-----------------------------f- 14 DE JUNIO DE 1940: LOS ALEMANES EN PARIS. ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

martes, 13 de junio de 2017

14 DE JUNIO DE 1940: LOS ALEMANES EN PARIS.


La fecha de hoy es 14 de junio. El mismo día de 1940 las tropas alemanas ingresaban a París.

En solo unas semanas de lucha, el ejército francés, al que algunos habían considerado como el mejor ejército de tierra del mundo, es derrotado por las fuerzas alemanas del Tercer Reich. Los alemanes entran en París, y propio Führer acude a hacer turismo por la capital de Sena. Las causas del desastre fueron muy variadas: morales, políticas, técnicas. Pero fue, sobre todo, un fallo de los hombres.

Las causas fueron morales, políticas, técnicas y, sobre todo, el fallo de los hombres. Para quienes creen absolutamente en la historia cuantitativa y desdeñan, con una especie de fatalismo histórico, los pequeños detalles o la influencia de las grandes personalidades, entre ellos el general Gamelin y Weygand. Entre todos los generales franceses no se pudo encontrar a dos más incapaces, más limitados, mas absolutamente obcecados en sus ideas estratégicas, mas encorsetados en sus conocimientos técnicos.

Los franceses no estaban en absoluto preparados para la lucha: una extraña inercia, como una conformidad histórica inapelable, parecía dominarles. Así, por lo tanto, no es extraño que la catástrofe fuera estrepitosa; y tanto más cuanto que en medio de toda esta desorganización, las masas de combatientes eran numerosas y pronto se desmoralizaron.

Bien cierto es que hubo divisiones y regimientos que resistieron gloriosamente; pero en muchos otros, abandonados a su suerte, las tropas se disolvían incluso antes de ser atacadas. Se consideraron traicionados por los mandos, burlados por los políticos y, atravesadas Holanda y Bélgica, derrotados totalmente en Dunkerque con los soldados británicos del cuerpo expedicionario. En estas condiciones, los franceses, faltos de combatividad, solo pensaban en volver a sus casas. Y así lo hicieron en medio del más terrible desorden.

Por el contrario a los alemanes les alentaba una moral considerable: unidad de mando; estrecha unión entre Hitler y su pueblo, un ejército ultramoderno, con jefes jóvenes y dinámicos; y unas teorías estratégicas audaces.

Paris fue ocupada el 14 de junio por los ejércitos alemanes. El gobierno presidido por Paul Reynaud, que itineró de Tours a Burdeos, fue sustituido el 16 de junio por Petain, quien pidió el armisticio el 22 de junio. El armisticio se firmo en el mismo lugar (el bosque de Compiegne, en Rethondes) y en el mismo vagón de ferrocarril en el que se firmo el armisticio franco-alemán de 1918; pero esta vez eran los alemanes quienes exponían e imponían sus condiciones a los franceses.

Por entonces, los alemanes habían llegado ya hasta la frontera española. Por su parte. Italia acababa decidiéndose a entrar en la guerra, cuando ya estaba casi vencida Francia, el 10 de junio.

Y así, acabo una de las más grandes catástrofes militares que haya sufrido el ejército francés, que antes de la conflagración era considerado como el primero del mundo, en cuanto a cantidad de efectivos, a organización y a combatividad. Pero todo esto era solo un espejismo. Los combativos eran los alemanes; los franceses no pudieron resistir una guerra, que, por otra parte, psicológicamente se produjo a los nueve meses de estar sobre las armas pero inactivo el ejercito galo.

Después de haber firmado el armisticio, el 28 de junio Hitler visitó por primera y última vez, Paris. A su sequito oficial había añadido expertos especiales en arte, Albert Speer, el escultor Arnold Breker y el arquitecto Herman Giessler.

Al llegar al aeropuerto se dirigió a la Opera, tomando él, la dirección como guía entusiasmado, y demostró una gran erudición sobre el edificio. Luego, viajo en coche a lo largo de los Champ Elysees y ordeno que la columna de coches se detuviese ante la Torre Eiffel. Le agrado la impresionante decoración de la plaza de la Concorde. Permaneció largo rato, ante el sarcófago de Napoleón. Después de tres horas, emprendió el camino de regreso diciendo que había cumplido el sueño de su vida. 


0 comentarios :

Publicar un comentario