-----------------------------f- HJALMAR SCHACHT CONTRA ADOLF HITLER. EL ORO CONTRA EL TRABAJO. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

viernes, 28 de julio de 2017

HJALMAR SCHACHT CONTRA ADOLF HITLER. EL ORO CONTRA EL TRABAJO.



Hjalmar Schacht escribió después de la guerra sobre su gran respeto por la política económica de los primeros cuatro años del gobierno de Hitler, en la que había desempeñado un papel clave, cuando el gasto deficitario se utilizó para crear empleos y aumentar la producción sin generar inflación.

Schacht era crítico del período a partir de 1937en  adelante. El problema con el gasto deficitario de Hitler en ese período posterior, según Schacht, era que Alemania ya había alcanzado el pleno empleo. La teoría es que mientras el gasto deficitario corresponda a incrementos en el empleo y la producción, no es inflacionario. Pero una vez que se ha alcanzado el pleno empleo, el gasto adicional con déficit no puede producir más empleo y, por lo tanto, será inflacionario.

Sin embargo, el rearme acelerado, a pesar de que podría ser financiado, se había vuelto indispensable, debido a la amenaza que suponía el creciente poderío militar soviético y el Pacto de Asistencia Mutua Franco-Soviético.

La discusión económica entonces parece  ir en círculos, orbitar elípticamente alrededor de dos preguntas: (1) si un aumento en la oferta de dinero necesariamente provoca la inflación y (2) si la inflación consiste en un aumento de la oferta de dinero o (como dice Hitler) en un aumento en los precios que podrían resultar de ello.

Según todas las cuentas, el acelerado rearme de Hitler en Alemania a través del gasto deficitario a partir de 1937 no pareció producir inflación (como había predicho Schacht) mientras que el gobierno de Hitler todavía existió.

Esta evitación de la inflación se logró a través de lo que un comentarista extranjero llamó la "bolsa de trucos económicos" de Hitler ( Free Lance-Star , 29 de abril de 1938 ). Entre estos "trucos" estaba la disuasión de la especulación, ya que la acumulación de bienes en previsión de venderlos a un precio más alto (en el mercado negro) tiende a forzar la predicción de un aumento de precios a realizarse. La lealtad del público y la expectativa de que Hitler finalmente encontraría una manera de cubrir el déficit y, de este modo, mantener el valor del Reichsmark a largo plazo, podrían haber sido los factores principales para evitar que el Reichsmark pierda valor. En 1942 Hitler tenía la intención de cubrir el déficit con minerales del territorio soviético conquistado (y si Alemania no ganara la guerra, una moneda poco sólida sería la menor de sus preocupaciones).

Parece legítimo decir que si la cantidad de dinero sólo supera temporalmente la producción sin causar un cambio en la percepción del valor de ese dinero antes de cubrir el déficit, entonces no hubo inflación. Esa es una justificación de cómo Hitler definió la palabra.

Schacht dice que el gasto del déficit de Hitler causó la inflación del Reichsmark después de la guerra, pero realmente,¿ cómo puede  decir semejante cosa? Los efectos del bombardeo angloamericano y el saqueo de la posguerra sobre la capacidad productiva de Alemania seguramente eclipsaron completamente cualquier desequilibrio entre moneda y producción causado por unos pocos años de gasto deficitario.

La posición de Hitler era ésta:
"Las cosas tienen que ser hechas. Ningún Estado ha fracasado nunca por razones económicas, ¡sino sólo como resultado de la pérdida de una guerra!". (“Conversaciones sobre la Guerra y la Paz” , 22 de abril de 1942).
"La inflación —continúa Hitler— no la provoca el aumento de la circulación monetaria. Nace el día en que se exige al comprador, por el mismo suministro, una suma superior que la exigida la víspera”.
“Allí es donde hay que intervenir. Incluso a Schacht tuve que empezar a explicarle esta verdad elemental: que la causa esencial de la estabilidad de nuestra moneda había que buscarla en los campos de concentración. La moneda permanece estable en cuanto los especuladores van a un campo de trabajo. Tuve igualmente que hacerle comprender a Schacht que los beneficios excesivos deben retirarse del ciclo económico”.
"Todas estas cosas son simples y naturales. Lo fundamental es no permitir que los judíos metan en ellas su nariz. La base de la política comercial judía reside en hacer que los negocios lleguen a ser incomprensibles para un cerebro normal. Se extasía uno ante la ciencia de los grandes economistas. ¡Al que no comprende nada se le califica de ignorante! En el fondo, la única razón de la existencia de tales argucias es que lo enredan todo. Sólo los profesores no han comprendido que el valor del dinero depende de las mercancías que el dinero tiene detrás”.
"Dar dinero es únicamente un problema de fabricación de papel. Toda la cuestión es saber si los trabajadores producen en la medida de la fabricación del papel. Si el trabajo no aumenta y por tanto la producción queda al mismo nivel, el aumento de dinero no les permitirá comprar más cosas que las que compraban antes con menos dinero. Evidentemente esta teoría no hubiera podido suministrar la materia de una disertación científica. Al economista distinguido le importa sobre todo exponer ideas envueltas en frases sibilinas”...
 "Demostré a Zwiedineck que el patrón oro, la cobertura de la moneda, eran puras ficciones, y que me negaba en el futuro a considerarlas como venerables e intangibles; que a mis ojos el dinero no representaba nada más que la contrapartida de un trabajo y que no tenía por tanto valor más que en la medida que representase trabajo realmente efectuado. Precisé que allí donde el dinero no representaba trabajo, para mí carecía de valor. Zwiedineck se quedó horrorizado al oírme. Me explicó que mis ideas conmovían las nociones más sólidamente establecidas de la ciencia económica y que su aplicación llevaría inevitablemente al desastre”.
"Cuando, después de la toma del poder, tuve ocasión de traducir en hechos mis ideas, los economistas no sintieron el menor empacho, después de haber dado una vuelta completa, en explicar científicamente el valor de mi sistema". (Conversaciones de Hitler Sobre la Guerra y La Paz. - Martin Bormann).

El éxito de esta politica se ve confirmado por el siguiente dato: Durante cinco años de guerra el costo de la vida en Alemania subió un doce por ciento, y los salarios en un once por ciento.

Resulta que la oposición de Schacht a este acelerado rearme no era una cuestión de escrúpulos fiscales. Schacht, con sus conexiones en Inglaterra y los Estados Unidos, se empeñaba en impedir el rearme de Alemania porque era sencillamente un traidor. Lo admitió en su libro, “La magia del dinero” (1967).

Un diplomático estadounidense, Donald R. Heath, escribió a Schacht en 1959 para informarle de cómo había avalado su colaboración con el gobierno estadounidense durante la guerra:
“Le dije [al fiscal norteamericano Robert] Jackson no sólo que nunca debiste haber sido llevado ante ese tribunal sino que habías estado trabajando constantemente para la caída del régimen nazi. Le dije que había estado en contacto contigo constantemente durante la primera parte de la guerra y el Subsecretario de Estado Wells a través de mí, y que me habías transmitido información adversa a la causa nazi ....”. [RE. Heath citado por H. Schacht en  “La magia del dinero” (1967), p. 107]

Salvador Borrego en su obra cumbre “Derrota Mundial”, nos explica los pormenores del la trayectoria de traición de Hjalmar Schacht, que culminó con el atentado del 20 de julio de 1944.
En el lejano sector de las finanzas el Dr. Horace Greeley Hjalmar Schacht encabeza un tercer grupo conspirador, bien encubierto. Fingiéndose amigo de Goering, primero, y luego de Hitler, actuó como Presidente del Reichsbank desde marzo de 1933 hasta enero de 1939; como Ministro de Economía desde julio de 1934 hasta noviembre de 1937, y como ministro sin cartera hasta enero de 1943. El caso de Schacht es extraordinario. En 1908 se hizo masón, siguiendo la tradición de su familia, pues su abuelo Christian Ulrich había figurado entre los grandes "maestres" de su época. A través de la masonería Schacht se vinculó con numerosos judíos banqueros internacionales, quienes lo ayudaron a prosperar en su carrera.
En 1923 el israelita Montagu Norman (N. de R.: aquí hay un error del autor, pues Montagu Norman no era judío. Es más, era fervientemente antisemita. Ello no quiere decir que fuera simpatizante del nacionalsocialismo. Si bien hizo negocios con el Tercer Reich, lejos estaba de apoyar a Adolf Hitler. Más que judío o británico, ante todo era un banquero), Gobernador del Banco de Inglaterra, prácticamente le dio el espaldarazo a Schacht, facilitándole un triunfo profesional que comenzó a hacerlo famoso en Alemania. Posteriormente Montagu Norman fue padrino de un nieto de Schacht, al que se puso por nombre Norman. En 1933 Schacht se vinculó en Nueva York con influyentes "hermanos" masones judíos, tales como David Sarnoff (emigrado de Rusia a EE. UU.), James Speyer, y el rabino Wise. Según el mismo Schacht dice en sus "Memorias", consideró más efectivo trabajar contra el movimiento de Hitler estando dentro del Gabinete que fuera de él. Y en efecto, así fue. Inteligente y capaz en su profesión, siempre encontraba pretextos lógicos para retardar y sabotear los planes económicos de Hitler, muy particularmente todo lo que se refería al armamento del ejército. Este banquero, al que periodistas judíos bautizaron como "el mago de las finanzas", estuvo secretamente al servicio de la "Internacional Dorada" (el reino del oro montado por las finanzas judías), y dentro de Alemania conservó estrechos nexos con los banqueros israelitas Von Mendelssohn, Wassermann, Warburg y otros menos conocidos. En 1938 trabó contactos con los generales Von Witzleben y Halder (jefe del Estado Mayor General), tratando de dar un golpe para derrocar a Hitler, pero la anexión pacífica de Austria frustró esa conspiración. Sin revelar entonces el motivo, Schacht se separó de su primera mujer, Luisa, porque ésta era sincera partidaria de Hitler.
Hitler llegó a recelar de Schacht, pero sus sospechas nunca se precisaron. Hablando con los miembros de 'su Cuartel General, el Fuehrer dijo el 20 de agosto de 1942: "Cuando se trataba de engañar a la gente, Schacht era incomparable. Pero jamás ha sido capaz de dar pruebas de entereza. En esa clase de asuntos los francmasones se engañan entre sí. Cuando disolví la francmasonería fue cuando Schacht comenzó a poner entorpecimientos".
Schacht retardó nueve meses el plan del industrial Voegler para aumentar la producción de gasolina sintética, y lo hizo tan diestramente que Hitler creyó que se debía sólo a falta de visión. También obstruyó económicamente el crecimiento de! ejército.
Hjalmar Schacht (ex presidente del Banco de Alemania y ministro sin cartera durante todo 1942) se dedicaba a desmoralizar generales y a tratar de agrupar a los enemigos de Hitler. En 1941, en plena ofensiva contra la URSS, había persuadido al general Hoeppner, comandante del 4º ejército blindado, de que proseguir la lucha contra él comunismo era ayudar a Hitler. Hoeppner acabó por insubordinarse y fue dado de baja.
….
El 22 de enero de 1943 Hitler había despedido al ministro Hjalmar Schacht porque no mostraba entusiasmo en la causa alemana. Lo que no sospechaban ni Hitler ni la Gestapo era que Schacht venía conspirando desde hacía años. Aun cesado, siguió haciéndolo, aunque con más precauciones. Fingía cacerías a las que invitaba al capitán Struenck, que en realidad era su enlace con el Almirante Canaris, traidor que ocupaba el puesto de Jefe del Servicio Secreto Alemán. Schacht y Canaris ayudaban a numerosos judíos que por sus actividades corrían peligro de ser capturados".
Qué opinaba  Hjalmar Schacht de Adolf Hitler?

Podemos extraer numerosas frases del banquero traidor respecto a quien lo elevara al cargo de Ministro de Economía del Reich. Hemos elegido citar las siguentes: 
“Hitler no entendía ni una sola palabra de los problemas económicos”
"No cabe la menor duda de que en cierto modo fue un hombre genial. Tenía ideas que no se le ocurrirían a nadie mas. Era psicólogo de masas, de una genialidad realmente diabólica. En tanto que yo y otros pocos —esto me lo confirmó en cierta ocasión el general Von Witzleben— jamás nos dejábamos prender durante nuestras conversaciones personales con él, ejercía sobre otras personas una influencia muy extraña... Era un hombre de una energía indomable, de una voluntad capaz de superar todos los obstáculos".
"Hitler con frecuencia encuentra soluciones extremadamente sencillas para problemas que a otros hubieran parecido insolubles".
En cualquier caso, para evaluar el nacionalsocialismo como tal, no debe olvidarse que Schacht, economista que atribuyó un valor supremo al mantenimiento de la estabilidad de una moneda, consideró la realidad económica del nacionalsocialismo bastante digna de elogio antes del período de aceleración del rearme iniciado en 1937


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