-----------------------------f- 9 DE AGOSTO – 378 – BATALLA DE ADRIANÓPOLIS. EL PRINCIPIO DEL FIN DEL IMPERIO ROMANO. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

martes, 8 de agosto de 2017

9 DE AGOSTO – 378 – BATALLA DE ADRIANÓPOLIS. EL PRINCIPIO DEL FIN DEL IMPERIO ROMANO.


La fecha de hoy es 9 de agosto. En este día en el  378 tuvo lugar una batalla decisiva entre los rebeldes góticos y un ejército del Imperio Oriental, encabezado por el emperador Valente.

ANTECEDENTES.

Los godos originalmente provenían de los países nórdicos. Se cree que emigraron de las actuales Götaland y Gotland poco después del inicio de nuestra era. Inicialmente, se establecieron en la desembocadura del río Wisla (en la actual Polonia), pero poco a poco comenzaron a expandirse principalmente hacia el este en la actual Rusia. Las tribus fueron finalmente divididas en dos grandes clanes: los godos orientales y los del oeste. Su primer contacto con el Imperio Romano tuvo lugar cuando algunos de ellos invadieron lo que ahora es el norte de Bulgaria.

Fue allí donde estalló la primera guerra gótica en el 250. Bajo el liderazgo del rey Kniwa, asediaron Filipos (en la actual Bulgaria), ganaron una gran batalla y saquearon toda la región. En el 258, fuentes romanas indican que los godos llevaron a cabo operaciones bélicas en Tjerkessien y Georgia. Cuatro años más tarde, marcharon contra Éfeso (en la actual Turquía) y destruyeron, entre otras cosas, el templo de Diana, considerado una de las siete maravillas del mundo.

Cinco años después, llevaron a cabo una compañía de guerra junto con los hérulos, incluyendo a esta  población que se cree que también se originó en la región nórdica. Cruzaron el Bósforo a bordo de 500 naves, ocuparon a Bizancio (más tarde Constantinopla y hoy Estambul) y saquearon entre otros a Atenas, Esparta y Corinto. Posteriormente, los romanos lograron quemar sus naves y, con ello, hacerles retroceder hacia el norte.

Dos años más tarde volvieron pero fueron derrotados por un ejército romano en una importante batalla en Naissus (ahora Niš en Serbia). Después de perder la batalla en Naissus, quedaron atrapados en el paso de montaña de los Balcanes y fueron obligados a suscribir un acuerdo de paz, lo que significó que se convirtieron en Aliados Federados, durante el entonces emperador romano Claudio II (268-270). A partir de 270, la paz existió entre godos y romanos durante casi cien años.

LOS GODOS EMIGRAN HACIA OCCIDENTE.

En el año 370 grandes contingentes hunos comenzaron a moverse hacia el oeste desde focos asiáticos hacia Europa. Sus primeras víctimas fueron los alanos, un pueblo de origen iranio, emparentado con los sármatas, que habitaban la zona entre Volga y Don en la actual Rusia. Fueron derrotados rápidamente. La víctima siguiente era la nación gótica cuyo rey Ermanarik gobernaba sobre un reino extenso al este. Ermanarik se suicida en 376 cuando se dio cuenta de que las armas no podían resistir la invasión.

Miles de godos orientales encabezados por Alateus y Safrax, y miles de godos occidentales bajo la dirección de Atanarik se retiraron a través del río Dnestr. Algún tiempo después, también tuvieron que abandonar sus posiciones en el río Prut (en la frontera entre la actual Ucrania y Rumania). Poco después, Fritigerno solicitó a Valente permiso para ingresar en el Imperio y cruzar el Danubio.

De acuerdo con los historiadores romanos, más de 200.000 godos se situaron en las orillas del Danubio listos para cruzar con mujeres y niños.  Fritigerno propuso a los romanos que los godos se aliaran en forma subordinada al Imperio Romano, a cambio del permiso de establecerse en la orilla romana del Danubio.  

Godos esperando cruzar el Danubio.

El emperador Valente estaba lejos de allí, luchando contra los persas en Antioquía (en la actual Turquía), cuando oyó hablar de la situación en el Danubio. Ya tenía experiencia en conflictos anteriores con los godos. Había derrotado al líder gótico Atanarico, quien primero había apoyado la rebelión de Procopio y luego se había retirado a Transilvania donde desarrolló una guerra de guerrillas contra el ejército de Valente. El Emperador finalmente había llegado a la idea de conceder una alta recompensa a cada hombre que entregaba una cabeza goda. Esta táctica resultó eficaz y Atanarico tuvo que solicitar la paz. Fue posiblemente por esta victoria que Valente parece haber subestimado las armas godas.

A su vez el emperador pensaba que podía reclutar a esos 200.000 godos como efectivos para su ejército. Pero era un gran riesgo dejar que 200.000 hombres atravesaran las fortificaciones del lejano Danubio. Sin embargo, las necesidades de surtir de levas godas al ejército pudo más. En esa época, el ejército romano ya casi no contaba con efectivos de esa ciudadanía, mucho menos originarios de la ciudad de Roma. Eso se había terminado hacia ya tiempo. El Imperio tenían grandes problemas internos. Uno de los principales era la mezcla de razas  y la pérdida de los valores fundacionales del mismo. Esto era tan así, que el propio emperador no era de origen romano, sino serbio y Amiano lo describe como de piel oscura y cabello negro enrulado. Por eso no es de extrañar que decidiera aceptar la oferta de los godos y pensara en incluirlos en su ejército...

Las condición que los romanos impusieron a los godos para dejarlos cruzar el Danubio fue  que todos los muchachos góticos que todavía no habían alcanzado la edad de las armas serían dejados como rehenes a los romanos y que todas las armas serían entregadas antes de que cruzaran el río.

Los godos, sin embargo, sabían que era la fuerza de las armas la  que garantizaba su libertad. En lugar de perder sus armas y arriesgarse a convertirse en esclavos en un país extranjero, mutilaron a los corruptos y depravados funcionarios romanos. El mantenimiento de las armas era lo más importante de todo. Con anterioridad, venían soportando mientras estaban en sus campamentos, la corrupción de los funcionarios romanos, que contra las órdenes del propio emperador, lucraban con el avituallamiento. En ausencia de dinero y otros bienes, se vieron obligados a ofrecer a los romanos sus esposas, hijas y hijos jóvenes. Ser forzado a prostituir a sus mujeres y muchachos creó una gran hostilidad hacia los romanos.

Todo esto llevó a que fueran sometidos a inanición y engañados. Lentamente pero con seguridad comenzaron a sentir un profundo rencor contra los administradores romanos y la idea de rebelión se extendió.

Otros godos, que no están autorizados a cruzar el Danubio e ingresar en el territorio romano, en particular los ostrogodos que estaban bajo el mando de Safrax y Alateus, construyeron balsas y cruzaron el Danubio.

ESTALLA LA REBELIÓN GODA.

Los romanos comenzaron a tener miedo del estado de ánimo de rebelión entre los godos. El comandante romano Lupicino invitó a los líderes Fritigerno y Alavivo a una fiesta. Su plan era evitar una revuelta ejecutándolos a ambos.  En medio de la fiesta, los romanos atacaron a la guardia de los reyes godos, que se encontraba en otra parte del palacio. Fritigerno y Alavivo escucharon los gritos de su guardia y corrieron hacia ella. Alavivo fue muerto, pero Fritigerno sacó su espada y logró abrirse camino fuera del patio del palacio, donde varios godos estaban esperando con los caballos, logrando escapar. Los godos prometieron vengar a sus compañeros asesinados.

El historiador gótico Jordanes escribe:
"A estos valientes hombres se les dio la oportunidad que codiciaban, morir como hombres libres en la batalla, en vez de hacerlo de hambre".
La rebelión era ya un hecho.

Lupicino se reunió con un ejército en Marcianópolis (en la actual Bulgaria), pero fue derrotado y tuvo que huir del campo de batalla en forma vergonzosa. Los godos pudieron armarse incluso, con las armas de los romanos caídos. Fritigerno  marchó hacia Adrianópolis (actual Edirne, en el oeste de Turquía). La ciudad fue sitiada, pero los godos pronto se vieron obligados a abandonar el sitio, ya que carecían de máquinas de asedio. En su lugar, se dedicaron a saquer la provincia romana de Tracia y gobernaban sobre grandes extensiones de terreno.

Cuando la noticia de la rebelión llegó al emperador Valente, cerró una paz rápida con los persas. Llamó a sus fuerzas en Armenia. Estas  rápidamente entraron en Tracia para enfrentar a los godos. Al mismo tiempo, envió un mensaje a su sobrino Graciano, emperador de la región occidental romana, solicitándole ayuda militar.


Una vez en Tracia godos y romanos se enfrentaron en Dobroudja. Después de una serie de batallas desesperadas, los godos se refugiaron en un castro improvisado con carretas, maderas, troncos, etc. Los romanos los sitiaron tratando de reducirlos por el hambre. Sin embargo les llegó noticia de que más fuerzas godas  e incluso alanas lograron cruzar el Danubio , por lo que se vieron obligados a levantar el asedio.

Las fuerzas romanas, bajo la dirección del general Sebastianus, atacaron y derrotaron una fuerza goda cerca del río de Maritsa. Esta victoria llevó a los Valente a atreverse a marchar a Adrianópolis con su ejército.

Sebastianus trató de disuadir a Valente, y le pidió que se quedara en Constantinopla. Le recomendó en cambio que desarrollara una guerra en que la principal acción táctica fueran las incursiones y emboscadas hasta que los godos fueran conducidos a la inanición, obligándolos a solicitar la paz y salir de la región. El éxito del general Sebastianus sin embargo, creó tantos celos entre los eunucos en el palacio imperial de Constantinopla que estos y otros asesores animaron al emperador a que dirigiera personalmente su ejército hacia Adrianópolis, y atacara con sus fuerzas para derrotar a los godos en una gran batalla que lo cubriera de gloria.

Otra circunstancia que parece haber influido en la decisión de Valente, fue que los informes de inteligencia eran erróneos y estimaban la fuerza de los godos en tan sólo 10.000 hombres, mientras que Valente tenía un ejército de 40.000 efectivos.

Cuando Fritigerno, oyó esto, trató de ganar tiempo mediante el envío negociadores a Valente con el fin de discutir condiciones de paz. Ofreció la paz y alianza contra los godos que se habían establecido en Tracia. Sin embargo Valente rechazó las negociaciones. El 9 de agosto, en el año 378 Valente salió de Adrianópolis con todo su ejército, y después de una larga marcha bajo un sol abrasador se aproximó al campamento gótico.

LA BATALLA.

Mientras que el ejército romano comenzó a formarse  en orden de batalla, Valente envió a su caballería a refugiarse. Para Fritigerno esto habría sido una excelente oportunidad para el ataque, pero la caballería gótica estaba muy lejos, probablemente ocupada en la recolección de suministros por los alrededores.

Con el fin de ganar tiempo para que la caballería gótica regresara,  Fritigerno envió nuevos emisarios al emperador para negociar la paz. También prendió fuego a los campos de maíz para hacer más dificultosa la toma de los mismos por la infantería romana.

Los godos estaban cortos de suministros, tanto los hombres como  los caballos estaban sedientos. Los romanos, por su parte, estaban agotados después de la marcha hasta Adrianópolis. El campamento gótico estaba en una colina y era una tarea difícil para los romanos asaltarlo, ya que tendrían que romper sus formaciones y con ello ser más vulnerables a la caballería gótica. Por lo tanto, Valente también intentó ganar tiempo.  Para ello usó como excusa el sentirse humillado por el bajo rango de los emisarios enviados pr los godos. Los rechazó y les pidió que notificaran a Fritigerno que esperaba le enviara negociadores de mayor jerarquía.

Tal era la situación cuando de repente sucedió algo completamente inesperado: un embajador de Valente se dirigía hacia el campamento godo,  para negociar con Fritigerno, cuando ordenó repentinamente a su escolta, que consistía en arqueros ibéricos, que lanzaran sus flechas contra el campamento, y rápidamente corrió de nuevo a las posiciones romanas. En este mismo momento la caballería gótica regresaba y vio lo que sucedió.


También vieron cómo el ejército romano aún no había terminado de ordenarse y formase debidamente. Como un tsunami, tronó la caballería goda desde lo alto, directamente contra la caballería romana que constituía el ala derecha de la formación. La batalla rebotó de un lado a otro como las olas en un océano. Mientras tanto, la caballería romana en el ala izquierda había avanzado hasta el muro de carros, pero sin apoyo de infantería.

Como la caballería del ala derecha romana había sido quebrada, los godos pudieron ahora concentrar toda su caballería contra la caballería romana restante. Esta no pudo soportar el número superior de la caballería gótica y todo el flanco izquierdo se derrumbó.

Así, la infantería romana quedó sin el apoyo de la caballería. Ni siquiera tuvieron tiempo de formarse en orden de batalla cuando la caballería gótica los atacó. La presión del ataque de la caballería llegó a ser tan grande que las compañías romanas se presionaron unas contra otras y terminaron en total desorden. Casi nadie fue capaz de sacar su espada o enristrar su escudo. La caballería levantó enormes cantidades de polvo que dejaron el cielo oscurecido. Los soldados, por tanto, no pudieron ver las flechas de los arqueros godos y usar sus escudos para protegerse, cuando miles de saetas cayeron desde el cielo hacia sus objetivos.


En ese momento, Fritigerno dio órdenes a su infantería de atacar. Mientras atravesaban las líneas romanas, pisoteaban tanto a caballos como a soldados. No había ningún lugar donde los romanos apiñados pudieran guarecerse, y aún menos un lugar más allá del cual pudieran retirarse y reordenar sus fuerzas. La batalla se convirtió en una matanza sangrienta.

El emperador Valente se retiró con un par de batallones de reserva, mientras que el grueso del ejército romano era rodeado y sacrificado en el campo de batalla. Los batallones de reserva lograron aguantar hasta tarde en la noche cuando la potencia atacante finalmente se convirtió en demasiado grande. Durante la noche, el emperador luchaba por su vida junto a un grupo de soldados ordinarios y finalmente resultó gravemente herido. Sus hombres lo llevaron a una granja cercana.

La casa en la que el emperador se refugió  estaba defendida por un destacamento  de soldados, y cuando llegaron las fuerzas godas se negaron a rendirse. Los godos a continuación, prendieron fuego al edificio, sin saber que el emperador estaba allí. Valente pereció en las llamas.

La batalla había terminado. El emperador romano de Oriente estaba muerto. Lo que había pasado no tenía precedentes y tendría importantes consecuencias. En todo el mundo antiguo la noticia fue recibida con consternación. Los godos habían roto el poder de Roma. Ahora los germanos sabían  que las legiones del Imperio Romano podían ser derrotadas. No sólo Valente había muerto ese día, muchos otros hombres prominentes perecieron en batalla. La pérdida de vidas era un desastre. Se estima que unos 40.000 soldados y oficiales romanos murieron en un solo día.

LAS CONSECUENCIAS.

La primera y obvia consecuencia de la aplastante derrota del Imperio romano de Oriente fue el trono vacante que Valente dejó en Constantinopla. Antes de que el caos se adueñase de Oriente, el emperador de Occidente y sobrino del difunto, Graciano, encargó su gobierno al general hispano Flavio Teodosio, que fue coronado en 379 y llegaría a ser conocido como Teodosio el Grande. Teodosio adquirió el trono de Occidente años más tarde y fue el último hombre que gobernó el Imperio romano en su totalidad. Teodosio dirigió personalmente una nueva campaña contra los godos que terminó al cabo de dos años, tras los cuales consiguió derrotarlos y negociar un pacto en 382 con su nuevo jefe, Atanarico, que volvía a restituirlos como foederati en Moesia. Fritigerno no es mencionado, es posible que hubiera muerto o perdido el liderazgo que ejercía entre los germanos.

Aunque el nuevo pacto supuestamente devolvía la situación al statu quo inicial, lo cierto es que ya nada volvería a ser igual para los godos ni para los romanos. Tras Adrianópolis, los visigodos fueron plenamente conscientes de su fuerza y continuaron extorsionando a los romanos cada vez que les parecía conveniente. El que llegó más lejos con esta política fue Alarico I, que incluso aspiró a ocupar algún cargo importante en el gobierno del Imperio de Oriente. Al no ver resueltas sus demandas, sometió a los Balcanes a una nueva política de saqueos, llegando a entrar en Atenas. Sólo cesó en su empeño cuando Rufino, el prefecto del pretorio del hijo de Teodosio, Arcadio, le reconoció como magister militum de la provincia de Iliria.​ Las desavenencias de Alarico con sus nuevos vecinos occidentales (que no reconocían el gobierno de Oriente ni el de Alarico sobre Iliria) conducirían en último término al saqueo de Roma en 410.

La derrota de Adrianópolis tuvo también sus consecuencias en la forma romana de hacer la guerra. Tras la masacre romana, fue imposible recuperar el número de soldados y oficiales perdidos en la batalla y hubo que reestructurar el ejército, abandonando el clásico sistema de legiones. A partir de entonces (fue Teodosio quien exportó el nuevo modelo a Occidente), el ejército romano se dividió en pequeñas unidades de limitanei (guardias fronterizos, muchas veces bárbaros federados) dirigidas por un duque (dux) que gobernaba una zona fronteriza desde una fortaleza particular, más un ejército móvil (comitatenses) que se desplazaba de un lugar a otro según apareciesen los problemas.​ Este nuevo sistema de defensa sería el embrión del futuro sistema feudal vigente durante la Edad Media. La batalla de Adrianópolis también demostró la eficacia de la caballería en la guerra, por lo que su número aumentó en los nuevos ejércitos en detrimento de la infantería. Las nuevas unidades de caballería solían estar formadas asimismo por mercenarios bárbaros, fundamentalmente hunos, sármatas o persas, que combatían con espada larga y lanza y fueron a su vez los precursores de los caballeros medievales.

La presión demográfica de las tribus germánicas finalmente se desataba sobre el debilitado Imperio. La población de estos bárbaros había crecido constantemente de uno o dos millones en tiempos del Principado, duplicándose para la época de Valente.94​ Finalmente, las grandes confederaciones tribales empezaban a asentarse en territorio romano (cincuenta o sesenta millones de habitantes, la mitad en Europa). Los visigodos acabaron en Hispania (posiblemente cuarenta o cincuenta mil), los ostrogodos en Italia (quizás apenas cuarenta mil), hérulos y suevos (veinticinco a treinta y cinco mil cada uno) en Italia y Gallaecia respectivamente.​ Muy pocos en comparación a las enormes poblaciones que invadieron.

Finalmente, el caos ocasionado por los godos en Adrianópolis fue aprovechado por los hunos para cruzar el Danubio e imitar la política de saqueos y extorsiones que tan buenos resultados había dado a los godos. La victoria se había vuelto un ejemplo para el resto de las tribus que el Imperio era vulnerable, motivando a muchos a invadirlo y exigir tierras donde asentarse. ​ A finales de 405 una horda de 100.000 godos al mando de Radagaiso invadieron Italia, siendo finalmente derrotados en agosto de 406.97​ Poco después, en diciembre de ese año, el Rin se congelará y 100.000 a 200.000 suevos, alanos y vándalos (silingos, lacringos y asdingos o victovales) vieron su oportunidad para entrar en territorio romano y no dudaron en aprovecharla. Cruzaron cerca de Moguntiacum (actual Maguncia), pero tras años de saqueo en la Galia los romanos contratarían a los ya llamados visigodos para acabar con estas tribus, la lenta persecución terminaría por llevar a los godos a Hispania. ​ Cuando Atila llegó al trono huno en 434, esta política era algo común para su pueblo, y fue él quien la llevó a su máxima expresión acelerando la caída del Imperio romano de Occidente.


2 comentarios :

  1. Perdona AGCS solo queria informar, de que el canal de JewTube de Alerta Judiada se lo han cancelado o mejor dicho "Censurado" parece ser que nuestros enemigos se estan poniendo en Alerta Roja, porque temen un despertar de la poblacion blanca o Europea y se rebele contra sus oscuros y corruptos planes. Dentro de lo malo, es positivo para nosotros saben que somos los defensores de la verdad, y que lo bueno y sano de este mundo acabara siempre imponiendose. Ya que ni todo sus oros del mundo, podran destruir ningun tipo de orden natural.
    Un saludo camarada!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por el aviso. Efectivamente youtube igual que todo google, está en el mismo camino que Facebook: la censura total a las ideas nacionales blancas.
      Es hora de ir migrando a otros servidores y medios. También sería necesario que nosotros mismos tuviéramos nuestros propios servidores y redes sociales. No podemos seguir trabajando en dependencia de los recursos técnicos del enemigo.
      Saludos.
      Sieg Heil!!!

      Eliminar