-----------------------------f- 26 DE AGOSTO - 1944 - VÍCTIMAS DE BOMBARDEOS TERRORISTAS ALIADOS LINCHAN A PILOTOS ESTADOUNIDENSES EN RUSSELSHEIM ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

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sábado, 26 de agosto de 2017

26 DE AGOSTO - 1944 - VÍCTIMAS DE BOMBARDEOS TERRORISTAS ALIADOS LINCHAN A PILOTOS ESTADOUNIDENSES EN RUSSELSHEIM

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La fecha de hoy es 26 de agosto. Este día en el año 1944, tras un bombardeo de terror contra la ciudad de Russelsheim, un grupo de habitantes de la misma lincha a seis pilotos de bombardeo estadounidense. El evento ha pasado a la historia como la masacre de Russelsheim.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro británico Winston Churchill tomó la decisión de que la Real Fuerza Aérea bombardeara específicamente blancos civiles para dañar la moral alemana. Esta política condujo a una serie de atentados terroristas contra ciudades alemanas como Hamburgo, Colonia y Dresde. Casi ninguna ciudad alemana escapo a los atentados terroristas aliados. Éstos sin embargo, tuvieron el efecto opuesto: los alemanes no dirigieron su furia contra Hitler sino directamente a los que llevaron a cabo los bombardeos.

La noche del 26 de agosto - los británicos siempre bombardeaban por la noche – fue atacada la ciudad de Rüsselsheim. Fue un ataque británico-canadiense masivo dirigido a la fábrica de Opel en la ciudad, y también contra la población civil de la misma. El resultado fue la devastación de la ciudad y la muerte de cientos de personas no combatientes.

El ataque destruyó la mitad de las casas de Rüsselsheim y los pilotos británicos informaron que el fuego seguía siendo visible a una distancia de 100 millas, unos 160 kilómetros.

El colmo de la hipocresía y doble estándar aliado es que en los libros de historia cuando leemos “La Masacre de Russelsheim”, no se refiere al brutal bombardeo contra una ciudad y sus habitantes. Ese título hace referencia a la muerte de seis aviadores aliados que fueron linchados por una población enfervorizada.

Unos días antes, aviones estadounidenses habían bombardeado una base aérea en Hanover. Uno de los aviones había sido alcanzado por la defensa aérea alemana y los nueve tripulantes tuvieron que abandonar el avión con paracaídas. Ya en tierra fueron capturados por soldados alemanes. Vale la pena mencionar que los prisioneros fueron tratados muy correctamente por los soldados alemanes que los capturaron. Uno de los prisioneros fue herido y llevado al hospital, operado y se le permitió permanecer allí hasta que estuviera lo suficientemente bien como para ser transportado a un campo de prisioneros.

Los ocho prisioneros de guerra restantes fueron transportados en tren rumbo a un campo de prisioneros en Frankfurt. En cada parada en el camino, los civiles alemanes se reunían contra los cristales de las ventanas detrás de las cuales los estadounidenses se sentaban y les gritaban “¡terroristas!”. Cuando los estadounidenses debían pasar por Rüsselsheim resultó que no pudieron ser transportados en tren porque los bombardeos británicos también habían destruido las vías que cruzaban a través de la ciudad. Los prisioneros y sus guardias no tuvieron más remedio que caminar por la ciudad para tomar el siguiente tren en el otro extremo de la misma.

Los prisioneros fueron escoltados por dos soldados alemanes. Mientras los estadounidenses marchaban a través de Rüsselsheim, la gente del pueblo, suponiendo que los pilotos eran canadienses que habían participado en la incursión de la noche anterior, rápidamente los rodearon mostrando su enojo.

Dos mujeres, Margarete Witzler y Käthe Reinhardt, gritaron: «¡Esos son  los pilotos terroristas! ¡Ellos destruyeron nuestros hogares y mataron nuestras familias! ».  Uno de los miembros de la tripulación contestó en alemán: «¡No fuimos nosotros, no bombardeamos Rüsselsheim!». Sin embargo, una mujer arrojó un ladrillo a la tripulación y eso precipitó un disturbio durante el cual los habitantes atacaron a los presos con piedras, martillos, palos y herramientas que usaban para remover escombros. Tres trabajadores de Opel llegaron con barras de hierro y comenzaron a golpear a los hombres hasta la muerte, incitados por los gritos de la multitud.

A la muchedumbre se le unió el comandante de defensa aérea Josef Hartgen, que estaba armado con una pistola.  Los soldados alemanes que guardaban a los miembros de la tripulación nada pudieron hacer para protegerlos. Después de que los aviadores se desplomaron por los golpes, Hartgen los alineó en la acera y les disparó a seis en la cabeza, pero se le acabó la munición, dejando vivos a dos de los aviadores, William M. Adams y Sidney Eugene Brown. La multitud entonces puso a los aviadores en un carro y los llevó a un cementerio.

En ese momento una sirena de ataque aéreo sonó y la multitud corrió a cubrirse. Adams y Brown lograron huir hacia el río Rin, evitando la captura durante cuatro días. Sin embargo, fueron descubiertos por un policía y traídos a su destino original, el campo en Oberursel donde permanecieron hasta después de que la guerra en Europa terminara.


Después de la ocupación de Rüsselsheim en 1945, once personas fueron acusadas de crímenes de guerra. Seis de ellos, entre ellos Josef Hartgen, fueron sentenciados a muerte y ejecutados. Este fue uno de los primeros crímenes de guerra después del final de la Segunda Guerra Mundial. En 2004, la ciudad construyó un monumento conmemorativo para las seis víctimas en la "Masacre de Rüsselsheim". Pero los cientos de habitantes de  Rüsselsheimer que fueron masacrados en el bombardeo británico en el mismo día aún no han recibido un monumento conmemorativo.




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