-----------------------------f- DERECHO Y LEGISLACIÓN ALEMANA (2). ESTADO Y PUEBLO. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

jueves, 10 de agosto de 2017

DERECHO Y LEGISLACIÓN ALEMANA (2). ESTADO Y PUEBLO.



Por el Dr. Erich Schinnerer, Universidad de Berlín
Publicado por Terramare Office, Berlin, 1938

ESTADO Y PUEBLO.

La Revolución Nacional Socialista no fue, como otras revoluciones, llevada a cabo por una violación de la Constitución. A la transición constitucional de la República de Weimar al Estado Nacionalsocialista se le dio su forma constitucional en la ley que establece el Liderazgo del Reich, que fue aprobada el 24 de marzo de 1933. En esa fecha, y por una mayoría de 441 a 93, el Reichstag, constitucionalmente elegido, transfirió la dirección del Reich al Gobierno del Reich. Eso significaba el abandono del actual método de legislación. Al aprobar esta ley, el Reichstag actuaba dentro de sus derechos tal como se definen en la Constitución de Weimar, ya que éstos no imponen ninguna restricción al ámbito de las leyes que puedan promulgarse para modificar la Constitución. Se había alcanzado la mayoría estipulada. Se habían observado las formas que la Constitución requería. A través de esta ley el Reichstag declaró su aprobación de la proclamación del gobierno emitida por el Canciller del Reich. Esta proclamación estableció las líneas a lo largo de las cuales debía proceder el trabajo de reconstrucción, dentro y fuera.

Pero el significado político de la ley va mucho más allá. Reconoce el liderazgo invertido en la comunidad del pueblo alemán. Con ello se abolió la división que la variedad de partidos políticos había causado en la vida de la nación. Se encomendó al Gobierno del Reich la tarea de llevar a cabo la nueva reforma. Al asumir la función legislativa, el Gobierno no introdujo de ese modo un estado de emergencia transitorio que terminaría con el restablecimiento del antiguo estado de cosas. Se reconocía de una vez por todas la autoridad de los dirigentes del Estado, y en sus manos se combinaban los poderes legislativo y ejecutivo.

No carece de importancia para el desarrollo de las actividades legislativas que siguieron a su asunción de poder que la Revolución Nacionalsocialista se realizó sin violar ninguna ley o constitución, aunque influyó profundamente en la vida del pueblo en su conjunto y también en la del alemán individual. Hasta el día de hoy la Constitución de Weimar no ha sido formalmente abolida. Pero cuando la revolución se convirtió en un hecho, la Constitución de Weimar perdió toda importancia práctica como base del Estado, puesto que la vida nacional había estallado sus formas y buscaba nuevas formas de expresión legal. Los principios de la República de Weimar estarían en conflicto con la constitución nacional en la que vive el pueblo alemán, aunque todavía no se ha redactado ninguna constitución escrita. El Gobierno del Reich no consideró que fuera su tarea emitir una nueva constitución. Se han establecido las primeras fundaciones y allí se ha preparado el terreno para una nueva estructura jurídica que será una encarnación viva de la vida nacional.

Además de la ley relativa al Liderazgo del Reich, se han aprobado las siguientes leyes que, por su importancia fundamental, pueden considerarse como leyes constitucionales:
  • Las Actas de Coordinación de 31 de marzo y 7 de abril de 1933.
  • Ley de Plebiscito del 14 de julio de 1933.
  • La Ley de Sucesiones del 1 de agosto de 1934.
  • Ley de Gobernadores y Gobiernos Locales del 30 de enero de 1933.
  • Ley de Servicios de Lucha del 16 de marzo de 1935.
  • Ley de Bandera del Reich.
  • Ley de Ciudadanía del Reich y Ley de Protección de la Sangre Alemana y Honor alemán del 15 de septiembre de 1935. 
  • Ley de Reunión de Austria y Alemania del 13 de marzo de 1938.

De esta lista se puede ver que el centro de gravedad del Estado no radica en su estructura externa y en su posición en relación con algo fuera del propio Estado. El Estado está determinado más bien por la relación interna de las personas a las que está destinado a servir. Estado, Partido, Sistema Económico y Sistema Judicial, son sólo factores secundarios que existen para el servicio del pueblo. Esto se demuestra claramente en el decreto del Führer del 8 de agosto de 1934, en el que invitó al Ministro del Interior del Reich a preparar un referéndum sobre la decisión del Gobierno de nombrar al Führer Presidente del Reich.

"Deseo que el pueblo alemán dé su aprobación explícita a la decisión del Gabinete por la cual las funciones del antiguo Presidente del Reich me fueron transferidas y con ello combinadas con las de la oficina del Canciller del Reich. Estoy absolutamente convencido de que todo el poder que solicito a la decisión del Consejo de Ministros, con cualquier adición que sea necesario hacer, se presente al pueblo alemán sin demora para que expresen su opinión sobre estas medidas en un plebiscito libre".
Esta relación entre Pueblo y Estado muestra cuán falso es caracterizar al Estado Nacionalsocialista como Estado totalitario. Un Estado que trabaja para un fin y no es un fin en sí mismo no puede en ningún sentido ser llamado Estado totalitario, en el que el centro de gravedad se ha desplazado en detrimento del individuo. En tal caso, el individuo indefenso se enfrenta a un Estado todopoderoso. Pero el Estado Nacional Socialista existe para servir al Pueblo y con ello a cada miembro del mismo. Cada uno de los alemanes es un miembro del conjunto y con ello está llamado a cooperar en la vida del Estado. El término totalidad se aplica adecuadamente a la Weltanschauung nacionalsocialista, que se encarna en todo el pueblo y activa todas las ramas de la existencia nacional.

A - Ley de Ciudadanía del Reich y Ley de Protección de la Sangre Alemana y Honor Alemán del 15 de septiembre de 1935

Las leyes constitucionales más importantes son aquellas destinadas a mantener la pureza de la sangre alemana. La palabra Pueblo no significa para el nacionalsocialismo el número total de sujetos alemanes, ni tampoco significa simplemente a todos los que tienen una historia común. El pueblo es un factor político que tiene su propio ser, y para preservar este ser su sangre debe mantenerse pura y sana. La fundación del ser nacional es la raza. Sería una pérdida de tiempo discutir sobre los constituyentes de la raza. Las razas son las piedras con las que Dios ha edificado a la humanidad y nuestra tarea sólo puede ser preservarlas como tales. Este es el objetivo de la Ley de Protección de la Sangre Alemana y del Honor alemán, que fue aprobada por el Reichstag el 15 de septiembre de 1935. La Ley asegura que el pueblo alemán esté claramente separado del pueblo judío que vive en el mismo territorio nacional . Esta separación es estricta, y sus resultados han parecido a menudo soportar duramente al individuo. Pero sólo una completa separación en la vida y en la ley puede hacer tolerable que dos pueblos vivan juntos en el mismo territorio. Esto se debe lograr evitando todo tipo de mezcla de sangre. Sólo si hay un sano sentimiento mutuo de que la otra raza es extranjera, se puede evitar el odio y el desprecio de una raza por la otra. Esta ley asegura para el futuro la necesaria unidad biológica del pueblo alemán. La Ley del Ciudadanía del Reich, de 15 de septiembre de 1935, complementa el otro acto en la esfera política. (Para más información lee nuestro artículo “El derecho a la ciudadanía en el Nacionalsocialismo” haciendo click AQUÍ)[1]. Hace una distinción dentro del Estado entre los ciudadanos alemanes, que son los representantes y el fundamento de su grandeza, y las personas que simplemente residen en el Estado para su propio beneficio.

"Sólo los nacionales pueden ser ciudadanos del Estado, solo son nacionales que son de sangre alemana, no hay distinción de credo religioso, por lo que ningún judío puede ser visto como un nacional". (Programa del Partido, Punto 4).
Los ciudadanos poseen todos los derechos políticos. Sólo ellos pueden ejercer el derecho a voto, pueden ocupar puestos oficiales, pueden participar en las elecciones del Reichstag o plebiscitos. Sólo ellos pueden ser miembros del Reichstag o de un consejo de estado, de un consejo provincial, de un ayuntamiento o de un consejo de distrito, o pueden convertirse en funcionarios u ocupar cargos públicos honoríficos. Una condición para el otorgamiento de estos derechos es que tales personas deben ser capaces y deseosas de servir lealmente al pueblo alemán y al Reich alemán.

Cuando se hizo esta distinción entre los ciudadanos del Reich, cuyos derechos se les conceden en forma de un certificado de ciudadanía del Reich, y los sujetos del Reich, que meramente pertenecen al Estado alemán como unidades protegidas, se hizo necesario regular la posición de aquellos que son sólo en parte de sangre judía y actualmente están domiciliados en Alemania. La suerte de estas personas, que se encuentran entre dos razas esencialmente diferentes, es especialmente difícil y ha sido objeto de muchas discusiones. Para resolver la cuestión era necesario hacer concesiones de gran alcance. Estos consistieron en establecer la regla de que todos aquellos que tienen menos de tres abuelos judíos y no declaran su lealtad al pueblo judío no deben contar como judíos y deben ser permitidos bajo ciertas circunstancias para ser absorbidos en la nación alemana. Sólo los sujetos que son descendientes de tres o cuatro abuelos judíos cuentan como judíos. Los sujetos que tienen dos abuelos judíos pueden obtener el permiso para casarse con personas de sangre alemana. Ellos y el sujeto que sólo tiene un abuelo judío pueden en el futuro ser absorbidos en el cuerpo político alemán bajo ciertas condiciones. Esta regulación beneficia a aquellos que tienen uno o dos abuelos judíos. Pero no podría haber tenido éxito si no hubiera sido acompañada por la derogación de las regulaciones arias sobre clubes y sociedades privadas etc. Pero se ha hecho imposible para siempre que el país vuelva a ser gobernado política o culturalmente por los judíos. Las restricciones más severas incorporadas en las leyes o en las regulaciones de los partidos permanecen como estaban. El pueblo alemán será lo suficientemente robusto como para soportar esta mezcla de sangre extranjera si están protegidos en el futuro de cualquier otra mezcla. En casos especiales, el Führer puede conceder la exención de la Ley.

B - NATURALEZA JURÍDICA DEL NSDAP Y SU RELACIÓN CON EL ESTADO.

El Partido Nacional Socialista es la organización que representa la vida política del pueblo. Es la única organización política en el Reich alemán, Por la Ley del 15 de julio de 1933, se estipuló que, habiéndose sustituido el antiguo sistema partidario, no debían formarse nuevos partidos. La tarea del Partido es inspirar a cada individuo con un sentimiento de deber hacia la nación. El Partido no debe su posición a un Estado sino que existe por derecho propio. En realidad, el Estado actual existía idealmente en el Partido antes de que se estableciera de hecho. Todas las leyes aprobadas por el nuevo Estado sólo llevan a la práctica los principios del Partido y el Partido tiene la posición dominante en la vida política. Sin embargo, a pesar de poseer esta posición dominante, los alemanes que no son miembros del Partido no están impedidos de participar en la vida política, pues el pueblo en su conjunto se ha convertido en depositario del poder político a través de la Revolución Nacionalsocialista. La posición del Partido en relación con el Estado se definió además en una ley especial que prevé la unificación del Partido con el Estado. Esta ley fue aprobada el 1 de diciembre de 1933. En la práctica, la unidad así establecida legalmente ya había sido establecida por el nombramiento del Führer como Jefe del Estado y por una unión personal generalizada en las oficinas del Partido y del Estado. La ley proporciona la base legal de esta unión práctica. Pero la ley no pretendía establecer una línea clara de demarcación y división entre los diversos ámbitos de actividad del Partido y del Estado, respectivamente. Su objetivo era más bien abrir una vía para el trabajo combinado y la colaboración. Externamente, la nueva posición se expresó formalmente en el encuentro del Secretario del Führer como ministro de gabinete sin portfolios[2]. Como tales sus deberes no pertenecen a ningún departamento de Estado. Se dedica exclusivamente a los asuntos del partido y supervisa la influencia que ejerce sobre muchos de los asuntos internos del Estado. Esta combinación de Estado y Partido ha dado al Estado Nacionalsocialista su forma característica. Esto puede observarse en todos los departamentos de la vida pública.

C - La Ley de Liderazgo del Reich.

La Ley de Liderazgo del Reich, posteriormente modificada y complementada por la Ley de Reconstrucción del Reich del 30 de enero de 1934, representa un rechazo de las formas hasta entonces existentes de democracia representativa. Puso un nuevo énfasis en la democracia directa por medio de elecciones y plebiscitos, cuya adopción se amplió considerablemente. Anteriormente el error consistía frecuentemente en identificar la democracia con instituciones peculiares aliadas a ella. Por esta razón, la gente generalmente asumió que, debido a que Alemania había abandonado el sistema de tener varios partidos políticos y el sistema legislativo a través del voto parlamentario, había abandonado por tanto el principio democrático mismo. Pero la democracia significa la soberanía del pueblo e implica que los líderes políticos deben ser responsables y representativos de la mayoría del pueblo. En consecuencia, si consideramos la vida del pueblo alemán desde adentro, debemos admitir que, independientemente de la disputa sobre la democracia o la dictadura, se ha producido un cambio fundamental en Alemania y que este cambio equivale al establecimiento de una forma directa de democracia. Nadie puede decir que el Führer no haya reconocido la soberanía del pueblo como el supremo principio gobernante del Estado. Ha sometido repetidamente su obra al juicio del pueblo y nadie tiene más derecho a actuar y hablar en nombre del pueblo que él. El principio democrático también se está poniendo en práctica a través del hecho de que estamos desarrollando constantemente un liderazgo político como emergente de la masa del pueblo. Un proceso de selección por el cual hombres verdaderamente capaces pertenecientes a las masas del pueblo pueden ser nombrados a posiciones de liderazgo sin tener en cuenta el origen o las posesiones, sólo se tiene en cuenta la aptitud superior. En su discurso al Reichstag el 30 de enero de 1937, el Führer dijo:

"Por este proceso de selección, que seguirá las leyes de la Naturaleza y los dictados de la razón humana, aquellos entre nuestro pueblo que muestren la mayor capacidad natural, serán nombrados para ocupar cargos en la dirección política de la nación. Al hacer la selección no se tendrá en cuenta el nacimiento o la ascendencia, el nombre o la riqueza, sino sólo la cuestión de si el candidato tiene o no una vocación natural para las posiciones superiores de liderazgo".
D.   Ley de Plebiscito del 14 de julio de 1933.

La Ley de 14 de julio de 1933, estableció el procedimiento legal para la realización de un plebiscito. Autoriza al Gobierno del Reich a obtener el veredicto del pueblo como poder soberano, no sólo en materia de legislación, sino también en otras medidas. Si una ley particular es objeto de un plebiscito, el veredicto favorable de ese plebiscito no es meramente un acto de aprobación, sino que es en sí mismo un acto formal. En los primeros cuatro años del régimen nacionalsocialista se han celebrado cuatro elecciones al Reichstag y tres plebiscitos. Los sujetos de los plebiscitos fueron, respectivamente, la retirada de Alemania de la Sociedad de Naciones, el rechazo de las cláusulas militares del Tratado de Versalles, la asunción de Adolf Hitler en el cargo de Presidente del Reich y la reunión de Austria y Alemania.

La unidad nacional traída por la Revolución exigía una unidad correspondiente del Estado de acuerdo con la unidad de la voluntad popular. Así, un deseo de larga data por parte de los mejores elementos del pueblo alemán encuentra su cumplimiento en el derecho constitucional. La estructura federal del Reich alemán tuvo su origen en el dominio dinástico que, incluso bajo el Segundo Imperio, era soberano en los estados federativos. El decreto presidencial del 28 de enero de 1933 ya facultó al Gobierno del Reich para que tomara las medidas necesarias, mediante el nombramiento de comisarios del Reich, para el mantenimiento del orden público en los diversos Estados federativos. El primer paso decisivo hacia la unificación constitucional fue la ley de 31 de marzo de 1933. Esta ley estipulaba que la composición de los parlamentos de los estados federativos y también de los consejos locales debía modificarse de acuerdo con los resultados de la elección del Reichstag. Con ello se dio a esos cuerpos una dirección política uniforme y la encomienda del poder legislativo a los estados federativos de acuerdo con los principios establecidos en la Ley de Liderazgo del Reich llevó a la unificación del liderazgo político. La disolución del Reichstag el 14 de noviembre de 1933 condujo automáticamente a la disolución de los parlamentos federativos y estos últimos no fueron reelegidos. La Ley de Reconstrucción de 20 de enero de 1934 abolió legalmente los parlamentos federativos. La Ley de 7 de abril de 1933 subordina las actividades de los gobiernos federativos al Gobierno del Reich. Un gobernador fue nombrado para cada uno de los estados federales más grandes, como Baviera y Sajonia, y los estados federales más pequeños se dividieron en grupos, colocándose un gobernador sobre cada grupo. Estos Gobernadores se hicieron cargo de una serie de funciones anteriormente desempeñadas por los gobiernos federativos. Como representantes del Führer, los Gobernadores tienen que ver que la labor de los gobiernos federativos está dirigida a consolidar la unidad política del Reich[3]. Uno de los principales deberes del Gobernador es designar y destituir a los primeros ministros y otros ministros de los gobiernos federativos. Elabora y promulga las leyes para su estado federativo respectivo. Designa funcionarios y puede despedir a los no nombrados por el Reich. La Ley de 30 de enero de 1934 transfirió al Reich los últimos restos de la soberanía federativa. En virtud de esta medida, los gobiernos de los estados federativos se convirtieron en simples canales de la administración del Reich. La legislación en los estados federativos requiere la aprobación del Ministro Reich competente. La administración de justicia ha sido asumida directamente por el Reich. Pero a pesar de esta centralización de todo el poder en manos del Gobierno del Reich, la posición de un Gobernador se mantiene en la Ley del 30 de enero de 1935. Es un vínculo entre el Reich y las autoridades federativas, y se le han confiado algunas De las funciones del Gobierno del Reich, de modo que, cuando sea necesario, puedan tomarse en consideración condiciones locales especiales. De esta manera, a pesar de la unificación del Reich, se mantendrán los caracteres tradicionales de las diversas ramas del pueblo alemán.

F - Ley de Gobernadores y Gobiernos Locales del 30 de enero de 1933.

Pero las leyes promulgadas hasta ahora no representan la etapa final del desarrollo constitucional. Simplemente abren camino para un mayor desarrollo. La formación de una nueva Contitución tiene lugar no desde arriba, sino desde abajo, desde las más pequeñas celdas de la comunidad del Estado, las Comunas. Por lo tanto, fueron los primeros en recibir su Constitución, consagrada en la Ley de Gobierno Local de 1935. Pero esta Ley no sólo es de interés para la vida política de las Comunas. En muchos aspectos es un intento de probar en pequeña escala cosas que eventualmente pueden ser de importancia para la Constitución del Estado. La Ley de la Comunidad Local es, pues, uno de los fundamentos del Estado Nacional Socialista, y sobre el terreno preparado por ella se planteará la nueva estructura del Reich. Las disposiciones contenidas en la Ley de la comunidad local se derivan de viejas y valiosas ideas de derecho alemanas. Su parte más importante fue defendida por el barón von Stein, porque el objetivo es dar a las comunas una gran independencia para que puedan contribuir en la medida más amplia al bien de toda la nación. La forma elegida para la realización de este propósito representa uno de los primeros ejemplos de la idea nacionalsocialista de la Comunidad Popular aplicada a la administración. Por lo tanto, la Ley de la comunidad local no considera a la Comuna como una mera unidad administrativa técnica y económica, sino que la considera como una comunidad conformada por las condiciones especiales del lugar geográfico. La ley alienta una sólida independencia en cada distrito para que cada ciudadano pueda, a través de su trabajo en la comunidad más estrecha de la Comuna, cooperar con sensatez y con pleno sentido de responsabilidad en el trabajo de la comunidad más grande de la nación[4]. Por lo tanto, ya no es un mero número entre muchos millones, sino que tiene su función especial en la vida política. Por esta razón, la Comuna no es considerada simplemente como un órgano pasivo para llevar a cabo las órdenes del Estado, pues dentro del marco limitado de su distrito tiene la responsabilidad de cumplir las tareas que conciernen a la comunidad nacional. 

La naturaleza del gobierno local alemán se puede resumir en los siguientes tres encabezados:
  1. En principio, la Comuna tiene que llevar a cabo sus propias tareas bajo su propia responsabilidad. La supervisión estatal se limita a garantizar que la administración se ajuste a las leyes y en armonía con la política general del Estado. Pero esta supervisión no puede llevar al Estado a hacerse cargo de los órganos de administración cuando no está de acuerdo con las medidas adoptadas por una Comuna. El Consejo de Vigilancia sólo puede impedir la entrada en vigor de decretos que van en contra de los objetivos políticos del Gobierno del Reich: no puede obligar a la autoridad local a llevar a cabo ninguna medida concreta. A la Comuna se le deja resolver sus propios problemas a su manera. De este modo, se garantiza que la supervisión estatal no obstaculice en modo alguno la iniciativa y la empresa de las autoridades locales. Debe dejarse a la Comuna para corregir cualquier error que se haga. De esta manera, todos los miembros de la Comuna están formados en el pensamiento político.
  2. En la persona del Alcalde la Comuna posee su propio órgano particular para la toma de las decisiones. Ni él ni los concejales son nombrados por el Estado. El Alcalde es nombrado por la propia Comuna, y los Concejales por los Diputados del Partido. La Ley de la comunidad local estipula que esos ciudadanos deben ser concejales cuyas profesiones son representativas de la Comuna y sus problemas especiales. Esto significa que sólo aquellos que están en estrecho contacto con la vida de la Comuna y se sienten por lo tanto, naturalmente responsables de su bienestar, están calificados para ser Consejeros.
  3. El ciudadano de la Comuna debe desempeñar un papel en la toma de decisiones y cooperar en la administración. La nueva Ley no se ocupa de garantizar que cada ciudadano, una vez al año, mediante voto secreto, afirme simbólicamente su responsabilidad por la administración local: se preocupa por lograr la colaboración real de cada ciudadano y asegurar que cada miembro de la comunidad tendrá su parte real de responsabilidad. El mantenimiento de ciertas formas técnicas no es garantía de que exista un verdadero gobierno autónomo. Este último sólo está garantizado cuando cada ciudadano no sólo tiene el derecho, sino también el deber de cooperar en la administración. Hay muchos trabajadores honorarios y la Ley de la Comunidad Local requiere que nadie debe rechazar una posición honoraria. El grado en que se ha introducido esta colaboración honorífica se demuestra por los siguientes datos: de las 51.311 comunas de Alemania 96,03% son gobernadas por alcaldes cuyos puestos son honorarios. De un total de 138.895 Concejales 99,42% son honorarios. Además hay 291.234 concejales y 305.248 asistentes. De modo que 777.973 ciudadanos ocupan puestos honorarios, mientras que sólo 2.770 se dedican al trabajo del gobierno local como su principal profesión.

Al igual que el Estado, la Comuna se basa en el principio del liderazgo. Este principio no sólo significa que una persona tiene el derecho de dirigir, sino que también implica que este líder es el representante de la comunidad. La posición de líder implica la responsabilidad de la comunidad, así como la autoridad en la comunidad basada en el trabajo realizado para ello. El Alcalde de la Comuna no debe contentarse con administrar la Comuna según la ley y aumentar su eficiencia económica. No debe mirar a la Comuna meramente como una unidad económica, pues siempre debe tener en cuenta que está formado por hombres y mujeres que son sus compatriotas. Por lo tanto, siempre debe buscar su colaboración y no retirarse a su cargo para llevar allí una existencia aislada. La Ley del Gobierno Local presupone un contacto vivo entre el Alcalde y su Comuna. Cuando tales relaciones no existen ya, la Ley abre el camino para su introducción. Este es el elemento básico de toda la Ley, y la vida de la Comuna se basa en ella. El trabajo especial que se hace en cada comuna depende de las condiciones locales, la construcción del canal, por ejemplo, que va más allá de los límites de cualquier comuna individual, es asumida por asociaciones de comunas. La política cultural presenta una amplia esfera de actividad para la Comuna. El fomento de la actividad cultural es especialmente importante para la Comuna, ya que en el gobierno local es más fácil que en la política estatal establecer contacto con el ciudadano individual. El sentimiento comunitario que crece a partir de personas que viven en estrecha proximidad es una buena base para el trabajo cultural. En el ámbito económico, la actividad de la Comuna está limitada por el hecho de que no puede entrar en competencia con la actividad económica de sus miembros. La comunidad sólo puede realizar un trabajo que la iniciativa individual no ha logrado. Por ello, la Comuna no se limita a la provisión de agua y electricidad. También puede dedicarse a otras tareas que son de servicio a la comunidad. Pero las empresas comerciales no deben ser llevadas a cabo meramente por sí mismas y por el beneficio que pueden obtener.

Dado que el número de pueblos con más de 10.000 habitantes ha crecido considerablemente, encontramos una burocracia profesional al lado de los trabajadores honorarios. La administración ordenada de estos pueblos exige un alto grado de conocimiento jurídico, como no siempre se puede suponer que el trabajador honorario posee. Pero estos funcionarios profesionales también están sujetos al Alcalde. Actúan sólo como auxiliares del gobierno local. Por lo tanto, esta administración jurídica no se opone en modo alguno a la administración política, sino que es parte integrante de ella. En cada Comuna se nombra un Diputado del Partido, y este Diputado tiene que ejercer su influencia de tal manera que, de acuerdo con la unidad del Partido y del Estado, el trabajo de los gobiernos locales se ajuste a la política general Del Reich. No debe interferir en asuntos de administración cotidiana. Pero incluso en los casos en que el Alcalde está obligado a actuar en colaboración con el diputado del Partido, el primero sigue siendo responsable personalmente de las decisiones que le ha sugerido el diputado. Si una medida adoptada por el Alcalde es vetada por el Diputado del Partido, y si el Alcalde, sin embargo, aún así lo considera necesario, debe someter el asunto ante los departamentos superiores de la administración del Estado para su veredicto. Por lo que se refiere a las finanzas, las competencias de las autoridades locales están restringidas. El endeudamiento extraordinariamente generalizado del período anterior a 1933 hizo necesario reforzar los poderes de supervisión del Estado. Pero la Ley de Impuestos sobre Bienes Raíces y Transacciones Comerciales, de 1 de diciembre de 1936, ya ha aumentado considerablemente la independencia financiera de las Comunas. Una nueva flexibilización de las restricciones está prevista para el futuro. La concepción alemana del autogobierno no considera la parte financiera como la decisiva. Lo esencial es el desarrollo de la vida comunitaria, la inculcación de ideas políticas sólidas y un sentido de responsabilidad política. La Ley del Gobierno Local había establecido una disposición muy estricta para garantizar que la política económica de las Comunas se llevara a cabo de manera ordenada y sana. La Ley de la comunidad local también le dio a la Comuna el derecho de hacer sus propias leyes. La Comuna puede formular y promulgar una Constitución especial para sí misma, de acuerdo con los principios establecidos en la Ley, y esta Constitución no requiere la aprobación de la Autoridad Supervisualista en la medida en que no afecte la posición de La Comuna en el marco del Estado.

G - Ley de Servicios de Lucha del 16 de marzo de 1935.

Aparte de la Ley de la Comunidad Local, dos aspectos más de la vida dentro del Estado han recibido su forma definitiva: Por la Ley del 21 de mayo de 1935, el servicio militar fue declarado servicio de honor al pueblo alemán. El Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea son los únicos cuerpos con derecho a portar armas para el Estado y forman una escuela de entrenamiento para las cualidades de soldado. Además, mediante la Ley de 26 de junio de 1935, se introdujo el servicio general de trabajo obligatorio. Esta institución desempeña un papel vital en la vida del pueblo tal como está moldeada por las ideas nacionalsocialistas. Su propósito es imbuir a todos los jóvenes alemanes de un debido respeto por el trabajo manual y con la actitud correcta hacia el trabajo.



[2] A la fecha de este artículo tal cargo lo ejerciá el Cda. Rudolf Hess.

[3] Nota del Editor: La importancia de estas reformas podemos verla hoy en el proceso de disolución que viene sufriendo España. Una Constitución politica que no asegura la unidad indisoluble del país, lo condena a los separatismos y las secesiones. La historia de Alemania como Estado unificado era muy reciente, pues la misma se logró en 1870. Baviera en varias oportunidaes hizo intentos separatistas. Otros estados también tenían los mismos devaneos. Por tanto era imperioso reforzar la unidad nacional. Se pasó por tanto de un Estado Federal y descentralizado a un Estado de tipo Unitario y centralizado.

[4] Nota del Editor: Es muy interesante observar cómo el Nacionalsocialismo fue uno de los regímenes políticos donde se dio mayor participación en la gestión de la cosa pública a los ciudadanos. Estaba muy lejos de ser un sistema estatistas donde los ciudadanos eran agentes totalmente pasivos en la administración de sus intereses públicos. La ley de la Comunidad Local es uno de los ejemplos más claros. Todos sabemos que donde más es necesario el auto gobierno es en lo local o comunitario. Pues el NS hizo justamente esto. Y no es de menor importancia la afirmación del articulista cuando dice que se trataba de una prueba para poner en práctica soluciones similares partiendo de lo “micro estatal” hacia lo “macro estatal”. Desgraciadamente sabemos que después de apenas seis años de paz, todos estos temas institucionales debieron quedar relegados en pos de la lucha por la supervivencia.


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