-----------------------------f- LA LUCHA NACIONALSOCIALISTA. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA LUCHA NACIONALSOCIALISTA.



SI NO PUEDES ESCUCHAR EL AUDIO POR LA CENSURA DE YOUTUBE

Por ACGS.
Básicamente cada uno de nosotros es consciente de que hay algo que no está bien en la sociedad, que hay "algo que falta." Algunos podrán ejemplificarlo como una extraña sensación de vacío y gelidez. Otros como asco. Pero todos en lo profundo de nuestro interior abrigamos la esperanza de que se trata de una situación que puede ser invertida, curada. Sentimos una voz interior que nos dice que muchas cosas pueden ser diferentes y que muchas acciones pueden producirse de modo distinto.

Vivimos en un mundo caracterizado por un pensamiento de alto contenido materialista y en una sociedad basada en el consumo ilimitado y la búsqueda del mayor placer personal.  Es un mundo y una sociedad donde el dinero, el poder y el egoísmo reinan. La búsqueda del dinero, con el cual satisfacer un sensualismo sin sentido ha llegado a extremos de una desproporción jamás producida en la historia humana. La codicia regula los actos de los seres humanos, de una forma como nunca antes lo hizo. Las necesidades materiales de los individuos ocupan el centro de atención, al punto tal que todo lo demás se ha tornado totalmente insignificante.  Se ha extendido un concepto de felicidad que depende totalmente de aspectos materiales. Nunca la sociedad ha estado tan inmersa en la búsqueda de esa felicidad material. Y nunca ha estado en los niveles de insatisfacción, frustración, paranoia y desesperación como se encuentra ahora. Si bien es claro que la felicidad perseguida por el hombre de hoy es temporal e insustancial, no por ello deja de perseguírsela. Vivimos un mundo donde la frustración, la depresión y el suicidio se han convertido en plaga. Se trata del sistema cultural más  autodestructivo que el hombre ha podido crear.

Frente a esto, quienes tenemos una cosmovisión basada en valores totalmente opuestos a los predominantes, sentimos que este círculo vicioso imperante deber ser quebrado en algún lugar y momento.

En definitiva sabemos que el hombre tiene una dimensión espiritual que no puede ser negada o ignorada. Cuando el ser humano es sumergido en un mundo donde la adoración de lo material es la norma, la parte más importante de esa humanidad, la espiritual, se pierde. Con ello el individuo se sumerge en una situación de frustración que bien fue definida por Sartre, como “náusea”.

El hombre de hoy no tiene creencia mayor que en su propia individualidad. Este error ontológico, le quita a su vida todo significado espiritual y altruista. Al poner al individuo por sobre la comunidad de donde surge, corta sus raíces y pierde toda unión con su pasado. Así como se separa de su historia, se separa de su naturaleza. Olvida de donde viene. Olvida a sus ancestros y olvida su tierra. Su patria deja de ser la tierra de sus padres para ser el lugar donde circunstancialmente se vive. Se transforma en “ciudadano del mundo”, que es un eufemismo para la condición de apátrida. Al no creer en nada, pierde la capacidad de sentir. Sus deseos se dirigen a la naturaleza muerta, se hace prisionero de la técnica y se transforma el mismo en algo muerto.

Por supuesto que esta alienación de sí mismo y de sus orígenes implica el olvido de su pertenencia a una raza, a una etnia y a una estirpe. Repele su propia cultura y niega su identidad.

Para poder vivir así, determinados ideales con una alta significación deben ser borrados de su mente y de su corazón. Desaparece conceptos tales como  el honor, la lealtad, el sacrificio, la responsabilidad, el coraje, el fanatismo, la disciplina y la sabiduría, que una vez fueran los atributos que las personas se esforzaban por poseer. El egoísmo y la codicia vienen a reemplazarlos. La inmoralidad del judío se logra imponer sobre los altos valores de la arianidad.

La inversión del marco axiológico se acompaña con una inversión también en lo estético. Lo bello y saludable se distorsiona y es suplantado por lo feo e insalubre. En el mundo del arte, por sobre todo, la mercantilización del espíritu creativo lleva a su destrucción.

Con los valores y la estética subvertidos, es muy fácil transformar el mundo en un lugar perverso donde reina el espíritu de la muerte sobre las personas.

Las ideas y los valores enfermos que abundan en la sociedad moderna deben ser reemplazados con algo saludable. La plaga espiritual que llamamos materialismo centrado en sí mismo debe ser combatido si queremos que este mundo sea el hogar de personas felices y creativas. Para ello es necesario hacer despertar el alma del pueblo del sueño narcótico en el que la han sumido. Solo existe una cura para la plaga espiritual que azota a nuestros pueblos: el Nacionalsocialismo.

No negamos la importancia de lo material para el desarrollo humano. Necesitamos alimentos, agua, refugio,ropa, etc. Pero mucho más el hombre necesita un impulso que lo inspire y le ayude a perseverar en todas las situaciones. Solo con altos ideales, que trascienden el mundo material y todo aquello que se puede conseguir con dinero, se puede lograr que el hombre alcance su verdadera naturaleza.

El Nacionalsocialismo rechaza los anti ideales de la sociedad actual, no para transformarse en un tradicionalismo anacrónico, sino porque considera que los ideales que cultivaron nuestros antepasados, son los únicos por los que vale la pena luchar.

Fortaleza, orgullo, confianza, valentía, honor, fidelidad, sacrificio, responsabilidad, fanatismo, sabiduría.  Esos ideales no pueden morir, porque si así lo hacen, lo que muere, será el tipo biológico de hombre que les dio nacimiento y con ello, lo más puro y noble que la naturaleza ha creado: la humanidad aria.

Estos ideales conformaron los cimientos de nuestra raza y nos distinguieron del resto de los hombres del planeta. Con ellos se ha dado sentido a la vida de miles de generaciones que nos precedieron. Una vida con sentido es lo que busca el Nacionalsocialismo. Donde la misión del hombre no sea comprar un vehículo, tener un condominio y donde lo más arriesgado que haya hecho sea firmar un contrato de hipoteca. Una vida donde la familia vuelva a reemplazar en las prioridades del individuo a su propia persona. Donde a través de la lucha por la familia, se llegue a la lucha por su pueblo y a través de ésta a la lucha por su raza. Una vida donde al final importe no lo que tengamos sino lo que hemos hecho.  Una vida libre del materialismo decadente actual.

Sabemos que la vida es un don precioso y de corta duración. No es inteligente desperdiciarla. Pero somos conscientes que lo importante no es cuando vamos a morir o como, sino lo que hemos elegido hacer con nuestras vidas.

Para un Nacionalsocialista no hay honor más grande que entregar su vida por el bienestar de su gente. Ello le otorga significado a su existencia. Se siente responsable de llevar el legado de sus antepasados a sus descendientes y sabe que en el mundo actual el auto sacrificio es el único camino para hacerlo.

El Nacionalsocialista sabe que la verdad más sagrada se encuentra en el misterio de la sangre. Ella nos une a nuestra familia, a nuestro pueblo, a nuestra raza y a nuestra tierra. A esa tierra en donde nos hemos encendido y donde nos apagaremos. Pero la unión fundamental que nos da la sangre es con nuestros antepasados, a quienes debemos estar eternamente agradecidos, ya que sin ellos no seríamos nada. Y así como nos une a ellos, nos proyecta al futuro en nuestros descendientes. Nuestra preocupación es que ellos no sean inferiores a nosotros, no olviden sus orígenes y no pierdan su humanidad aria. Es con nuestra sangre, proveniente de nuestros antepasados que creamos nuestro futuro. Somos un puente entre un pasado heroico y un futuro glorioso.

Creo que puedo hablar por muchos auténticos nacionalsocialistas cuando afirmo que nuestra cosmovisión nos ha brindado la paz espiritual que nos pretendió robar  el materialismo. Para cada uno de nosotros la sola posesión de la riqueza material no es suficiente. En mi caso particular, tengo la dicha de que esta visión del mundo me fue transmitida por mis padres, a quienes a su vez se la transmitieron los suyos. Otros camaradas, han llegado al puerto de destino del nacionalsocialismo luego de un arduo viaje. En unos casos y en otros, el efecto ha sido el mismo: calma espiritual, seguridad en la convicción, fe en la lucha. No hemos llegado por razonamientos o contrapesos de conveniencias. Lo hemos hecho por esa voz del inconsciente colectivo jungueano, que no es otra cosa que la voz ancestral de nuestra raza. En todos nosotros resuena la voz de nuestros ancestros. Nos convocan a la batalla. Una lucha por el bien y contra el mal.

Luchamos por nuestros pueblos, aunque ellos nos rechacen prisioneros de su perversa alienación. Luchamos por los hijos de nuestros enemigos dentro de nuestra raza. Nos impele una fuerza imposible de explicar desde el intelecto. Solo puede ser entendida desde el alma de la raza. Un alma que evoca la batalla para defender la sangre y el suelo como un sagrado deber. No hay nada más significativo para un nacionalsocialista que luchar por su pueblo, por su carne y por su sangre. Y no conoce mayor felicidad y placer que el que le da ser consciente de lo que es realmente significativo.

Hoy elevamos la bandera que otros izaran antes. Hoy como ayer, se alza contra los cultores de la muerte y la esclavitud. Sirve a un futuro y a una idea. El futuro de nuestra raza y la idea de que nuestra sangre es sagrada.


2 comentarios :