-----------------------------f- WINSTON CHURCHILL EL PRIMER MINISTRO INGLÉS, COMPRADO Y PAGADO POR LOS INTERESES JUDÍOS ~ DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

lunes, 20 de marzo de 2017

WINSTON CHURCHILL EL PRIMER MINISTRO INGLÉS, COMPRADO Y PAGADO POR LOS INTERESES JUDÍOS



Por ACGS

Poco a poco la historia va mostrando su verdad. La fama de héroe de Winston Churchill va siendo sustituida por el conocimiento público de su verdadera naturaleza: el último reptil de una charca inmunda de corrupción. La personalidad belicista y viciosa de este hombre, siempre pronto a venderse al mejor postor, poco a poco va siendo conocida por más personas.

Churchill en la Primera Guerra Mundial.

El periódico “El Espectador” dijo de Churchill después de su designación como Primer Lord del Almirantazgo en 1911:
"No podemos detectar en su carrera cualquier principio o incluso cualquier perspectiva constante sobre los asuntos públicos; su oído está siempre en el suelo; él es el verdadero demagogo ".
El gran liberal clásico inglés John Morley, después de trabajar con Churchill, dio una evaluación sucinta de él:  "Winston – dijo - no tiene principios."

La gran guerra destruyó la cultura europea y acabó con tres imperios: el alemán, el austríaco y el ruso. En su lugar, las generaciones abrazaron el relativismo, el nihilismo y el marxismo. De sus cenizas surgieron Lenin, Stalin, la guerra civil en España con la quema de Iglesias y los fusilamientos masivos, Bela Khun en Hungría, Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, el Holodomor y las purgas soviéticas, que aún hoy infectan toda la cultura contemporánea. En palabras del historiador británico Niall Ferguson, la Primera Guerra Mundial "fue nada menos que el error más grande en la historia moderna".

En 1911, Churchill se convirtió en Primer Lord del Almirantazgo, y, durante las crisis que siguió, utilizó  todas las oportunidades para avivar las llamas de la guerra. Cuando llegó la crisis final, en 1914, Churchill fue el único miembro del gabinete que apoyó la guerra desde el principio. Asquith, su propio primer ministro, escribió:
"Winston es muy belicoso y exigente en cuanto a la movilización inmediata. Se ha puesto su pintura de guerra".
El hundimiento del Lusitania.

Si bien no está claro que Churchill haya tenido directamente que ver con el hundimiento del mercante norteamericano, ocurrido el 7 de mayo de 1915, si se puede afirmar con absoluto rigor histórico que hizo todo lo posible para que inocentes ciudadanos americanos fueran muertos en los intentos alemanes de romper el bloqueo por hambre.

Una semana antes del desastre del Lusitania, Churchill escribió a Walter Runciman, presidente de la Cámara de Comercio, que:
“Lo más importante es atraer a los barcos neutrales a nuestras costas, con la esperanza de embrollar especialmente a los Estados Unidos contra Alemania."
El Lusitania era un transporte de pasajeros civiles, que contraviniendo las leyes internacionales de la guerra respecto a países neutrales, como era EEUU en ese momento, había sido cargado con municiones. Anteriormente, Churchill había ordenado a los capitanes de buques mercantes que  embistieran a los submarinos alemanes – otra flagrante violación de las leyes internacionales - y los alemanes eran conscientes de ello. El gobierno alemán incluso sacó anuncios en periódicos en Nueva York advirtiendo a los estadounidenses que no abordaran naves mercantes por estas razones.

Churchill, construyendo una ingeniería para la entrada de los Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial, puso en marcha la transformación de la guerra en una “yihad democrática”. Su influencia sobre la política de Woodrow Wilson condujo a la eventual destrucción del imperio austríaco, y la creación de un gran vacío de poder en la frontera sureste de Alemania.

El bloqueo de hambre contra Alemania.

Churchill fue el principal instigador y ejecutor luego, del establecimiento del bloqueo ilegal de inanición contra Alemania. A lo largo de su carrera, el derecho internacional y las convenciones creadas para limitar los horrores de la guerra no significaron nada para Churchill. Una de las consecuencias del bloqueo por hambre contra Alemania fue que, mientras que mató a 750.000 civiles alemanes por el hambre y la desnutrición, los jóvenes que sobrevivieron se convertirían en los nacionalsocialistas  más fanáticos.

En 1915 Churchill promovió la desastrosa campaña de Gallipoli en Turquía que resultó en una derrota británica.

Churchill en el periodo de entre guerras.

En esa época Churchill, fue nombrado Ministro de las Colonias, e inventó dos reinos clientes, Transjordania e Irak, ambos estados artificiales e inestables. El objetivo de Churchill no era “la libertad para los pueblos oprimidos”, como a sus admiradores les gusta afirmar, sino simplemente asegurar a Gran Bretaña el dominio del Medio Oriente para asegurar que los pozos de petróleo de Irak y el Golfo Pérsico estuvieran en sus manos.

La crisis del 29.

En 1924, Churchill se reunió con el Partido Conservador y fue nombrado Ministro de Economía, regresando a Gran Bretaña al patrón oro, pero no tuvo en cuenta la inflación generada en tiempos de guerra, por lo que dañó gravemente las importaciones. Pero, por supuesto, a Churchill no le importaba nada las ideas económicas. Lo que le interesaba era sólo que la libra fuera tan fuerte como en los tiempos de la reina Victoria, sin que las consecuencias económicas lo inmutasen.  Ellas tuvieron un impacto de largo alcance, que fue desastroso desembocando en la crisis de 1929.

La política cambiaria de Churchill causó que el Banco de Inglaterra y la Reserva Federal de Estados Unidos se pusieran de acuerdo para apuntalar la libra inflando el dólar, lo que a su vez alimentó el boom especulativo durante la década de 1920, que se derrumbó finalmente en 1929, cuando se hizo imposible mantener el dólar en los niveles que se hubiera requerido.

La Segunda Guerra Mundial.

La línea dura de Churchill contra la Alemania de Hitler era muy poco diferente de sus advertencias usuales de antes de la guerra contra la Alemania Imperial y su línea dura respecto al cumplimiento del Tratado de Versailles por la Alemania de Weimar. Churchill vio a Alemania en todo momento y en todas las formas como una amenaza para el Imperio Británico. Una amenaza que tenía que ser destruida para siempre y mantenida bajo la bota. Por ejemplo, denunció todas las llamadas para el desarme aliado, incluso antes de que Hitler llegara al poder. Churchill, como Clemenceau, Wilson y otros líderes aliados, tenía la creencia poco realista de que se podría mantener eternamente a Alemania derrotada y sometida a los grilletes de Versailles. Una de las primeras cosas que hizo Hitler en el poder fue desengañar a todos los que así pensaban.

En 1937, Churchill escribió sobre su enemigo mortal Adolf Hitler:
"A uno puede no gustarle el sistema de Hitler y, sin embargo admirar sus logros patrióticos. Si nuestro país fuera derrotado, espero que pudiéramos encontrar a un campeón tan indomable para restaurar nuestro valor y que nos llevara de nuevo a nuestro lugar entre las naciones, como lo ha encontrado Alemania”.
Del mismo modo Churchill fue tan lejos como para decir que el fascismo:
“…resultó ser el antídoto necesario para el veneno comunista. "
En 1940, al fin se convirtió en primer ministro, irónicamente, cuando el gobierno de Chamberlain renunció por el fallido plan de Churchill para invadir Noruega de manera “preventiva”.

Una de sus primeras medidas en el cargo fue ordenar bombardeos nocturnos contra objetivos civiles alemanes. Hasta ese momento, Alemania se había abstenido de desarrollar una estrategia similar. Más tarde promovió extensos bombardeos terroristas que mataron a millones de personas, incluyendo trabajadores extranjeros en Alemania.

Como Primer Ministro, continuó su política de rechazar cualquier paz negociada. Incluso después de la caída de Francia, rechazó las permanentes propuestas de paz de Hitler. Alemania estaba lista para retirarse de Europa Occidental ocupada y restaurar la soberanía polaca después de solucionar el tema de las tierras históricamente germanas; todo ello a cambio de una neutralidad amistosa contra la Unión Soviética.

El historiador británico John Charmley afirma que la firme negativa de Churchill para escuchar las propuestas de paz en 1940 fue el punto crucial para condenar en el futuro, lo que según él era lo que más quería: el Imperio y una Gran Bretaña no socialista e independiente en los asuntos mundiales. Se podría añadir que, al permitir a Alemania invadir a sus vecinos más débiles cuando en realidad la paz era posible, condenó a los horrores de la guerra y luego de la ocupación soviética a millones de europeos.  Lo peor es que todo esto sucedió  mucho antes de que los excesos de la guerra total se materializaran.

En lugar de aceptar una paz negociada, buscó la participación de los EE.UU. en una guerra mundial en expansión. Alemania definitivamente culpó al judaísmo internacional por llevar la guerra al siguiente nivel: la guerra total. Lograr la participación de Norteamérica fue la política de Churchill en la Segunda Guerra Mundial, igual que lo fue en la Primera Guerra Mundial y sería su política de nuevo en la Guerra Fría.

Los intentos de involucramiento de EEUU.

En junio de 1941, Churchill, en busca de una oportunidad de atraer a los Estados Unidos a la guerra, escribió en relación con el buque de guerra alemán, Prinz Eugen:
"Sería mejor, por ejemplo, que fuera localizado por un barco estadounidense ya que esto podría tentarlo a disparar contra esa nave, proporcionando así el incidente por el cual el gobierno de Estados Unidos quedaría muy agradecido".
También dio instrucciones al embajador británico en Tokio, Sir Robert Craigie de la siguiente forma:
"La entrada de los Estados Unidos a la guerra, ya sea con Alemania e Italia, o con Japón, es totalmente conforme con los intereses británicos. Nada en la esfera de los armamentos y las municiones se puede comparar con la importancia del hecho de que el Imperio británico y los Estados Unidos sean co beligerantes".
En agosto de 1941, Roosevelt y Churchill se reunieron en la conferencia de Atlántico. Churchill dijo a su gabinete:
"El presidente ha dicho que quiere entrar en la guerra pero no puede declararla y que por tanto EEUU será cada vez  más y más provocador. Si a los alemanes no les gusta, podrán atacar a las fuerzas estadounidenses.... Todo está para forzar la creación de un incidente”.  
Después de que los EE.UU. entraron oficialmente en la guerra, el 15 de febrero de 1942, en la Cámara de los Comunes, Churchill declaró, respecto a este hecho:  
"Esto es lo que he soñado, es el fin para el cual he trabajado y tenía que suceder en algún momento”.
Criminal de guerra.

Churchill cometió crímenes de guerra, todos ellos fríamente planificados. Fue el primer destructor a través de dos guerras mundiales de las reglas de la guerra que se habían desarrollado en Occidente durante siglos.

En la conferencia de Quebec, Roosevelt y Churchill adoptaron el Plan Morgenthau, que en caso de aplicarse habría matado a decenas de millones de alemanes, dando a los alemanes una imagen aterradora de lo que "rendición incondicional" significaría en la práctica.

Churchill incluso sugirió dejar caer decenas de miles de bombas bacteriológicas con  ántrax sobre la población civil de Alemania, y ordenó la planificación detallada para un ataque químico en seis grandes ciudades, estimando que millones morirían de inmediato y millones sucumbirían más tarde.

Pero los crímenes de guerra más grandes de Churchill fueron el bombardeo de terror de las ciudades alemanas, que causaron la muerte de 600.000 civiles y dejaron unos 800.000 heridos. Arthur Harris ( "Bombardero Harris"), el jefe del Comando de Bombardeo, declaró:
"En el comando del bombardero siempre hemos trabajado en el supuesto de que bombardear cualquier cosa en Alemania es mejor que no bombardear nada".
Churchill descaradamente le mintió a la Cámara de los Comunes y al público, afirmando que sólo las instalaciones militares e industriales alemanes constituían blanco de la RAF. De hecho, el objetivo era matar al mayor número posible de civiles. Por lo tanto la aplicación de los bombardeos "alfombra" fueron un intento de aterrorizar a los alemanes para que se rindieran.

El profesor Raico describe el efecto de la habilidad política de Churchill:
"La campaña de asesinato desde el aire  ha nivelado Alemania atrasándola en mil años, la cultura urbana fue aniquilada, grandes ciudades, famosas en los anales de la ciencia y el arte, fueron reducidos a montones de ruinas humeantes...".
No es de extrañar que, al presenciar esto, un europeo civilizado como Joseph Schumpeter, en Harvard, fue impulsado a decir a quien quisiera escucharlo que:
“Churchill y Roosevelt estaban destruyendo más que Genghis Khan”.
De acuerdo con la historia oficial de la Real Fuerza Aérea:
"La destrucción de Alemania era para entonces en una escala que podría haber horrorizado Atila o Gengis Khan".
Dresden estaba lleno de masas de refugiados indefensos corriendo por sus vidas por delante del avance del Ejército Rojo. La guerra estaba prácticamente terminada, pero durante tres días con sus noches, entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, las bombas británicas golpearon Dresde, matando 200.000 personas o más en tres días. Después de la matanza, Churchill trató de liberarse de su responsabilidad; incluso diciendo en tono casual:
"Creo que los estadounidenses lo hicieron".
El bombardeo terrorista de Alemania y la matanza de civiles continuaron hasta tan tarde como  mediados de abril de 1945. Sólo se detuvo, como ha señalado “Bombardero” Harris...
"...porque ya no existían más blancos para ser bombardeados en Alemania”.
Con el fin de matar a un número máximo de alemanes, Winston Churchill al menos en dos ocasiones, dijo que no había "medida de violencia a la que no recurriría con el fin de lograr su objetivo”. De hecho, lo dijo públicamente en un discurso pronunciado el 31 de septiembre de 1943, y de nuevo en la Cámara de los Comunes, el 27 de febrero de 1945, cuando ya habían tenido lugar acciones increíbles de violencia. Si Hitler hubiera pronunciado esta frase, todos lo citarían como una evidencia más de su barbarie. Sin embargo, cuando Churchill lo pronuncia, sus apologistas lo presentan como la resolución inquebrantable de un gran estadista, en lugar de describirlo como una invitación  para el asesinato masivo e indiscriminado.

Por supuesto, Churchill apoyó el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, lo que resultó en la muerte de otros 200.000 civiles. Cuando Truman fabricó el mito de las "500.000 vidas estadounidenses ahorradas" para justificar su asesinato en masa, Churchill sintió la necesidad de rematar su mentira: los bombardeos atómicos habían salvado vidas 1.200.000 o 1.000.000, incluyendo los estadounidenses. Todo era sólo otra de las fantasías de Churchill.

Sin embargo, después de todas estas masacres, Churchill escribiría en sus “Memorias”:
"El objetivo de la Segunda Guerra Mundial era reactivar la naturaleza del hombre."
Un depravado venal.

La depravación de Churchill, fundamentalmente causada por su adicción al alcohol, en mayo de 1940, cuando se convirtió en primer ministro, parecía no tener límites, al punto tal que el gasto de su residencia en alcohol se elevó al doble de la cantidad que el gobierno había aprobado.

Sin embargo, los precios del alcohol no eran el mayor problema de Churchill. El banquero británico David Lough ha relatado la fascinante historia financiera de Churchill en su libro publicado a fines del 2016, “No más Champagne: Churchill y su dinero”. Este autor narra por primera vez la historia nunca contada de Churchill y sus finanzas, apareciendo así el verdadero rostro del “bulldog” británico.

Junto con su alcoholismo, otro vicio que devastó a Churchil fue el juego. Era un verdadero ludópata que tanto en los casinos, como en el mercado de valores, perdió una gran fortuna. Ello lo llevó incluso a evitar el pago de impuestos aún cuando como Ministro de Hacienda, era el Jefe del Tesoro de su Majestad Británica.

Si bien Churchill era un moroso compulsivo respecto al  pago de sus deudas, nunca se planteó bajar su tren de vida y vivir una vida más frugal. Contaba con que siempre aparecería algo para salvar la situación.

Lough, en su libro, demuestra cómo éste continuó comprando cigarros caros y vinos de calidad, incluso cuando no podía pagar por ellos. No podía cubrir sus gastos de la casa de su propio bolsillo y se encontraba enormemente sobregirado.

Vendiéndose a los judíos.

Para completar este panorama, sabemos que a Churchill le gustaba también, la compañía y el dinero de los millonarios judíos. Uno de ellos, nacido en Austria, Sir Henry Strakosch, lo rescató de dos grandes crisis. El 18 de junio de 1940, Strakosch escribió un cheque con destino a Churchill por 5.000 libras, unas  250.000 libras en términos de hoy o aproximadamente 332.000 dólares norteamericanos. Para cubrir sus huellas, Strakosch efectuó el libramiento a nombre de uno de los consejeros de Churchill, quien a su vez lo endosó a favor del novel Primer Ministro. De esta manera fue capaz de pagar a sus acreedores de juegos, comerciantes de alcohol y sastres, que pacientemente esperaban lo que le era debido.

Esa no fue la primera vez que Strakosch abrió su cartera a favor de Churchill. Ya lo había hecho cuando los alemanes entraron en Austria dos años antes. Por ello recibió una nota de agradecimiento de Churchill:
"Esto es sólo para decirle que como dijo Hitler a Mussolini, en una ocasión reciente y menos digna: 'No voy a olvidar nunca este servicio inestimable”.
Churchill era en realidad un títere pagado desde sus primeros días en la política. En 1906, cuando era subsecretario de Estado para las colonias, se le hizo tarde en el pago de sus deudas privadas, como por ejemplo con la firma judía de tabaco J. Grunebaum & Sons, que le proporcionaron una docena de cigarros al día durante cinco años y nunca vieron un centavo. También fue el caso con respecto a los pendientes de perlas y diamantes que le dio a su esposa Clementine en la Nochebuena de 1909. Logró pagar estas deudas  elegantemente tarde, tres años más tarde.

Si bien Lough insiste en que Churchill no era un alcohólico, en el libro  cita un informe de gastos para abril-mayo de 1949, durante el cual se ordenó más de 1.000 botellas de alcohol para su residencia incluyendo el jerez, el whisky y el brandy. Pero claro, no era un alcohólico.

En realidad negar el alcoholismo crónico de Winston Churchill es un error histórico y médico de los graves. Es sabido que el Primer Ministro se desayunaba con un whisky Jonnie Walker Black Label diluido con agua. Tomaba alguno más durante la mañana mientras trabajaba. A la hora del almuerzo acompañaba la comida con champagne y brandy. Tomaba una siesta de una hora y media, se levantaba para el te, tomaba un whisky y seguía con la tarea. Terminaba la jornada bebiendo un cuarto de botella de la misma marca de whisky que había desayunado, pero por supuesto, sin diluir(1). En una palabra, no es que se emborrachara todos los días. Iniciaba su borrachera el primero de enero y la mantenía fielmente durante todo el año.

Un segundo millonario judío que a menudo vino en ayuda de Churchill fue Sir Ernest Cassel, un viejo amigo de la familia. Con la ayuda de varios regalos de dinero, apoyó al joven Winston. Al comienzo de su carrera pública, Cassel pagó por la biblioteca en su nuevo hogar. Después de la Primera Guerra Mundial, el banquero le envió un cheque para cubrir los costos de vivienda:
"Mi querido Winston: Adjunto mi cheque de 2.300 libras por el pago por el arrendamiento de 2, Hyde Park Street, asegurado en mi nombre…",
…afirma uno de los documentos de archivo que se citan en el libro. El autor comenta que…
"…no está claro si Churchill canceló el préstamo de  2.300 libras de Sir Ernest Cassel, ya que no se mantendrá correspondencia sobre el tema, ya sea con Sir Ernest o sus ejecutores (después de su muerte en 1921)."
No sólo los empresarios privados pagaban por el hedonista estilo de vida de Churchill; periódicos y revistas tomaron parte en la diversión. Esto se produjo en forma de honorarios por “derechos de autor” de artículos escritos por el ministro político, o primer ministro. Extrañamente aún en los momentos más críticos de la historia, parece que encontró tiempo para escribir estos artículos y cobrar suculentos honorarios. La lista incluye a la revista “The Daily Telegraph” y “Life”, que fue aún más lejos, otorgándole vacaciones subvencionadas en lugares exóticos de todo el mundo, donde “podía concentrarse en la escritura”.

Más tarde, el editor de la Revista “Life”, Daniel Longwell escribió:
"Sin embargo, y esto hay que mantenerlo en privado, eran viajes muy lujosos. Siempre alguno de la familia se sumaba en estos viajes pagos. Tenía sus compinches con él; mandó llamar a varias personas de Inglaterra. Tenía la mejor comida y hoteles. Pagamos por sus “cenas de estado” para la gente notable, y  en la expedición a Marrakech presentó una cuenta de gastos que no me gustaría que nadie escudriñara demasiado de cerca. Igualmente creo que fue una buena inversión".
La fama y la gloria de Churchill le ayudaron a liberarse de las grandes deudas también después de la guerra. Este fue el caso con respecto a una noche en un tren nocturno de lujo en Francia en 1949. Cuando se le preguntó por el pago de la cuenta, de acuerdo con Lough:
"…impensable dijo la propietaria. Fue el mayor honor que hayamos tenido. Tal vez el señor Churchill estampará su nombre en nuestro libro de visitantes famosos. El señor Churchill así lo hizo".
Churchill entró en la Segunda Guerra Mundial casi en quiebra y salió de ella como un hombre rico. La propaganda alemana lo retrataba como un títere comprado y pagado por los judíos y tenían razón. En el mes de agosto de 1940 una serie de dibujos animados alemanes titulados "Ali Baba y los 40 ladrones", presentaban a Churchill rodeado por una colección de sus cómplices: los judíos, los plutócratas, ladrones, prestamistas, prostitutas, fabricantes de municiones y muchos más.

La vida de Winston Churchill nos demuestra que se puede ser una autentica escoria y al mismo tiempo parecer digno. Demuestra que si se siguen a los “maestros” adecuados se puede llegar muy lejos en el mundo de hoy y también en la "historia". Por el contrario, si en lugar de seguirlos, los combates, terminas muerto y vilipendiado por generaciones.

Igualmente, como en el caso de Winston Churchill, tarde o temprano, la verdad sale a la luz.

Nota:
1. "Churchill el lider que temía a los ovnis y desayunaba whisky" ABC 24 de enero de 2015. http://www.abc.es/cultura/20150124/abci-winston-churchill-muerte-whisky-201501231300.html


6 comentarios :

  1. Un tremendo criminal y sin embargo esta en el numero 1 de las personalidades mas influyentes de Inglaterra en una encuesta de la BBC creo,la 2 Lady Di,con decir esto poco mas hay que añadir de la cultura historica de los ingleses y del buen trabajo de la propaganda.

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    1. Convengamos que como influyente fue uno de los más. El problema es que su influencia fue NEFASTA. Liquidó el Imperio Británico en cinco años.

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  2. Hitler le hizo influyente,su enfrentamiento con el,al ser el Fuhrer una leyenda por mucho que le desagrade a muchos,eso le ha hecho importante a Churchill,pero realmente fue un fracasado en todo lo que hizo,destruyo el imperio britanico y fue mendigando ayuda a Usa para parar a Alemania,los ingleses ,como españoles,como portugueses,etc,etc,saben poco de historia en general,Lady Di la segunda....en vez de decir yo que se Newton,Cronwell o James Cook por ej,consideran a mediocres las figuras mas influyentes,lo que hace la propaganda...por cierto hay un video de David Irving hablando de The Focus,un grupo de poder judio detras de Churchill,dura 5 min,es interesante,saludos.

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    1. Gracias por el dato. Voy a buscarlo.
      Saludos.

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  3. Excelente artículo. Todo lo que se pueda decir de ese asqueroso cerdo, resulta poco, al lado del inmenso daño que hizo, a nuestra raza, gente y civilizacion

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    1. Una gran basura. Destrozó el Imperio Británico.

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