-----------------------------f- "EL FÜHRER ESTÁ CON EL PUEBLO Y EL PUEBLO ESTÁ CON EL FÜHRER". ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

miércoles, 7 de junio de 2017

"EL FÜHRER ESTÁ CON EL PUEBLO Y EL PUEBLO ESTÁ CON EL FÜHRER".



Resumen:

En el momento que Julius Streicher se dirige a su público de Nüremberg, la situación europea estaba sumamente tensa.  Los problemas derivados del “corredor polaco” creado por el Tratado de Versalles, estaban creando las condiciones para una nueva guerra, como efectivamente sucedió.

En Polonia, un gobienro nacionalista y anticomunista recibía garantías británicas y francesas de que cualquier agresión alemana sería respondida con la guerra y la invasión del territorio germano. Estas promesas envalentonaron al nacionalismo polaco, que desechó todas las propuestas, por demás razonables, de Alemania para solucionar el diferendo limítrofe.

A esto se sumó un encarnizamiento en la persecución por parte de los polacos, de los alemanes étnicos radicados en su territorio.

Día a día la situación se hacía más crítica. El 4 de julio de 1939, día en que Julius Streicher pronuncia este discurso, Alemania aún no había firmado el pacto de no agresión con la URSS, lo que se haría el 23 de agosto de ese año. Por ello es que Streicher se refiere a los galanteos británicos con la Unión Soviética.

Menos de dos meses después de este discurso, el 1 de septiembre, las fuerzas alemanas invadirían Polonia Occidental y recuperarían el territorio de Prusia Oriental, el corredor polaco y la ciudad libre de Dantzing. La Segunda Guerra Mundial daba comienzo.





Discurso de Julius Streicher.
Publicado en el
Fränkische Tageszeitung,
5 July 1939, pp. 3-4.
Mis queridos compatriotas:

Si los que me deseaban mal hubieran hecho lo que quería, no estaría aquí. No fue fácil para mí permanecer acostado en la cama durante ocho semanas y seguir las órdenes del médico. Mi anhelo por Nüremberg y por ustedes, siguió creciendo. Quería regresar y mirar sus rostros honestos.

Pasar a través de la hilera de antorchas sostenida por la juventud me conmovió profundamente. Cada vez que uno piensa en la recompensa que deseamos recibir por nuestro trabajo, por nuestra lealtad al Führer, sólo podemos expresar: nuestra recompensa no son en las cosas materiales, sino en el amor de la gente por quien hemos peleado La mejor recompensa para mí ha sido las caras sonrientes de vuestros hijos, vuestros aplausos, y todo lo demás que he experimentado en el camino hasta aquí!

En este momento festivo, nuestros pensamientos se vuelven a asuntos más amplios. Hace unos días, el 28 de junio recordamos cuando ese mismo día de hace veinte años nos vimos obligados a firmar el Dictak de paz de Versalles. Recordamos con orgullo a los hombres que rechazaron este llamado tratado de paz, que nos vimos obligados a firmar. Había otros como Hershberger que pusieron sus nombres. Eso no nos sorprendió, ya que los que crecieron en un sistema parlamentario no tenían ningún carácter, ningún sentimiento por el honor de la nación.

Al pueblo alemán se le dijo que el tratado traería consigo la justicia democrática. Las masas engañadas creían que el Tratado de Versalles crearía las bases para la paz mundial. Incluso en esta antigua ciudad alemana, la gente rechazó a quienes protestaron contra la firma de los dictados de Versalles. Los ciudadanos se oponían a los ciudadanos. En aquellos días, un francés podía escribir: "El pueblo alemán está revolcándose como si fuera un cerdo en su inmundicia". Siguieron años de odio entre hermanos, años de vergüenza y miseria.

¡Entonces Adolf Hitler se levantó y presentó su programa! Era un programa que no promovía la prosperidad de una clase o de un partido, sino uno cuyo cumplimiento traería bendición a todo el pueblo alemán. La comunidad del pueblo alemán surgió de una dura e incesante batalla. La comunidad de esta gente nos dio la fuerza para encontrar una vez más el camino.

Si preguntamos hoy qué ha sido del programa de Adolf Hitler, debemos decir que se ha cumplido en gran medida. Sólo algunos ejemplos. Prometimos destruir a los judíos. ¡Hoy, el judío ha sido derrotado! El Banco del Reich, una vez en manos privadas, representaba los intereses de la judería internacional en lugar de los del pueblo alemán. Ahora, ha vuelto a la propiedad del Reich. Luego están las Leyes de Nuremberg. Fueron anunciadas en esta ciudad y llevaron su nombre. Ustedes, nürembergenses, pueden estar siempre orgullosos de eso.

Hemos aprendido del Führer que uno debe esperar si quiere lograr una meta tras otra. Primero fue necesario crear un nuevo ejército de Alemania. Bajo su protección, un punto tras otro del programa del partido se cumplió. Aunque todavía no tenemos nuestras colonias de nuevo, lo que no es nuestra culpa. Una cosa, sin embargo, es segura: El día vendrá cuando volvamos a ser una gran potencia colonial. ¡El que es honesto tiene que conceder que hemos hecho lo que prometimos hacer!

A causa de Adolf Hitler hemos vuelto a ser un pueblo y una nación que ya no tiene que ir mendigando a otras naciones, sino que más bien puede exigir sus derechos con su propia fuerza. Adolf Hitler nos ha hecho tan fuertes en tan sólo unos años que otros países ya no se atreven a atacarnos.

Así como hoy en Inglaterra un judío puede recibir el título de señor, así también el antiguo Kaiser alemán ennobleció a sus judíos.

Así como la casa imperial alemana fue arruinada por sus relaciones con los judíos, así también los ingleses, que han sido gobernados por los judíos, serán destruidos por ellos. ¡Orgullosa Inglaterra encontrará el mismo fin que preparó para el Kaiser! Hoy Inglaterra se agita seducida por los judíos, contra una nueva Alemania. Ellos se excitan mucho por cada judío que se suicida, olvidando por completo que el bloqueo de Inglaterra llevó a la muerte a miles de mujeres y niños alemanes durante la guerra mundial. Hoy, nadie en Inglaterra quiere recordar que continuó el bloqueo después de la guerra a pesar de todas las promesas del Tratado de Versalles!

Sabemos que los pueblos ingleses y franceses no desean la guerra con Alemania. ¡El judío es el que quiere la guerra! A los que intentan encerrarnos construyendo de nuevo la misma alianza que nos trajeron en 1914, decimos: ¡Lo que era posible entonces ya no es posible hoy! El pueblo alemán es diferente hoy en día de lo que era en 1914, y su liderazgo es diferente de lo que era en 1914. En las Islas Británicas, también se dan cuenta de que en la era de la fuerza aérea ya no hay islas. Por lo tanto, recurren a la ayuda a del judío, en aquellos lugares quecomo el diablo encarnado, fija las reglas. ¿Quién habría pensado que una vez que la orgullosa Albion pediría apoyo durante meses a Moscú?

En las últimas semanas, hemos visto gente en el extranjero tratando de hacer una distinción entre el pueblo alemán y su liderazgo, tal como lo hicieron en el período inmediatamente anterior a la toma del poder. Entonces dijeron: ¡El pueblo alemán está siendo violado! ¡No quiere nada que ver con el nazismo! Hoy en día, prometen cosas maravillosas al pueblo alemán si sólo desertan de Adolf Hitler.

Sin embargo, el pueblo alemán ha aprendido del pasado. Sabe que tales promesas son mentiras. El pueblo alemán y su liderazgo están unidos. Es ridículo intentar separar a la gente de Adolf Hitler. El Führer está con el pueblo, y la gente está con el Führer!

Siempre ha habido alianzas entre los pueblos, ¡pero nunca antes una como la que une a los pueblos alemán e italiano! Esta alianza es sin astucia. El otro lado, sin embargo, no tiene confianza. Las negociaciones en Moscú demuestran que cada uno está dispuesto a traicionar al otro. Tenemos nuestro Führer, y el pueblo italiano tiene su Duce. La Providencia envió a estos dos hombres en el momento oportuno. Ellos doblarán el mundo a su voluntad!

Estoy contento de que 120 compañeros de la gente de Danzig estén con nosotros hoy. Permítanme asegurarles: Danzig se convertirá en alemana, y nosotros en Nuremberg les apoyaremos cuando nos necesiten.

Es maravilloso ver cómo otros pueblos se están poniendo nerviosos por los judíos, aun cuando sus gobiernos tratan de rodearnos. Estamos completamente a gusto y confiamos en nuestro liderazgo por completo. Polonia puede ser tan loca como desee. Sabemos que el miedo está detrás de todo el ruido. Si los periódicos polacos escribieran que dos regimientos de caballería polaca serían suficientes para desalojar al Gauleiter Forster de Danzig, sólo podemos reírnos. Conocemos a Gauleiter Forster. ¡Él viene de nuestro Gau y fue a nuestra escuela! Es igualmente ridículo cuando Polonia intenta denigrar la sangre alemana diciendo que hombres como el inmortal mariscal de campo Hindenburg o el comandante del ejército von Brauchitsch tienen sangre polaca sólo porque vienen de la parte oriental del Reich.

Creemos que todos los que se levanten contra nosotros hoy serán derrotados. Con esta fe marchamos hacia el futuro, orgullosamente, tranquilamente y confiando plenamente en el Führer. Estoy contento de haber tenido la oportunidad de volver a Franconia para hablar seriamente, pero también con confianza, con ustedes. Siempre  en los momentos críticos, hemos visto claramente las cosas y en tiempos difíciles siempre hemos demostrado ser hombres y mujeres fuertes. Hoy podemos decir: Si sucede algo que no, estaremos juntos en una comunidad inquebrantable.

Nunca más durante tiempos difíciles será posible que unos pocos vivan bien mientras otros sufren. En tales momentos, estaremos seguros de que los mismos deberes, y los mismos derechos, se aplican a todos. Os exhorto: Marchad con nosotros junto a quie el destino ha convertido en líder político de nuestra maravillosa Franconia. Seguid al Führer con la misma fe que siempre. Dadle sus ramos de flores en el próximo  Congreso del Partido por la Paz. Nuestro saludo al Führer debe elevarse al cielo como una oración: Nuestro Führer: Sieg Heil!

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