la capital), Canarias (excepto La Palma), Baleares (excepto Menorca), Ceuta, Melilla y todos los territorios coloniales españoles a excepción de la Guinea Española. También estaban bajo control del Bando Nacional las ciudades de Oviedo, Granada, Córdoba, Cádiz y Sevilla, así como un estrecho corredor que unía a estas últimas.

Los rebeldes controlaban grandes áreas cerealísticas, pero la industria, tanto pesada como ligera, así como las grandes ciudades españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao) seguían en manos de la República.

ESENCIA DEL ALZAMIENTO NACIONAL.

El Alzamiento fue el levantamiento de la verdadera España contra la anti España encarnada por la Segunda República Española. No eran unos españoles los que se levantaban contra otros españoles, sino que era España misma, su esencia histórica, la que se levantaba contra sus enemigos y en particular, contra el comunismo internacional.
"España no toleró la vil injuria; aceptó el reto y se puso en pie; aprestándose a la defensa de su honor histórico".[Compendio de Historia de España pág. 245 y ss., usado para tareas docentes]
"... muchos españoles, engañados por propagandas extranjeras habían sido engañados por estas ideas y servían de ciego instrumento. Los crímenes se producían en todo momento, obedeciendo órdenes de Moscú".[Lecciones de Formación del Espíritu Nacional Lecciones XIII (pág.57 y ss.) y XL (pág. 175 y ss.)]

Objetivo del Alzamiento

El objetivo del pronunciamiento era salvar a España.
"Los ideales del glorioso Alzamiento Nacional fueron: la defensa de la civilización cristiana y de la Patria; el restablecimiento del orden; la mejora del obrero y de las clases humildes; la propagación de la cultura hispana y la repulsión de las doctrinas marxistas y comunistas. Ha devuelto a España su tradicional sentido religioso, anulando la obra sectaria y masónica de la República". (Historia de España Primer Grado Lección 19, pág. 130 y ss.).
"Al levantamiento militar se le llamó Movimiento Nacional, movimiento de salvación de España, Santa Cruzada en defensa de la Fe y de la Patria".
La amenaza de revolución comunista y la violencia imperante hicieron inevitable el Alzamiento.
"... pesaba sobre España la terrible amenaza de una revolución comunista, con la cual se pretendía, bárbaramente, hacer de nuestro pueblo un esclavo de Rusia".
"... ante todo este maremagnum, el Ejército tiene la sagrada obligación de intervenir cuando lo que peligra es el ser mismo de la Patria".
Los alzados eran conscientes de que estallaría una guerra terrible, pero su deber patriótico les obligó a salvar a España.
"... aun sabedores del dolor que la guerra supone, no titubearon en producirlo. Es lo mismo que cuando una persona necesita una operación y son, precisamente, aquellos que más le aman quienes le llevan al cirujano".

LA REPRESIÓN EN LA ZONA REPUBLICANA.

Después del Pronunciamiento del 17 y 18 de julio de 1936 en España, siguió de forma casi inmediata una brutal represión ejercida desde el Bando republicano, persiguiendo la eliminación física de adversario y que produjo decenas de miles de muertes.

La estimación de víctimas de la represión en la zona republicana puede cifrarse en unas 50.000 personas. Estas estimaciones, aun hoy, están sometidas a revisión; aunque las víctimas producidas por el bando republicano fueron bien identificadas.

Tras el levantamiento, en las zonas en las que no triunfó la insurrección, se desató una revolución que propició la desaparición o transformación de muchas instituciones. En las grandes ciudades surgieron las fuerzas paralelas a las de orden público, cada partido político contaba con sus milicias y también disponían de sus propias "checas", especie de cárceles, que pronto se significaron por la práctica de la tortura (en Madrid llegaron a abrirse varias docenas). Los marxistas dieron especial importancia a la autoridad municipal y numerosos ayuntamientos fueron tomados y los comités revolucionarios asumieron sus funciones, desplazando, también, a las fuerzas de orden público.

La revolución se inició con una oleada de asesinatos, destrucciones y saqueos. En las grandes ciudades, las milicias de los diferentes partidos se dedicaron dar “el paseo” a todo aquel que identificaban como potencial enemigo. Los sacerdotes y frailes fueron los que más sufrieron sus iras, desatándose lo que se ha conocido como la persecución religiosa, asesinando a cerca de 7.000 eclesiásticos en toda la geografía española. Uno de los ejemplos más destacados entre los casos de la brutalidad revolucionaria ejercida contra el clero aconteció en la diócesis de Barbastro, donde se asesinó a 123 de los 140 sacerdotes, es decir, el 88% de sus miembros.

En Madrid, durante el mes de noviembre de 1936 se produjeron las sacas masivas de presos que, ante la cercanía del frente, se consideró que debían ser trasladados. La mayoría de estos presos no llegaron a su destino, entre 2.000 y 5.000 fueron fusilados en el municipio de Paracuellos y Torrejón de Ardoz.

Los tres primeros meses de la guerra fueron de especial terror en las grandes ciudades de la zona republicana. Madrid se convirtió en territorio ocupado por un laberinto de milicias que, al amparo de la noche, sacaban de sus casas a aquellos que arbitrariamente eran denunciados por colaborar con el Bando Nacional; en casos, la prueba consistía en haber escuchado radio Sevilla o haber encendido las luces del coche, supuestamente para orientar a los aviones de los sublevados. Esos meses, las embajadas se llenaron de refugiados.

En Barcelona la situación fue muy similar a Madrid, con el añadido de que fueron frecuentes los enfrentamientos entre las distintas milicias principalmente las de la UGT se enfrentaban a las de la CNT y los comunistas del PSUC se enfrentaban a los trotskistas del POUM.

La represión en cifras

Las víctimas en la zona republicana están bien identificadas y sobre su número existen menos controversias. Al concluir la Guerra Civil, el franquismo realizó un exhaustivo estudio que quedó reflejado en la llamada Causa General.

El estudio recoge las consecuencias del denominado terror rojo desde febrero de 1936 hasta el fin de la contienda. Se trata de un minucioso estudio realizado municipio por municipio y que ocupa más de 1.500 legajos, hoy conservados en el Archivo Histórico Nacional.

Según los datos que obran en este archivo, el número de víctimas de la represión republicana sería de 38.563. Ramón Salas Larrazábal publicaría un estudio, según el cual este número ascendería a más de 70.000. Estimaciones actuales calculan que el número de estas víctimas no debió superar las 50.000.

En base a artículos de Metapedia.




4 comentarios :

  1. Y franco que pinta en este blog? si hubiese apoyado a Hitler en la WW2 hubiesemos ganado a la judiada mundial, pero mejor mantenerse neutral no? cuando ya la muerte llamaban a la puerta de Franco, ya muchos de su gabinete se vendian a los yankis para " democratizar" España, y ya vemos hoy en su dia sus resultados! a mi el regimen franquista, sinceramente me la pela!! para mi el nacional socialismo fue lo autentico que combatio y desenmascaro a los demonios sionistas que hoy dia dominan las esferas importantes del mundo!

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    1. No hablamos en el artículo acerca del "regimen franquista". Tampoco hablamos de Franco. Hablamos del ALZAMIENTO NACIONAL, donde Franco fue sólo una pieza importante, pero una más. La Falange por ejemplo y los jonsistas protagonizaron el Alzamiento. Lo que vino luego tuvo sus cosas muy criticables. También tuvo cosas buenas. No somos franquistas sin nacionalsocialistas, pero el Alzamiento Nacional, la Marcha sobre Roma, Codreanu y la Guardia de Hierro, por nombrar tres casos, son temas que tratamos y en los cuales tomamos posición. Saludos. Sieg Heil!!!

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  2. FRANCISCO FRANCO salvó a mi amada España de convertirse en un país satélite de la URSS. En cambio, Venezuela, mi país, es un triste satélite de Cuba Comunista y Rusia. Ocurre que en Venezuela, no tenemos un militar valiente y honrado como El Caudillo; sino un militar cobarde y felón, como Hugo Chávez.

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