-----------------------------f- DERECHO Y LEGISLACIÓN ALEMANAS 4 - EL DERECHO DEL TRABAJO. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

miércoles, 23 de agosto de 2017

DERECHO Y LEGISLACIÓN ALEMANAS 4 - EL DERECHO DEL TRABAJO.

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Por el Dr. Erich Schinnerer, Universidad de Berlín.

Publicado por Terramare Office, Berlin, 1938.

EL DERECHO DEL TRABAJO EN ALEMANIA NACIONALSOCIALISTA.

Desde 1933 ha habido un desarrollo enérgico en todos los aspectos de la ley que trata del trabajo. La organización del trabajo también ha sido reformada a través de la Ley de Organización del Trabajo (20 de enero de 1934). Conectada con esa medida se encuentra una Ley de Tribunales del Trabajo revisada, así como una Ley relativa a la Introducción del Libro de Trabajo (26 de febrero de 1936) que proporciona a las autoridades los datos necesarios para una distribución planificada de mano de obra. También se han establecido normas que rigen los contratos de trabajo. La Ley para la Protección de los Salarios en la Tarea (8 de junio de 1933) y la Ley de Tarea (23 de marzo de 1934), cuya parte esencial protege al trabajador de la reducción de salarios, pero que también permite prohibir las tareas escolares. La Ley de Horas de Trabajo (26 de julio de 1934), la Ley sobre Horas de Trabajo en Panaderías y Confiterías (29 de junio de 1936). El día de ocho horas se prescribe como regla general. En las ocupaciones peligrosas para la salud el tiempo de trabajo debe ser reducido. En el ámbito de la protección laboral tenemos regulaciones relativas al trabajo con aire comprimido (29 de mayo de 1935), Ley de Alojamiento para Trabajadores de la Construcción (13 de diciembre de 1934), que prevé un alojamiento saludable y adecuado para los trabajadores (hombre y mujer) en minas de carbón, en trabajos de rodillos y martillos y en la industria del vidrio (12 de marzo de 1933). Además de la reorganización de los seguros de enfermedad, invalidez y accidentes, se ha reformado el seguro social en su conjunto para garantizar su funcionamiento eficiente y económico.

Todas estas leyes pueden integrarse fácilmente en el marco existente de este departamento de derecho, pero simplemente dar sus nombres no nos dice nada de la actitud completamente nueva hacia todo lo relativo al derecho laboral. La antigua ley laboral se centró en las asociaciones de trabajadores y reconoció a estas organizaciones por el conflicto de clases como corporaciones estatutarias, dándoles así un lugar en la vida del Estado. Pero tales asociaciones están ahora completamente en desacuerdo con las ideas incorporadas en la Ley de Organización Laboral. La organización del trabajo ha sufrido un cambio fundamental. El Estado Nacional Socialista no ha tratado de hacer un compromiso entre la organización nacionalsocialista y la organización capitalista de la industria y el trabajo. En lugar de la oposición de Trabajo y Capital, de empleador y el empleado, la Ley de Organización Laboral ha establecido la Comunidad de Obras, que existe para servir a todo el pueblo.
"Para servir a los más altos intereses de la comunidad del pueblo no son empleadores y empleados, sino diputados laborales del pueblo". (Hitler en la exposición del motor, 1935).
El trabajo en todas las formas es el cumplimiento de un deber hacia la comunidad. Para cada alemán, el trabajo significa el cumplimiento del propósito de la vida. Con ello la idea absurda de que el trabajo manual está en un plano inferior es finalmente refutada. El trabajador experto en la máquina de perforación está cumpliendo una tarea mucho más esencial que la del empleado de la oficina de la fábrica, aunque este último puede llamarse a sí mismo un "trabajador mental". El valor de cualquier trabajo realizado dentro del marco de la Comunidad Popular depende de su necesidad para la vida de la nación. El sentido del honor social reside en el cumplimiento de este deber y en el respeto al trabajador. El honor es la base de nuestra vida nacional y la posesión más preciosa de nuestro pueblo. Debe, por su propia naturaleza, incluir todo. Debe penetrar en todas las esferas de la vida nacional y ser su principio básico. La comunidad y el honor están inseparablemente unidos. Por lo tanto, es la fundamentación de la Comunidad de Obras.

El trabajo no se considera simplemente la capacidad física para realizar determinadas tareas. El trabajo es una actividad que es de valor para la comunidad. El trabajo en su conjunto es el trabajo nacional, y cada trabajador individual es sólo un miembro de la Comunidad Popular de trabajo, ayudando a cumplir la tarea que el pueblo en su conjunto tiene que cumplir. Las leyes de la vida nacional también requieren el trabajo como un medio de selección y de estimular fuerzas espirituales y morales. El trabajo es, pues, un factor de formación de la comunidad. Por lo tanto, no podemos considerar el trabajo y las circunstancias y condiciones en que se lleva a cabo, cuestiones como la seguridad del trabajador, las condiciones de despido y las vacaciones, la jornada laboral y los salarios, sólo como sujetos de acuerdos privados que la comunidad tiene que soportar, por muy dañinos que puedan ser. Deben más bien ser regulados por la ley que gobierna la vida de todo el pueblo, porque conciernen a toda la comunidad.

El trabajo en cada fábrica o negocio individual se lleva a cabo por lo tanto para el beneficio común de la gente y del estado, y su éxito o fracaso afecta el sino de la nación entera. La posición del empleador como líder de su negocio está subordinada a esta tarea. Su trabajo en cooperación con los trabajadores que emplea no se basa en los servicios mutuos prestados, sino en el trabajo común hecho para la nación. La posición del patrón como líder no significa por lo tanto que él es el amo en su propia casa y puede hacer lo que él tiene gusto. Significa más bien que es responsable de lo que hace su empresa por la comunidad. El empleador está ligado a sus trabajadores por el hecho de que todos ellos participan en el trabajo de la nación. La esencia de esta cooperación radica en el honor social, que significa desempeño del deber y respeto por todo tipo de trabajo. Ofender este principio de honor es infringir el orden de las cosas incorporado en la Ley Orgánica del Trabajo.

La forma dada a la Comunidad de Obras requiere que sea autogobernada. El órgano de este gobierno autónomo es el Consejo de Confianza Mutua, que consiste en el líder de la empresa y los miembros elegidos por los trabajadores. Su tarea es, sobre todo, ayudar a la elaboración de la normativa de obras, velar por la adopción de medidas adecuadas de protección contra accidentes y reforzar la confianza mutua.

La ejecución de este Código Laboral está en manos de los Fideicomisarios Laborales que son nombrados para cada distrito. Su tarea, sin embargo, no es utilizar medios oficiales de compulsión para lograr la formación de Comunidades Obreras. Una comunidad no puede ser creada por compulsión. El Fideicomisario del Trabajo debe, por medio de su influencia personal, mediante la educación y el asesoramiento de carácter general y particular, asegurar que la obligación del Estado sea en general innecesaria. Hasta ahora, la actividad del Fideicomisario sindical ha demostrado que, aunque han utilizado, en su caso, las facultades que les confiere la Ley, han evitado cualquier interferencia grave que pudiera haber llevado al fracaso de sus esfuerzos.

Los sindicalistas son apoyados en su trabajo por el Frente Laborista Alemán, que es la comunidad de todos los alemanes que trabajan. Es una corporación social auto-gobernada. Como tal, se apoderó de las antiguas instituciones sociales de los trabajadores y las ha extendido y perfeccionado mediante una poderosa organización. Ayuda a sus miembros mejorando las condiciones en que viven y les ayuda en caso de infortunios imprevistos. Dado que la organización incluye tanto a los empleadores como a los trabajadores, puede ejercer una influencia considerable en las condiciones de trabajo en las empresas individuales y en la formación de Comunidades de Obras, de acuerdo con los principios establecidos por los Fideicomisarios del Trabajo.

Si hay oposición deliberada y maliciosa a las órdenes del Fideicomiso Laboral, éste puede apelar a los Tribunales de Honor Social. El párrafo 36 de la Ley Orgánica del Trabajo establece una lista exhaustiva de acciones que son punibles como delitos contra el honor social. Al establecer estos tribunales, el Estado se ha embarcado en algo completamente nuevo. Se les ha encomendado la tarea de elaborar mediante sus propias decisiones una ley del trabajo nacional. Los delitos que se enumeran en la Ley son la explotación maliciosa del trabajo, los delitos contra el honor de una persona, el poner en peligro maliciosamente la paz industrial, las violaciones de los decretos generales emitidos por el Fideicomisario sindical y la traición de los secretos comerciales por los miembros de los Consejos Laborales. Pero se supone que todas esas acciones proceden de una actitud asocial de la mente. La extensión y los efectos de estas regulaciones penales se mostrarán mejor a través de algunos ejemplos prácticos.

Los Tribunales de Honor han dictado sentencias por explotación maliciosa de la mano de obra por las siguientes acciones: pago insuficiente de los trabajos en violación de los convenios salariales, retención de salarios, no pago de horas extras, trabajo excesivo, malas condiciones de alojamiento, rechazo de vacaciones, e infracciones de importantes reglamentos para evitar accidentes. También existe el caso de un empleador que no permitió que los trabajadores hicieran su trabajo en paz y tranquilidad, pues los estaba molestando continuamente e incitándolos con un lenguaje abusivo. Un empleador fue condenado por un delito contra el honor porque se negó a que los niños enfermos de un trabajador fueran llevados al hospital en un pueblo vecino de acuerdo con las instrucciones del médico, dijo que quería ahorrar sus caballos. Su acción en este caso no fue un insulto al honor en el sentido del Código Penal, sino un delito contra el honor de cada miembro de la comunidad laboral. En relación con la perturbación de la paz industrial se han tratado los siguientes delitos: la provocación de conflictos laborales; manifestaciones contra el empleador por tergiversación; falta de confianza en la cooperación entre los trabajadores para perturbar el buen funcionamiento de la empresa. En 1934, se presentaron 64 acciones, en 1935, 204, de las cuales 164 se concluyeron a finales de año.

Las sanciones que pueden imponer las Cortes de Honor Sociales son multas, amonestaciones y advertencias. Pero también pueden ordenar la remoción de un trabajador de su lugar de trabajo, o privar a un empleador de su título de líder de la empresa. Al evaluar la gravedad del castigo, no sólo la acción aislada sino la actitud asocial del delincuente debe ser considerada. De los 164 casos tratados, 8 terminaron en absolución, en 25 casos se impusieron multas menores de 100 marcoss, en 45 casos multas de 100 a 499 marcoss, en cuatro casos multas de 500 a 999 marcos y en cuatro casos multas de más de 1000 mrcoss. Además, se emitieron 21 reprimendas y 19 advertencias. Ha habido una sentencia de expulsión del lugar de trabajo, y en 9 casos el empleador fue privado de sus funciones como líder de la empresa.

Si el delito no es sólo contra el honor social, sino contra la comunidad directamente, el fideicomisario sindical puede recurrir a los tribunales ordinarios, que pueden imponer una multa o encarcelamiento.

En unión íntima con la organización de la labor nacional formada por la Ley Nacional del Trabajo encontramos la distribución planificada de la mano de obra en todo el país.

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