-----------------------------f- 26 DE JULIO – 1875 – NACE CARL GUSTAV JUNG. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

miércoles, 26 de julio de 2017

26 DE JULIO – 1875 – NACE CARL GUSTAV JUNG.



La fecha de hoy es 26 de julio. Este día en 1875 nacía Carl Gustav Jung  quien fue un médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en la etapa inicial del psicoanálisis; posteriormente, fundador de la escuela de Psicología analítica, también llamada Psicología de los complejos o Psicología profunda. Jung desarrolló los conceptos de arquetipo, inconsciente colectivo, individuación, sincronicidad, imaginación activa, introversión y extraversión.

Carl Gustav Jung fue pionero de la psicología profunda y uno de los estudiosos de esta disciplina más ampliamente leídos en el siglo veinte. Su abordaje teórico y clínico enfatizó la conexión funcional entre la estructura de la psique y la de sus productos (es decir, sus manifestaciones culturales). Esto le impulsó a incorporar en su metodología nociones procedentes de la antropología, la alquimia, los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía.

Jung no fue el primero en dedicarse al estudio de la actividad onírica, no obstante, sus contribuciones al análisis de los sueños fueron extensivas y altamente influyentes. Escribió una prolífica obra. Aunque, durante la mayor parte de su vida, centró su trabajo en la formulación de teorías psicológicas, y en la práctica clínica, también incursionó en otros campos de las humanidades: desde el estudio comparativo de las religiones, la filosofía y la sociología, hasta la crítica del arte y la literatura.

Jung y el nacionalsocialismo.

En 1930 Jung fue nombrado presidente honorario de la Asociación Alemana de Psicoterapia y en 1933 profesor de psicología médica en la Universidad Politécnica Federal de Zúrich. Tras el ascenso de Adolf Hitler al poder en ese mismo año, la mencionada asociación, a la que habían adherido diversos psicoterapeutas judíos, fue disuelta y absorbida por otra más grande, de alcance internacional, con Jung como presidente: la Sociedad Médica de Psicoterapia. El hecho de que Jung simpatizara, hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial, con el nacionalsocialismo y por ende, que aceptara ser presidente honorario de la Sociedad Médica de Psicoterapia y director de la Revista de Psicoterapia (Zentralblatt fur Psychotherapie), ambas respaldadas por el régimen nacionalsocialista, ha sido utilizado como argumento para descalificar y difamar su obra y su persona como "antisemita", descalificaciones que empañarían su carrera hasta el fin de sus días y razón para que su importantísimo trabajo sobre la naturaleza de la psique no tuviese la amplia difusión que gozaron otras teorías psicológicas de origen judío.
Ya Freud me acusó de antisemita porque me sentía incapaz de experimentar su materialismo sin alma. Con esta propensión a husmear por doquier el antisemitismo, los judíos terminan suscitando el antisemitismo. No comprendo por qué el judío no puede admitir, tanto como el pretendido cristiano, que cuando se tiene una opinión sobre él no se le está criticando. ¿Por qué hay que suponer siempre inmediatamente que se quiere condenar al pueblo judío en su conjunto? [...] Considero que es una manera inadmisible de cerrar el pico al adversario. Me he entendido muy bien con mis pacientes y colegas judíos en la mayoría de los casos [...] Más de una vez por haber criticado a un alemán éste me ha reprochado odiar a los alemanes. Es demasiado fácil querer disimular la propia inferioridad tras un prejuicio político [...] Usted debería conocerme lo suficiente como para creerme [...] capaz de una tontería tan poco individual como el antisemitismo. Sabe de sobra que considero al hombre en tanto persona y cuánto me esfuerzo siempre en arrancarle de sus determinantes colectivos para hacer de él un individuo [...] El nacionalismo, por antipático que sea, es una 'conditio sine qua non': simplemente el individuo no debe hundirse en él [...] La próxima calumnia a inventar será que sufro de una total ausencia de convicción porque no soy ni antisemita ni nazi. Vivimos unos tiempos desbordantes de locura.
Carta de Jung a J. Kirsch, 25 de diciembre de 1934.

Los inconscientes colectivos.

En 1933, Jung escribió en un diario alemán acerca de "las realmente existentes diferencias de las psiquis arias y judías", y en 1934 en el mismo periódico:
El inconsciente ario tiene un potencial mayor que el judío [...]. A mi juicio, la actual psicología médica ha cometido un grave error al aplicar indiscriminadamente categorías, que ni siquiera son válidas para todos los judíos, a los germanos cristianos o eslavos [...]. La psicología médica ha sostenido que el secreto más precioso de los germanos, el fondo de su alma creadora y llena de fantasía, es un pantano infantil y banal, mientras que por décadas, mi voz que advertía de ello, ha estado bajo la sospecha de ser antisemita. La sospecha provino de Freud. Éste no conocía el alma germana, como tampoco la conocen sus seguidores.
Es un error completamente imperdonable el aceptar las conclusiones de una psicología judía como generalmente válidas. Nadie soñaría con tomar psicología china o india como aplicable a nosotros. Con el comienzo de la diferenciación racial, se han desarrollado también diferencias esenciales en la psique colectiva. Por esta razón no podemos trasplantar el espíritu de una raza extranjera de un modo global a nuestra propia mentalidad, sin lesionar ésta.
Carl Gustav Jung, Collected Works, Vol. 7, p. 149.

Para Jung, el nacionalsocialismo "estaba escondido en el alma germana", y si cabe extender esta idea, al alma de todos los pueblos arios o indoeuropeos. En una carta de Jung a su alumno Wolfgang Kranefeld, un entonces conocido entusiasta del nacionalsocialismo, le dijo:
Como es conocido, contra la necedad no se puede hacer nada, pero en este caso hay que advertir al pueblo ario, que con Freud y Adler se predican puntos de vista específicos del judaísmo... los cuales tienen un carácter esencialmente destructivo. Si este evangelio judío le gusta al gobierno de Adolf Hitler, pues sea. Pero por otra parte también sería posible que al gobierno le molestara...
En 1933 Jung dijo en una entrevista radial berlinesa que: "Como hace poco dijera Hitler, el Führer debe poder ser solitario y tener valor en poder proseguir solitariamente. Por ello el verdadero Führer es a la vez aquel que tiene el valor en sí mismo, y no sólo hacia los otros, y que puede mirarse a sí mismo a los ojos". Jung luego habló de la "idea del ser del Führer", de la "aristocracia propia al Führer" y finalmente: "los tiempos de las masas siempre son tiempos del ser del Führer. Todo movimiento culmina orgánicamente en el Führer, que corporeiza todo el ser, sentido y meta del movimiento popular. Es una encarnación del alma del pueblo y su voz... sólo en tiempos de paz sin metas crece la caótica conversación parlamentaria, que anuncia indefectiblemente la ausencia de un movimiento más profundo". En esta entrevista, Jung criticó la psicología de Freud y Adler como "una psicología enemiga de la vida" y nuevamente habla aquí de la necesidad de cuidarse de su carácter destructivo.

En dicha entrevista, el psicólogo suizo fue presentado por su entrevistador, el doctor Weizsaecker, uno de sus discípulos, como el "conocido psicólogo de Zurich, quien frente al destructivo psicoanálisis de Sigmund Freud logró oponer su psicología constructiva". El director del programa mencionó que el padre de Jung era un pastor protestante, mientras que Freud y Adler eran judíos. Por ello, según el doctor Weizsaecker, Jung contaba con un terreno totalmente diferente en su perspectiva general frente al ser humano.

A la pregunta expresa sobre las diferencias entre su pensamiento y la psicología de Freud y Adler, manifestó:
Mire usted, uno de los privilegios más bellos del espíritu germano es dejarse influir sin condiciones por la totalidad de la creación en su inagotable diversidad. Freud y Adler sostienen sólo un punto de vista individual (sexualidad, anhelo de poder) frente al todo. La teoría de estos autores distorsiona el poderoso sentido de la totalidad hasta la necedad y la belleza propia de la totalidad hasta el ridículo.
Para subrayar su distanciamiento con respecto a estos dos autores, Jung afirma que él "nunca pudo conformarse con estas posiciones enemigas de la vida". El doctor Weizsaecker le agradeció en especial esta aclaración, y afirmó que "precisamente esta respuesta sería para muchos una liberación". Jung acentuó, de nuevo, la ventaja de su psicología sobre cualquier otra teoría. Ella no sólo está en situación de explicar los acontecimientos políticos en Alemania, sino también los cambios paralelos que en el arte y en la filosofía ocurrían en ese tiempo.

De hecho, Jung llegó a afirmar que sólo con la observación del inconsciente era posible predecir sucesos cruciales de la historia. Sólo analizando la mente de las personas se podía prever lo que depararía el futuro. Así, por ejemplo, afirmaba que él mismo predijo el surgimiento del nacionalsocialismo sólo a través de la observación de sus pacientes alemanes: "Tuvieron sueños en los que se preveían los hechos".

Jung pensaba que sólo su teoría psicológica, lograba explicar realmente el surgimiento del nacionalsocialismo, la grandeza de Adolf Hitler y la supremacía psicológica del alma aria sobre el inconsciente de los otros pueblos. Jung estaba seguro de que tan pronto como los líderes alemanes se dieran cuenta de las coincidencias entre su pensamiento y la ideología del nacionalsocialismo, él pasaría a formar parte de las luminarias académicas a quienes los alemanes acostumbraban tributar un enorme reconocimiento. A principios de 1933, Jung empezó a ser considerado en Alemania como el renovador de la psicología y de la psiquiatría. Él había venido a rescatarlas del estado de descomposición en que habían sido sumergidas por los judíos psicoanalistas. En ese mismo año, empezaron a ser quemados públicamente los libros de Freud. Los nacionalsocialistas recomendaban recitar en el momento en que éstos eran lanzados al fuego lo siguiente: "En contra de la degradación de la vida sexual que destruye el alma, y por la nobleza del alma humana, entrego a las llamas los escritos de un tal Sigmund Freud".

En junio de 1933, Jung fue nombrado presidente de la Sociedad Médica de Psicoterapia, que agrupaba asociaciones de diversos países. Como presidente de esta sociedad fue designado el psiquiatra M. H. Göring, primo del ministro de Aviación, Hermann Göring, el hombre más importante del régimen, después de Hitler.

Gracias a los esfuerzos del psicoanalista Ernest Jones, quien gozaba en ese entonces de un gran prestigio internacional, fue posible que el doctor Göring permitiera que la Sociedad Psicoanalítica Alemana continuara existiendo como una división dentro de la Sociedad Alemana Médica de Psicoterapia. En diciembre de 1933 fue publicada la declaración de principios que regía a esta sociedad. El escrito fue redactado por el mismo doctor Göring. En él se afirma lo siguiente:
Esta sociedad tiene la tarea [...] de unir a todos los médicos alemanes [...] que pretenden formarse y practicar la terapia psiquiátrica conforme a las concepciones nacionalsocialistas. La Sociedad presupone que todos sus miembros activos, los que hacen uso tanto de la palabra verbal como escrita, han trabajado el libro fundamental de Adolf Hitler, Mi Lucha, con toda la seriedad científica y lo reconocen como fundamento. La Sociedad pretende colaborar en la obra del Kanzler, educando al pueblo alemán hacia una convicción heroica orientada al sacrificio.
Aunque años más tarde Jung negó haber tenido conocimiento de esta declaración de principios antes de su publicación, él era en ese entonces editor y responsable de la Revista de Psicoterapia, en la cual fue dada a conocer la declaración. Las páginas editoriales del número en que apareció la declaración fueron escritas por el mismo Jung, y su contenido se apega al sentido de las palabras del doctor Goering: "Las diferencias que realmente existen desde hace mucho tiempo entre la psicología germana y la judía no deben continuar siendo ignoradas; para la ciencia, esto sólo puede ser provechoso". Con ello, Jung mostraba que no sólo estaba interesado en señalar las diferencias entre ambas psicologías, sino en proclamar la superioridad de la psicología alemana frente a la judía. Jung nunca se distanció públicamente del manifiesto psiquiátrico del doctor Goering. Diversas publicaciones muestran que Jung participó voluntaria y conscientemente en las ideas que se divulgaban sobre los judíos y el psicoanálisis.

A principios de 1934, en su artículo "Sobre la situación actual de la psicoterapia", afirma que el judío, como "nómada", no puede crear jamás una cultura propia; para desarrollar sus instintos y talentos tiene que apoyarse en un "pueblo anfitrión más o menos civilizado". En este mismo artículo, Jung se empeñó en hacer notar la imposibilidad del psicoanálisis judío de explicar el surgimiento del nacionalsocialismo, y lo acertado y útil que resultaba su propia psicología en este sentido. "¿Ha podido (el psicoanálisis de Freud) esclarecer la grandiosa aparición del nacionalsocialismo al que todo el mundo observa con los ojos llenos de sorpresa? ¿Dónde se encontraba el ímpetu silencioso y la fuerza cuando todavía no había nacionalsocialismo? Ella se encontraba escondida en el alma germana, en aquel profundo fondo, el cual es todo lo contrario a la cloaca de los deseos infantiles insatisfechos y de los resentimientos familiares latentes".

Jung llega a señalar la concepción de Freud sobre la neurosis como "la sucia fantasía de adolescente tenida por su autor". En Suiza, algunos psicoanalistas reaccionaron con toda firmeza en contra de la posición de Jung. Entre ellos destaca Gustavo Bally, quien publicó en uno de los principales diarios del país, el Neue Zuercher Zeitung, fuertes críticas a las coincidencias de Jung con el nacionalsocialismo en lo que respecta al racialismo, la ideología aria y el desprecio a los judíos. Aunque muchos de los discípulos de Jung trataron, y aún lo hacen, de minimizar y restar importancia a su convencimiento y entusiasmo por el nacionalsocialismo, los testimonios son contundentes. Artículos, cartas y entrevistas constatan que Jung no sólo simpatizaba con el nacionalsocialismo, sino que trató de excluir la obra de Freud de los países de habla alemana por considerarla destructiva.

Wotan y el inconsciente colectivo germano.

En 1936, el año de las Olimpíadas en Berlín, Jung publicó su famoso ensayo titulado "Wotan", dedicado al antiguo dios germano de las tormentas y del rayo. Esta divinidad es quien, desde el inicio de los tiempos, escondido en el alma alemana, "liberador de las pasiones y deseos de lucha" a quien Jung promovió como arquetipo del "Dios germano", quien para Jung "explica más al nacionalsocialismo que todos los factores económicos, políticos y psicológicos". Esta simpatía de Jung por Wotan como esencia básica del alma germana aparece en cada frase.

En este ensayo, el Movimiento de la Fe Germánica, que tenía como una de sus metas dirigir a Alemania hacia una religión basada en las tradiciones germánicas precristianas junto con la ideología nacionalsocialista, fue evaluado favorablemente por Jung quien veía a sus miembros como "gente decente y bien intencionados que honestamente admiten su emoción y tratan de llegar a un acuerdo con este hecho nuevo e innegable". A su vez, elogia el libro de su fundador Jakob Wilhelm Hauer, Deutsche Gottschau (Visión Alemana de Dios) como un intento de "construir un puente entre las fuerzas oscuras de la vida y el mundo brillante de las ideas históricas".

Luego en 1939, Jung, que entonces tenía sesenta y tres años, concedió una entrevista al periodista norteamericano H. R. Knickerbocher en Zurich, en la que confesó estar muy impresionado por "la mirada soñadora" de Hitler, "el rasgo más prominente de su fisonomía". "En los ojos de Hitler se encuentra la mirada de un visionario". Hitler es el alto parlante que amplifica el inaudible susurro (runa) del alma alemana". Él "se deja tocar por su inconsciente". Para Jung, el Führer "es un espejo de todo el inconsciente germano"... "como un hombre que atento escucha una corriente de inspiraciones, de cuya fuente escondida sale una voz y que conforme a ella actúa". "Hitler escucha y obedece" pues, según Jung, "el verdadero Führer siempre es dirigido".

En esta entrevista, Jung confesó haber experimentado: 
"La gran felicidad de encontrarse a sólo unos pasos del Duce y del Führer" en un desfile militar en Berlín, y explicaba que, mientras que Mussolini parecía un líder meramente humano, Hitler parecía "un vehículo espiritual", es un chamán, un semidiós, un mito. Carente de individualismo, identificado con el alma colectiva de su Nación, poseído por su Inconsciente Colectivo". 
Y Jung agregaba: 
"No sólo por el Inconsciente Colectivo de un solo país, sino de toda una raza: de la raza aria. Y es por ello que los oyentes, aún cuando no entiendan el alemán, si son arios, serán arrebatados, hipnotizados por sus palabras, porque los representa a todos ellos, habla por todos. Y si lo hace a gritos, es porque una nación entera, toda una raza, se está expresando a través de él". 
"En el Movimiento de la Fe Germana (Deutsche Glaubensbewegung) hay gente suficientemente inteligente no sólo para creer sino para saber que el Dios de los germanos es Wotan y no el dios judeocristiano".
Así, de acuerdo con Jung, Hitler es la propia encarnación del dios Wotan. Está poseído por él, ya no es un ser humano, es un superhombre, un "avatar", así "ocupado" por una divinidad. De acuerdo con el destacado diplomático y poeta esoterista chileno Miguel Serrano, quien fuera su amigo, Jung fue alguien capaz de comprender como nadie, el insondable misterio del Führer, porque además, su psicología y la del nacionalsocialismo son idénticas.

Según una tradición alemana, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico I Barbarroja duerme en una montaña esperando el momento en el que su Pueblo vuelva a necesitarlo. De esta manera, en una exégesis auténticamente "junguiana", los germanos hacen entrega voluntaria de su libertad a un Líder (en alemán, Führer) en momentos de graves crisis, para seguir con lealtad y disciplina el cumplimiento del Destino. Esto significa que el Führer era una medida de emergencia, no era una activación de una dictadura que se prolongaría eternamente, sino que su actividad era temporal, hasta que regresara el orden al mundo. Esto corresponde históricamente con la aprobación de la Ley Habilitante (Gesetz zur Behebung der Not von Volk und Reich) el 23 de marzo de 1933. Esta ley era un poder especial contemplado por la Constitución de Weimar para darle al Canciller el poder de pasar leyes a decretos sin la intervención del Reichstag (Parlamento alemán). El Acta era usada solamente en tiempos de extrema necesidad, y de hecho, había sido usada solamente una vez antes, en 1923–1924, cuando el gobierno usó la Ley Habilitante para rescatar a Alemania de la hiper-inflación. El momento por el que pasaba Alemania en 1933 necesitaba de la aplicación urgente de esta ley para detener la insurreción comunista que se desataba y amenazaba por extenderse en todo el país.

Jung aseguraba que el poder de Hitler "no es político, sino mágico", y que fue una encarnación de un arquetipo del inconsciente colectivo de la nación germana: Odín, el dios de la guerra, del valor y de la sabiduría. Jung asegura que Hitler "es presumiblemente el médium más eficiente". Hablando sobre él, en 1937, lo pone como el ejemplo más drástico de los líderes que encarnan la realidad arquetípica del Estado moderno, "que ha desbancado a la teocracia medieval". En su opinión, éstos se manifiestan "como aquellas antiguas encarnaciones divinas en las que todos creían y a las que todos invocaban". Jung estima que cuando Hitler se comporta "como una persona ordinaria, es tímido y amistoso, con talentos y gustos artísticos, inofensivo y modesto". Pero "cuando el Espíritu-del-Pueblo habla a través de él, lanza una voz de trueno y su palabra es tan poderosa que barre las inmensas multitudes... No en vano los alemanes le llaman 'Nuestra Juana de Arco'. Él representa el carácter que está abierto a las influencias inconscientes".
La desviación de las verdades de la sangre engendra inquietud neurótica, y ya hemos tenido suficiente de eso actualmente. La falta de raíces genera falta de sentido y la falta de significado en la vida es una enfermedad del alma cuya plena extensión y plena importación de nuestra época aún no se ha comenzado a comprender.
Carl G. Jung.

Temor a la persecución judía.

Sólo después de la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, ya cuando los enemigos del Eje eran declarados vencedores, Jung se vio forzado a decir que "cometió un error", a diferencia de la mayor parte de sus seguidores, que aún hoy se empeñan en ocultar, rebatir o ignorar las simpatías de su maestro por el nacionalsocialismo.

En 1946, Leo Baeck, profesor de historia de la religión y representante de la comunidad judía, aceptó, aunque no de muy buena gana, conversar con Jung. Este rabino, así como Ernst Bloch, Thomas Mann, Erich Fromm y Herbert Marcuse, entre otros, había criticado con dureza el apoyo que Jung brindó públicamente al nacionalsocialismo. En esta entrevista, Jung intentó defenderse y, aunque trató de transferir la culpa a los nacionalsocialistas, dijo "haber resbalado", esto ante el temor de una persecución judía, pues conocía bien su poder desde los tiempos de la ruptura con Freud y ante la brutal "desnazificación" (lavado de cerebro aliado) que se impuso para toda Europa. Tuvo miedo de que toda su obra pudiera ser destruida al vincularla al nacionalsocialismo, deseando salvar así el trabajo de su vida. Al finalizar la guerra, Jung sufrió varios ataques al corazón, pues se dio cuenta que su obra ya no podría continuar, que había sido abruptamente interrumpida y sería ferozmente mutilada por los nuevos amos del mundo. Jung no pudo seguir desarrollando naturalmente sus concepciones originales, fundamentalmente arias.

Sin embargo, a pesar de su aparente arrepentimiento, hasta su muerte, ocurrida en 1961, Jung no logró distanciarse de su producción ideológica de los años treinta ni analizar las coincidencias (sincronicidades) entre sus ideas y las ideas de la doctrina nacionalsocialista, mismas que, como se ha dicho, son idénticas.


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