-----------------------------f- DOCTRINA NACIONALSOCIALISTA

Difusión y estudio del Nacionalsocialismo. Formación doctrinaria de los simpatizantes.

jueves, 14 de septiembre de 2017

14 DE SEPTIEMBRE – 1930 – EN LAS ELECCIONES GENERALES EL NSDAP SE TRANSFORMA EN EL SEGUNDO PARTIDO DE ALEMANIA.



La fecha de hoy 14 de septiembre.  En este día del año 1930, el NSDAP era el segundo partido más grande de Alemania. Una situación revolucionaria se había planteado que sólo una fuerza radical como el NSDAP era capaz de manejar.
Nacionalsocialistas desfilan en marzo durante la campaña electoral en 1930.

El año es 1930. Alemania se ve afectada por la caída de la bolsa, el desempleo masivo y una democracia parlamentaria que no es capaz de resolver los problemas. En este momento, surge un apoyo popular masivo para el NSDAP y se convierte en el segundo partido más grande, con un 18,6 por ciento de sufragios  en las elecciones generales.

Dos años antes las cosas se veían muy diferentes. Las alternativas nacionalistas burguesas tenían en las elecciones parlamentarias mayor éxito que el NSDAP, que con su 2,6 por ciento era menospreciado como una alternativa extrema y minoritaria. Los pobres resultados de las elecciones, sin embargo, tenían sus explicaciones. Todo tipo de sistema de prohibiciones y represión habían obstaculizado la capacidad del NSDAP para llegar a las personas. La prohibición se levantó en 1928 sólo unas pocas semanas antes de las elecciones, lo que dio muy corto tiempo al NSDAP para movilizar a la gente. El movimiento nacionalsocialista tuvo que lamer sus heridas y empezar de nuevo.

Hitler en conversación con un Gauleiter.

En el año 1929 ocurrió la Gran Depresión en los Estados Unidos, una crisis financiera que afectó a todos los países de Europa. La más afectada fue Alemania que habían tomado préstamos extranjeros de los EE.UU., que entre otras cosas se había utilizado para pagar las demandas injustas y desangrantes  que los vencedores habían impuesto en Versalles después de la Primera Guerra Mundial. Hitler había calificado a la firma del Tratado de Versalles como una traición y advirtió de sus consecuencias, que ahora afectaban a Alemania en forma de desempleo masivo. Quienes habían descartado anteriormente las advertencias de Hitler estaban ahora más dispuestos a escuchar. Cuando el Plan Young entró en vigor, que regularía las reparaciones después de la Primera Guerra Mundial, el NSDAP integró las organizaciones nacionalistas dispuestas a combatirlo. Este fue el primer paso para que  el NSDAP y Hitler se convirtieran en una fuerza política en Alemania.

Hitler conversando con la gente en la campaña de 1930.

Otra razón para la elección récord del NSDAP en 1930 fue la debilidad inherente de la democracia parlamentaria en tiempos de crisis. En el Parlamento alemán había muchos partidos que luchaban por su propia clase e intereses y en vez de combatir por los intereses del pueblo alemán, lo hacían entre ellos por causas mezquinas. Los alemanes comenzaron a darse cuenta de que NSDAP era el único factor para todos los alemanes y los únicos capaces de resolver el desempleo que en ese momento ya estaba en cuatro millones.

Adolf Hitler en un acto en Nüremberg en la campaña de 1930.
Foto del archivo de Heinrich Hoffmann, robada por los vencedores y con "derechos de autor" en manos de una empresa judía.

Después de las elecciones fallidas en 1928 el NSDAP demostró que tenía la capacidad para levantarse y mantener tanto el espíritu de lucha como el radicalismo. Además, la organización se había vuelto más eficiente, lo que permitió una campaña electoral que Alemania nunca había visto antes y que era crucial para el resultado de las elecciones en 1930.

Detrás de la campaña se encontraba el Dr. Joseph Goebbels, quien recientemente había sido encargado por Adolf Hitler  de la propaganda del partido. Goebbels suministro durante los dos meses de campaña electoral millones de folletos y organizó nada menos que 20 000 reuniones. Sólo en Berlín, organizó 24 reuniones durante los últimos dos días de la campaña electoral.  El último día habló a sí mismo en siete encuentros. Goebbels era  por mucho el hombre que Hitler precisaba en la arena política  para llegar a las personas.
El Dr. Joseph Goebbels rodeado de leales nacionalsocialistas, en septiembre de 1930.
Los enemigos nacionalsocialismo vieron lo que estaba pasando e hicieron todo para detenerlo. Los líderes socialdemócratas lanzaron una campaña de denuncias policiales contra Goebbels por todo lo que decía, hacía o escribía. En un caso, lhabía llamado a los socialdemócratas “traidores a sueldo”, porque deliberadamente habían saboteado el esfuerzo de guerra durante la Primera Guerra Mundial y firmaron el Tratado de Versalles. En otro caso,  en un discurso  calificó a la bandera de la República de Weimar como una "bandera judía, un trapo arrastrado por el barro" y a la República de Weimar como una "república judía" . En una tercera oportunidad, directamente insultó al político  judío socialdemócrata Albert Grzesinski y a la comunidad judía.

El Dr.  Goebbels, que en ese momento  era un efectivo agitador tuvo que soportar una serie de procesos judiciales . Decenas de casos fueron abiertos en su contra con el fin de enterrarlo y detener la masiva campaña electoral. Goebbels escribió una gran cantidad de artículos, previendo el caso de que los socialdemócratas tuvieran éxito en conseguir encarcelarlo, pero escapó de prisión y fue absuelto de las acusaciones o la pena consistió en multas económicas. 

Goebbels escribió en su diario:
"Déjenlos con sus fallos judiciales. Haremos nuestro juicio el 14 de septiembre".
Adolf Hitler en campaña. Foto de 1930 de un acto en Nüremberg.
Cuando llegaron los resultados de las elecciones, la posición política del nacionalsocialismo había mejorado notablemente. Era el mayor partido nacionalista de Alemania. Con 18.25 por ciento era también el segundo mayor partido en todo el país. Esto se corresponde con 6.371,000 votos que le valieron 107 escaños en el parlamento alemán. Los socialdemócratas tenían 24,53 por ciento, y el tercer partido en volumen eran  los comunistas, que también se habían recuperado, obteniendo el 13,13 por ciento de los votos. La lista see completaba por su orden  por el Partido del Centro, los nacional alemanes y los liberales. El lugar donde el NSDAP obtuvo la mayor votación fue el Estado de Schleswig-Holstein, con un 27 por ciento. Esta región, inicialmente perteneciente al reino danés y por tanto con una fuerte población de origen netamente nórdico, le  dio también  a Hitler muchos votos en las elecciones subsiguientes.
El 13 de octubre, tomaron posesión de sus cargos los 107 electos diputados nacionalsocialistas, vestidos con camisas pardas, en la sede del parlamento alemán. 
Durante el pase de lista cada uno respondió: 
"¡Presente! Heil Hitler!".
 Los representantes del NSDAP aparecen a la izquierda de la imagen.

El 14 de septiembre de 1930, el NSDAP  obtuvo una cuota de poder en Alemania. Este día marcó el comienzo del camino que tres años más tarde llevaría los nacionalsocialistas a la victoria. Cuando llegó la crisis, las miradas no se dirigieron a alternativas tibias, sino al poder que se veía constantemente como radical, intransigente y capaz de manejar crisis difíciles. 

Sería bueno que ciertos políticos actuales que se califican como nacionalistas y anti sistema, tomaran en cuenta esta lección de la historia en lugar de acomodarse a las exigencias de poder, tenderle la mano a los judíos y al Estado de Israel, así como pretender pactar con la democracia parlamentaria y el pensamiento políticamente correcto.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

13 DE SEPTIEMBRE – 1946 – EJECUCIÓN DE AMON GÖTH - PROPAGANDA VS. REALIDAD.


La fecha de hoy 13 de septiembre.  Este día, en 1946 las fuerzas de ocupación aliadas ejecutaron a Amon Göth el comandante del campo de concentración en Plaszów. En 1993 sería personaje principal en la película de Steven Spielberg, “La lista de Schindler”, donde se convertiría en la encarnación de la maldad del Tercer Reich. Como no podía ser de otra manera el judío Spielberg omitió en su obra hechos de fondo de relevante importancia.

Amon Göth, fue ahorcado entonces el 13 de septiembre de 1946 luego de que un tribunal de guerra en Cracovia establecido por las fuerzas soviéticas lo declarara culpable de realizar ejecuciones sumarias contra los judíos.

Fue conocido más tarde por el monstruoso retrato que recibió en la película de propaganda “The Schindler's List” de 1993. El director Steven Spielberg basa su película en la novela "Schindler's Ark" de Thomas Keneally. Aunque la película afirma ser valiosa, varios acontecimientos que en ella suceden son deliberadamente engañosos. Ignora  hechos muy importantes como el encarcelamiento de Amón Göth por las autoridades del propio Estado Nacionalsocialista. En su lugar lo expone como un representante del Tercer Reich y el perpetrador de una de las “múltiples formas del Holocausto”. En una escena, se puede ver cómo Amon Göth dispara a los prisioneros del campo desde su balcón. Quienes conocen el campo de Plazsów han señalado lo absurdo de esto porque en la realidad los prisioneros de ese capo se encontraban totalmente fuera del alcance y la visión de Göth desde su casa.
Amon Göth y otros funcionarios de la administración alemana no tenían por supuesto ningún derecho a cometer abusos de cualquier tipo contra los prisioneros de los campos de concentración. Heinrich Himmler dio órdenes estrictas para que los mismos fueran hospedados en las mayores condiciones humanitarias que fueran posible. El personal que cometía actos de brutalidad contra los prisioneros era procesado, encarcelado e incluso ejecutado, como le sucedió al Coronel de las SS Karl Otto Koch. Ver artículo aquí.

Göth realmente era culpable de asesinatos, pero los hechos sucedieron de forma totalmente diferente.  En base a falsos testimonios acusó a prisioneros bajo su mando que estaban en posesión de información comprometedora para él, de varios delitos. Estos prisioneros fueron sometidos entonces a procesos, condenados a muerte y ejecutados por error, inducido por el venal Amon Göth.
Foto real de Amon Göth en su cabaña.
Foto trucada con Amon Göt listo para asesinar judías.
El juez de las SS,  Konrad Morgen que actuó contra Karl Otto Koch también investigó los abusos en el campo de concentración de Plaszow que llevaron a que  Amon Göth fuera encarcelado. Las sospechas en su contra incluían actos de corrupción y de brutalidad contra los prisioneros. En el mismo proceso también fue detenido Oskar Schindler sospechoso de corrupción en connivencia con Göth. En la película del judío Spielberg la actuación judicial de Konrad Morgen se reduce a una sola y corta escena. La realidad es que el juez realizó una investigación exhaustiva que dio lugar a la detención de Göth, lo que por supuesto no se muestra en la película.
Georg Konrad Morgen, juez de las SS, designado por Heinrich Himmler para investigar y juzgar casos de corrupción y abusos con prisioneros en los KZ.
El probablemente habría sido ejecutado, pero la guerra retrasó el proceso y fue internado durante ese tiempo en un hospital mental donde los aliados lo encontraron.

La diferencia entre la realidad y el trabajo de propaganda de Spielberg es significativa. No existe duda alguna de que Amon Göth era un criminal. Göth, seguramente actuó ilegalmente, cometió crímenes de lesa humanidad y también actos de corrupción económica y administrativa. Hay indicios de que Oskar Schindler fue su cómplice y no un héroe como aparece en el film. Seguramente habría sido condenado y ejecutado si las condiciones de la guerra lo hubieran permitido. Estas acciones no eran pasados ​​por alto por el muy escrupuloso Juez SS Konrad Morgen, quien había sido designado a tales efectos por el propio Himmler.



lunes, 11 de septiembre de 2017

12 DE SEPTIEMBRE - 1885 - NACE HEINRICH HOFFMANN, FOTÓGRAFO PERSONAL DE ADOLF HITLER.



La fecha de hoy es 12 de septiembre: Este día en 1885 nació Heinrich Hoffmann, militante nacionalsocialista y fotógrafo privado de Hitler.

Heinrich Hoffmann (1885 – 1957) fue el fotógrafo privado de Adolf Hitler  y su amigo personal. De acuerdo a ello era el único que tenía autorización para tomar fotografías oficiales del Führer y mantener archivos, los cuales después de la guerra fueron confiscados por los aliados. El archivo de Hoffmann tenía un acervo de más de un millón de imágenes.

Heinrich Hoffmann nació en la ciudad alemana de Fürth, Franconia Media, el 12 de septiembre de 1885. Tenía, como Hitler, sueños de convertirse en un artista plástico, y llegó a trabajar con su padre en su estudio. En 1908 viajó a Münich, donde trabajó con Emil Otto Hoppé , un reconocido fotógrafo retratista que hizo retratos de, entre otros de Rudyard Kipling, George Bernard Shaw y Benito Mussolini.

Hoffmann se casó en 1911 con Teresa "Lelly" Baumann que más tarde se convertirá en una fanática defensora de Hitler. Su hija, Henriette, se casó con el líder de las Juventudes Hitlerianas Baldur von Schirach .

Realizó multitud de fotos para la prensa, retratos y postales. Cuando la Primera Guerra Mundial estalló,  tomó la famosa foto de Odeonsplatz en Munich en el momento en que el público entusiasta se entera de que la guerra se había iniciado. Uno de los enfervorizados concurrentes en la multitud resultó el joven Adolf Hitler con veinticinco años.

Después de la guerra se dedicó a tomar imágenes de la revolución comunista en Münich. Se había convertido en políticamente consciente y después de ver la revolución bolchevique a corta distancia, se hizo nacionalista. En primer lugar se afilió en 1919 a un grupo paramilitar monárquico conservador y anti-bolchevique llamado “Einwohnerwehr”. Durante el mismo período, publicó un folleto gráfico con las fotos de su autoría, sobre la revolución sovietista de Baviera.. En esa época, se puso en contacto con Dietrich Eckart, quien fue editor del "Volkischer Beobachter" y mentor de Hitler. En abril de 1920 Hoffmann abandona el conservadurismo y se une al NSDAP, siendo por tanto un afiliado de la primera hora.

Fue por el trabajo foto periodístico que realizó para Eckart que Hoffmann comenzó a fotografiar el movimiento nacionalsocialista. Pronto, tomó fotografías de los líderes NS y más tarde del propio Hitler. El primer retrato que hizo de Hitler fue cuando se encontraba  en la prisión de Landsberg después del fallido Putsch de 1923.


Hoffmann tenía el monopolio de las fotografías oficiales de Hitler. Este monopolio le fue conferido por una razón de orden práctico. Los diarios judíos y sus fotógrafos también judíos tomaban fotos de Adolf Hitler en posiciones y gestos bizarros, expresamente buscados para ridiculizar su imagen. Ante esto el Führer prohibió el uso de su imagen sin su consentimiento expreso. Desde ese momento Hoffmann fue el único que podía tomarle fotos para ser publicadas. Las mismas fueron utilizadas en innumerables sellos, postales, carteles y libros ilustrados.


Adolf Hitler y Heinrich Hoffmann eran también amigos personales guardándose un profundo respeto mutuo. Quiso el destino que fueran Hoffmann y su segunda esposa Erna (su primera esposa había muerto repentinamente) quienes presentaron a Adolf Hitler una joven asistente del estudio fotográfico, llamada Eva Braun, quien luego sería Eva Hitler. Corría en ese entonces el año 1929.

El fotógrafo seguía al Führer con su cámara al lugar que fuera. Publicó un alto número de libros ilustrados, tales como “Hitler in Italien”, “Hitler befreit Sudetenland” o “Hitler in seiner Heimat”. Su trabajo como fotógrafo excedía el obtener imágenes de Hitler y por tanto plasmó en sus negativos muchos momentos históricos de la Alemania Nacionalsocialista de antes de la toma del poder y de después de la misma. Hoffmann era un hombre políticamente muy activo. En 1929, representó al NSDAP en el ayuntamiento de Münich y en 1933 fue elegido en el parlamento. 1938 Hitler lo nombró profesor.



El más conocido  trabajo de Heinrich Hoffmann es uno que los medios de “persuaSión”  utilizan hoy en día para demonizar a Hitler. Se trata de una serie de imágenes del Führer donde aparece sobre fondo negro con gestos y mirada de loco. Estas fotos fueron tomadas en 1925 por Heinrich Hoffmann en un contexto privado y nunca se tuvo la intención de que llegaran al público. Durante el rodaje Hitler realizó "posturas" muy bien definidas, pero algunas de las imágenes fueron tomadas en un contexto de lúdica camaradería. El objetivo era que Hitler quería ver su aspecto haciendo gestos inusuales. Hitler prohibió que las imágenes se publicaran porque estaban “por debajo de su dignidad”. Roger Moorhouse, un historiador que ha escrito el prólogo de las memorias de Heinrich Hoffmann, corrobora el contexto en que estas fotos fueron tomadas y que nunca hubo intención de que fueran publicadas.

Heinrich Hoffmann durante su proceso de "desnazificación".
En sus últimos años.
Después de la guerra, Heinrich Hoffmann fue detenido por los estadounidenses y condenado por "especulación" a cuatro años de prisión (después de Hoffmann recurriera una sentencia previa que lo condenaba a diez años). Debió soportar el proceso de "desnazificación" democrático y todos sus activos con un valor de seis millones de marcos alemanes y de gran significación histórica, fueron confiscados por los norteamericanos. Las fotografías de Hoffmann aparecen hoy como  "propiedad" de Estados Unidos y en muchos casos con derechos a favor de Getty Imágenes.

Heinrich Hoffmann una vez liberado se atrevió a escribir el que sería uno de los primeros libros de post guerra a favor del Führer: "Yo fui amigo de Hitler". Este libro no solo trata de Hitler en su vida como estadista o político, sino que muestra un profundo y detallado lado humano de un hombre que en ese momento era descripto como el paradigma del mal. Por ello la obra de Hoffmann es no solo un testimonio histórico valioso, sino una muestra de gran coraje y lealtad a quien fuera su amigo.


Heinrich Hoffmann, murió en 1957, a la edad de 75 años, en Münich, la localidad donde residió durante tantos años y donde está enterrado.
Quien esto escribe guarda una simpatía muy particular por Heinrich Hoffmann. Cuando tenía seis años de edad mis padres me regalaron mi primer libro: “Las minas del Rey Salomón” de H. Rider Haggard. Una vez que hube terminado de leerla, mi padre se acercó con un libro y me dijo: “Ahora vas a leer una historia de la vida real”. El nombre de este libro era “Yo fui amigo de Hitler”, escrito por Heinrich Hoffman. Leyéndolo junto a mi padre, haciéndole preguntas sobre todo lo que no comprendía, en medio de largas conversaciones entre padre e hijo, se produjo mi primer contacto con la cosmovisión más grande de la historia humana: el Nacionalsocialismo. Aún guardo este libro como mi más preciado tesoro.

¡Feliz cumpleaños Heinrich Hoffmann!

Puedes descargar el libro autobiográfico de H. Hoffmann "Yo fui amigo de Hitler" AQUÍ.


HITLER Y EL TERCER REICH.- POR ANTHONY M. LUDOVICI


De Anthony M. Ludovici[i]
The English Review 63, 1936, págs. 35 - 41, 147 - 153, 231 - 239

El temperamento actual del pueblo alemán, al contrario que el de sus parientes antes de la Gran Guerra o bajo la República, es también diferente de todo lo que Europa ha presenciado probablemente desde la Edad Media.

El visitante de su país que no entiende este hecho, como el inglés que se queda en casa, cuya prensa no le permite apreciar, pierde el rasgo más fundamental de toda la Alemania Nacionalsocialista.

Porque algo parecido a un nuevo celo religioso se ha extendido por toda la tierra, haciendo que el pueblo sea melancólico, pero extrañamente alegre y confiado en su seriedad. Es como si hubieran sido levantados no sólo del polvo, sino también que les hayan mostrado una estrella o bola de fuego que los llevará al cumplimiento de su destino.

Era de esperar que una gran nación orgullosa, quebrantada y humillada, respondiera con turbulenta gratitud a cualquiera que la ayudara a recuperar su autoestima y se enfrentara al mundo una vez más sin vergüenza. Pero aquellos que están inclinados a ver sólo la alegría agradecida sobre la vanidad rescatada en el estado de ánimo actual del pueblo alemán, lamentablemente no entienden y por lo tanto menosprecian lo que ha sucedido. Pues en Alemania hoy no hay nada de la truculencia de una autoconfianza codiciosamente recuperada, ni de la autocomplacencia de un pueblo que disfruta de una luz que su sentido de superioridad reclama. Por el contrario, todo está reservado, sereno, casi reticente, como si bajo la inexpresable alegría que todos sienten allí hubiere despertado la reflexión constantemente preocupante de que la derrota, la humillación y la vergüenza de ayer eran un juicio, una penitencia por los errores de lA vieja generación.

El Führer nunca pierde la oportunidad de recordarles esto. Pero es un pensamiento que debe formarse espontáneamente en la mayoría de sus mentes, porque su comportamiento, incluso hacia extranjeros y extranjeros, lleva el sello de ella. Parecen haber alcanzado un nivel de respeto propio, del cual miran con temor ansioso cualquier impulso, palabra o acción que pueda tener una interpretación a-social o negativa. Los pequeños hechos de lucha mutua, hostilidad o explotación, son naturalmente despreciados como infra-dignitatem. Una y otra vez el visitante queda impresionado por la escrupulosa honestidad, consideración, paciencia y buena voluntad de los sirvientes, de los servidores públicos y de la base de los empleados del gobierno. Podría mencionar decenas de casos de esto. El tono del país parece estar establecido por la conciencia general de que se está sirviendo un gran bien común y que aquellos que se apartan demasiado del ejemplo del esfuerzo impersonal establecido por el Führer pueden arruinar su prodigioso plan. Por lo tanto, prevalece un estado de ánimo que hace que ciertas cosas, pensamientos y acciones malignas, parezcan indignas de una gran nación agitada y unida por un elevado propósito.

"No la ganancia individual, sino el bien común!". Esto se puede leer en casi cada comercio. Y no es una frase vacía. Realmente inspira a la masa de la gente, y hace una sana renuencia a caer en la crítica mal informada y la avería, mientras que la gigantesca obra de reconstrucción está en curso. De hecho, el propio Führer es el último en reclamar infalibilidad en su función, y con una sabiduría seguramente excepcional en la historia lleva repetidamente al pueblo a su confianza para recordarles que, si quiere actuar con valentía y una disposición alegre a asumir responsabilidades, deben permitirle ocasionalmente cometer errores.

El último gran movimiento de cualquier cosa con la misma importancia que el nacionalsocialismo fue la Reforma.

Con su enseñanza, el fuego que puso en ella, y la música y la canción que utilizó tan hábilmente para llevarlo a los corazones del pueblo, Lutero barrió el país. Pero dividió a Alemania y la dejó dividida. Incluso el Imperio unido creado por Bismarck, aunque integraba a un conglomerado de estados mezquinos cuyos gobernantes habían sido a menudo dominados por celos mutuos, dejó a Alemania en manos de partidos cuyas rivalidades resultaron aún más peligrosas y desintegradoras.

El movimiento nacionalsocialista, sin embargo, ha unido al país ya que ningún país se ha unido desde el Renacimiento. No sólo ha destruido las barreras entre los Estados, sino que ha obliterado las demarcaciones de las facciones. Hoy no hay partidos en Alemania. Tampoco debería haberlos en ninguna de las llamadas "naciones".

Si el pueblo considera naturalmente a su líder más como un salvador que como un estadista, más como un profeta enviado por el cielo que como un político, si en los altavoces fijados a casi todos los pilares y postes en la tierra, suenan sus palabras y están dispuestos a aceptar y cumplir sus órdenes, y si para nosotros en la Inglaterra llena de luchas parecen ser estandarizados, "condicionados" en una escala que ningún británico libre toleraría, dejemos en este país recordar dos aspectos importantes de este estado de los asuntos:

La primera es que aquí no podemos pretender ser capaces de comprender las profundidades de la humillación que sufrieron después de la Gran Guerra y por lo tanto no podemos apreciar el grado de su devoción a su salvador.

La segunda es que nosotros, también, en este país estamos estandarizados y "condicionados" en una escala vasta y alarmante. Pero mientras que en Alemania los poderes de estandarización y condicionamiento son responsables y están listos para responder por los efectos que producen, aquí estos poderes son totalmente irresponsables y, como son las cosas, no podrían hacerse por ningún medio concebible que respondan por lo que su uso sin trabas de la publicidad les permite actuar en el moldeo de la llamada "opinión pública".

El señor de Ribbentrop me aseguró que si mañana el Führer pidiera a los alemanes que se quitaran las sábanas de las camas, acudirían alegremente a su petición y abandonarían esta forma de dormir.

No me cabe la menor duda de que esto es cierto. Pero antes de llamar a tal solicitud la tiranía, y la respuesta cordial de la esclavitud, debemos estar seguros de que entendemos la cantidad de confianza mutua, afecto y respeto que implica.

Cuando un miembro prominente del gobierno, un hombre que en su día había gobernado sobre uno de los estados nominalmente autónomos más pequeños del viejo Imperio, me pidió que le resumiera en una línea cómo me impresionó la Alemania del Tercer Reich , le respondí que no podía pensar en nada parecido en la historia reciente y sólo podía compararlo con lo que me imaginaba que la Europa occidental debía haber sido cuando nuestras grandes catedrales góticas se estaban construyendo.

Tampoco hay nada ficticio o superficial en el entusiasmo con que el pueblo aclama y da la bienvenida a la figura enigmática que ha logrado golpear esta profunda nota religiosa en sus corazones. Fui testigo de dos apariciones públicas del Führer. Lo vi conducir a un inmenso estadio a las ocho y media de la mañana para dirigirse a 80.000 niños del Movimiento de la Juventud Hitleriana y unos cuantos miles de adultos. Una o dos horas más tarde, lo vi llegar al Lustgarten en el centro de Berlín para dirigirse a una vasta asamblea de trabajadores especialmente invitados de ambos sexos.

En ambas ocasiones se mostró algo más que entusiasmo ordinario y no se requirió a ningún visitante entender el lenguaje para sentir la magia del momento.

Mucho antes de la aparición real del coche de turismo negro que llevaba el Líder, los aullidos resonantes de la población podían oírse en la distancia cada vez más y más cerca, hasta que, cuando el coche entró en la arena, toda la reunión tornó a llorar y, de pie con los brazos derechos levantados, sacudió la mañana de mayo con sus saludos.

- "Sieg!" (Victoria), gritó.
- "¡Heil Hitler!" La multitud rugió a cambio.
- "¡Sieg!" Gritó de nuevo.
- "Heil Hitler!" Fue la respuesta una vez más.
- "¡Sieg!" Gritó por tercera y última vez.
- "¡Heil Hitler!", Fue retumbado por 100.000 voces.

“¡No tienen sentido del humor!” - ¡No! Pero debemos estar agradecidos de que todavía hay ocasiones, incluso en la Inglaterra moderna, cuando un sentido del humor sería pensado fuera de lugar. Todavía no vemos ningún humor en la muerte de un pariente querido o en un corazón roto, o un amor perdido. ¿Y no es posible que el grado de pasión detrás del amor por un pariente o una prometida sea igualado por el amor a una figura que representa la salvación de la tierra natal de un pueblo, su orgullo y sus esperanzas?

Ciertamente no vi ninguna señal de sentido del humor en la recepción dada al Führer en estas dos ocasiones. Pero fui testigo de algo que bordeaba la magia, algo que, aunque fuera de razón, no era otra cosa que locura.

Vi a viejos y viejas dobladas que debieron de conocer a Bismarck, al Kaiser Guillermo I y al glorioso principio de los años setenta del siglo pasado, y vi a multitudes de gente de mediana edad educada y sin educación, hombres y mujeres jóvenes y adolescentes, que nunca hubieran podido ver los días del Imperio. Pero uno y todos mostraban el mismo afecto apasionado de los niños en presencia del Führer, y observarlos era aprender qué milagros todavía se pueden hacer con las poblaciones ultra-civilizadas y a menudo efímeras de la Europa moderna si sólo se les da un elevado propósito.

Este es seguramente el secreto de las religiones perpetuas sobre los hombres, y explica la influencia mágica de Adolf Hitler. Exhortar a los hombres a la prosperidad comercial e industrial no es suficiente. Para estimularlos a hacer bien en la empresa individual, en la ganancia, en la autoayuda, en última instancia, deja los mejores elementos de la nación fría, no sólo frío, sino frágil, inquieta, mutuamente negativa y dado a la crítica y culpa . De hecho, crea la población que es típica de la política democrática moderna, y hace posible todo tipo de fraude a gran escala, desde una elección general hasta los vastos gremios publicitarios de una ciudad como Londres.

El llamamiento religioso, sin embargo, al dar a los hombres un propósito más elevado e impersonal, sitúa a la humanidad de un solo golpe por encima del mercado, por encima de las consideraciones de ganancia individual, con todo lo que éstas significan en la lucha intestina y suicida. El secreto de la magia del Führer es haber dado a su nación tal propósito, persuadirlos de que tal propósito puede valer la pena. En mi opinión, esto constituye su principal importancia para la nación alemana.

Es quizá una pura coincidencia que este hombre que, según su propia admisión, se mueve y actúa en los asuntos del Estado con la certeza de un caminante del sueño, es decir, cuyas decisiones más importantes surgen del misterioso estratos del Inconsciente;  debía haber elegido para la insignia de su partido y su movimiento el antiguo signo místico conocido como Gammadion, Fylfot o Swastika. Pero cuando tenemos en cuenta que esta misma insignia fue una vez el símbolo de un culto misterioso y que durante siglos ha sido el signo de una forma de adoración particularmente instintiva y profundamente arraigada, la elección del símbolo parece especialmente apta. El hecho de que Alemania es hoy día agitada por un propósito supra personal y por lo tanto religioso, está fuera de duda.

No se puede pretender juzgar si la disminución conspicua del crimen en todo el país se debe atribuir a este estado de ánimo religioso. Sin embargo, si vuelvo a mi mente, como me gusta hacer, a los días de Europa Occidental, cuando nuestras grandes catedrales brotaban en casi todas las grandes ciudades, me imagino que también debieron haber sido tiempos de baja incidencia del delito. Pues es imposible creer que toda aquella obra anónima e impersonal, que en millones de casos no hubiese ofrecido esperanza alguna de ser completada antes de que murieran los que estaban comprometidos, hubiera podido realizarse en cualquier estado de ánimo que promoviera el negativismo del crimen.

Cuando, por lo tanto, Liebermann von Sonnenberg, jefe del Departamento de Investigación Criminal del gobierno alemán, nos dice que desde 1932 el delito en Alemania ha disminuido en un 50% y en algunos distritos hasta el 60% y que en todas las ciudades prusianas de más de 50.000 habitantes los asesinatos han disminuido un 32 por ciento, los robos por la violencia el 63 por ciento y los robos el 52%, no debe sorprendernos.

Suponer que, en tal estado de ánimo y con tales esfuerzos impersonales, la nación alemana pueda ahora entretener objetivos puramente depredadores y venales sería completamente malinterpretar la hazaña que ha realizado Adolf Hitler, y la metamorfosis que ha hecho su magia.

Él ha efectuado esta transformación sobre una base de arrepentimiento, en el recordatorio constante de que la derrota y la humillación de Alemania eran un juicio y un castigo. Los que han sido castigados por su apelación y representan más del 90 por ciento de la nación alemana, no pueden ser insinceros en su deseo de una relación de paz y amistad con sus vecinos y particularmente con Inglaterra.

Sin embargo, esto no quiere decir que la paz y la amistad no impongan ciertos deberes de mutua consideración a las partes interesadas. Pero me pareció que sólo a ese sentimiento de deber, y no a los ideales de fuerza y ​​violencia, los alemanes modernos miran ahora con esperanza en la reparación de sus males y el alivio de sus dificultades domésticas.

Así, la mayor de las reformas del Führer y la más creativa de sus innovaciones, como espero demostrar, han apuntado a la construcción y el desarrollo en el hogar. Y si en esta obra Hitler y sus consejeros han hecho milagros en los últimos tres años, sobre los cuales nosotros en este país oímos poco, y nos parece que nos importa menos, es a la rigurosa censura de prensa que prevalece aquí que debemos atribuir nuestra ignorancia e indiferencia.

Es difícil dar una impresión adecuada de la enorme ayuda que se le ha dado a los diversos planes de construcción del Führer por el espíritu que ha creado para estimular en el pueblo alemán.

En un país poco inspirado por su liderazgo personal, muchas de sus reformas, en particular las derivadas de su revaluación biológica y su sabia actitud hacia las mujeres, el trabajo manual y la agricultura, indudablemente habrían provocado la oposición más probable. Y si tantas de sus innovaciones fundamentales han pasado suavemente en la vida cotidiana de la gente para transformar su sentimiento y perspectiva, tiene que agradecer el estado de ánimo religioso con el que primero infectó a su nación.

En ninguna parte, sin embargo, el cambio de punto de vista y de hábitos de vida ha sido más visible que en el movimiento que condujo a los llamados campos "de trabajo", de los cuales hay ahora 1.300 en toda Alemania.

(Sobre el Servicio del trabajo ver los siguientes artículos:


Diseñados desde el punto de vista cultural para reducir la división de clases, para reducir la marcada diferencia de estima en la cual el trabajo manual y mental se lleva a cabo a lo largo de la civilización occidental y para promover la salud y la virilidad en todas las clases, como los mayores activos del nuevo régimen. Al proporcionar los medios para concentrar la mano de obra no remunerada en todos estos puntos de la tierra donde más se necesita, ya sea para desarrollar o recuperar los residuos existentes, o para ayudar a los urbanos recién instalados a hacerse buenos agricultores, jardineros, agricultores, etc., ha dado un impulso al desarrollo agrícola que, sin él, hubiera sido completamente irrealizable.

En Inglaterra no se aprecia en general que los problemas en la esfera de la agricultura que el Führer tuvo que enfrentar y que habían sido estudiados por él y sus asesores antes de que su Partido llegara al poder, fueran múltiples y complicados.

El Tratado de Versalles privó a Alemania del 9,5% de su población y del 13% de su territorio. Por lo tanto, la proporción entre la población y el territorio era en todo caso menos favorable que antes de la guerra. Más allá de esto, sin embargo, la tierra perdida en sus fronteras oriental y occidental era de un grado muy alto, y por lo tanto hizo la disminución total de su área agrícola más de lo que parecía, es decir, más cercana al 30 por ciento que al 13 por ciento en términos reales valor.

Además, alrededor de un millón de sus nacionales regresaron al Reich desde territorios cedidos y, debido al creciente uso y perfeccionamiento de maquinaria que ahorraba mano de obra, un número cada vez mayor de trabajadores industriales se encontraba cada año fuera del trabajo. De modo que, a falta de una política sabia y drástica, calculada para mejorar el estado de la agricultura y proporcionar empleo fresco a los trabajadores (más de 6,000,000 antes de 1933), parecía como si el desastre pronto llegara al país.
Dos cosas estaban claras: miles de familias recién urbanizadas deben ser restauradas a toda costa y las áreas cultivables del Reich deben ser aumentadas.

Por lo tanto, se inauguró de inmediato un movimiento "de regreso a la tierra", mientras que bajo el lema de que Alemania, si así lo deseaba, podía conquistar una nueva provincia para ella dentro de sus propias fronteras, se comenzó a mejorar otro la calidad y el rendimiento de las zonas agrícolas existentes para recuperar millones de hectáreas de pantanos existentes, brezales y páramos en varias partes del país y bancos y llanuras a lo largo de la costa del Mar del Norte, para regular el curso de los pequeños ríos,la maleza, y transformar los bosques de desecho en bosques rentables.

(Sobre la política agraria nacionalsocialista puede consultar los siguientes artículos:

En relación con el primer movimiento, se estableció pronto una administración conocida como “Reichstelle für die Auswahl deutscher Bauernsiedler”, para seleccionar personas aptas para asentarse en los distritos rurales como agricultores, trabajadores agrícolas y campesinos que, trabajando en las líneas de la nueva revaluación biológica, recibieran tierras y a veces créditos. Para esto se eligió sólo a las mejores personas desde el punto de vista de la salud y la capacidad.

Por lo tanto, el favor se muestra invariablemente a:

A) Los hombres que en la línea familiar y en la sangre han tenido durante mucho tiempo una estrecha relación con el suelo y se han separado últimamente de él, por ejemplo, los agricultores que han sido recientemente arrancados de raíz o han perdido sus explotaciones sin culpa propia.

(B) Hombres que tienen familias numerosas. (Solamente se consideran los hombres mayores de 25 años y casados).

(C) Los hombres que sirvieron en la guerra tardía, o que se sabe que han servido en el S.A. (Sturmableitung de Hitler) o el S.S. (la crema biológica de la S.A.).

(D) Hombres que han servido en el Reichswehr (el ejército alemán de posguerra).

E) Por último, los trabajadores rurales que las condiciones adversas han expulsado del suelo.

No tengo las estadísticas para 1935 a la mano; pero en 1934 la Oficina para la Selección de Colonizadores Alemanes en la Tierra recibió 15.948 solicitudes de las cuales 11.094 fueron aceptadas y previstas.  Desde la inauguración del movimiento (sin contar 1935) se han establecido 67.000 nuevas granjas, que cubren alrededor de 1.827.800 acres. En total, hasta finales de 1934, se habían asegurado unas 2.964.000 hectáreas para fines de asentamiento.

El Gobierno estima que se necesitan cerca de cinco años para que estos campesinos y campesinos recién colonizados se recuperen y durante sus primeros años de trabajo se les presta todo tipo de ayuda siempre que demuestren el espíritu y la energía adecuados.

Ahora en el trabajo de recuperar el suelo para la recepción de estos nuevos trabajadores agrícolas, y en la tarea de ayudarlos a hacer el bien, el Servicio del Trabajo del Reich encuentra sus funciones principales. Aparte de las ventajas culturales que los campamentos aseguran para toda la población masculina, como se ha descrito anteriormente, es en estas funciones principales que constituyen uno de los mayores activos del nuevo régimen.

En pocas palabras, las condiciones del servicio son las siguientes:

Todo joven alemán debe entrar en el Servicio de Trabajo entre el final de su decimoséptimo y el final de su vigésimo quinto año. Sólo se inscribe después de un examen físico minucioso y tiene que servir durante seis meses, después de lo cual el servicio militar de un año comienza.

La vida en los campamentos se divide entre el trabajo manual con pala y azada, en el que todos deben participar, ejercicios de perforación extenuantes y períodos de ocio dados a la lectura y al estudio de los acontecimientos y problemas contemporáneos. El día comienza a las 5 am en el verano ya las 6 am en el invierno y termina a las 10 p.m. - el tiempo después de la cena (7 p.m.) y los intervalos cortos durante el día se dedica al descanso y actividades de ocio.

Cada campamento consta de 152 hombres, y en la actualidad hay alrededor de 1.300 campamentos para hombres en Alemania. Así, año tras año, el país puede comandar el trabajo de 200.000 jóvenes cuyo trabajo es a todos los niveles y propósitos no remunerados. En realidad, reciben alrededor de 3 reichsmarks al día por su trabajo.

Una organización similar existe para las niñas alemanas. Pero, hasta ahora, el servicio no ha sido obligatorio. Sin embargo, tal es el espíritu impersonal que prevalece hoy en Alemania, que en la actual base voluntaria estas niñas del Servicio del Trabajo del Reich se han presentado en número suficiente de todas las clases de la sociedad para formar 500 campos que, como los de los hombres, son mano de obra no remunerada dedicada a ayudar a los campesinos y campesinos que recién colonizan la tierra.

En cuanto a lo que han hecho estos campamentos de hombres, basta con decir que, de una superficie de 15.437 millas cuadradas (aproximadamente la mitad del tamaño de Portugal) de tierra pantanosa, la mitad ya ha sido recuperada para fines agrícolas. Cientos de miles de hectáreas de tierras de desecho y bosques de desechos, de ningún uso para los campesinos, ya se han transformado en bosques rentables; Y se espera que el drenaje y el riego, que ahora se están llevando a cabo, duplique el valor de más de 46.312 millas cuadradas de tierras agrícolas existentes de mala calidad.

De hecho, se estima que los ingresos netos anuales derivados del trabajo realizado por la organización del Servicio de Trabajo ya han superado el 10%  del costo de la organización. Sin embargo, el valor total de lo que ahora están creando en forma de nuevas áreas agrícolas, nuevas granjas y una nueva población campesina, por supuesto, no se llevará a cabo por quizás una generación o dos.

Visité varios de estos campos de hombres en el Havelländische Luch y pregunté a hombres a quienes vi en el trabajo. Como me habían llevado a esperar, había entre ellos representantes de todas las clases de la comunidad, y todos parecían estar disfrutando de sus trabajos y floreciendo bajo la disciplina de los campos. Eran lo suficientemente jóvenes como para disfrutar el duro trabajo y la dura vida como una aventura, y todos parecían lo suficientemente sanos como para prosperar bajo condiciones espartanas.

Sus oficiales de campamento, que sin excepción atrajeron la atención por su físico inusualmente fino y varonil, son hombres especialmente escogidos desde el punto de vista de las normas psicofísicas. No se separan de sus hombres en las comidas o durante las horas de ocio, como lo hacen los oficiales del Ejército y la Marina, sino que tienen que vivir cada momento de sus horas de vigilia con ellos, dándoles un ejemplo de buenos modales, discurso correcto y un culto panorama.

En los campamentos de mujeres las niñas están sujetas a la misma disciplina de campo, pero su trabajo es, por supuesto, diferente. Pueden, si se les pide, ayudar a los campesinos recién colonizados en trabajos ligeros en los campos, pero su función principal es dar a las familias rurales ayuda en el hogar como criadas domésticas no remuneradas, criadas lecheras, niñeras, etc. De esta manera, los campesinos que están tratando de ganarse el sustento, son sustancialmente asistidos sin costo alguno para ellos mismos, y suelen ser capaces de tener el trabajo más calificado de sus esposas en los campos, mientras que los trabajadores voluntarios del Servicio del Trabajo del REich cuidan del hogar, de los niños y hacer la cocina, reparaciones y lavados.

Los valiosos subproductos de los campos de trabajo de las niñas y de los hombres son, por supuesto, la disciplina excelente a que todos estos jóvenes tienen que someterse en un período de sus vidas cuando la disciplina es más saludable, La mezcla de los diversos estratos sociales en los campamentos y el beneficio para todos los interesados ​​derivado del conocimiento más estrecho de los hijos de familias de clase media y alta con el trabajo manual, sus dificultades, sus ventajas y su inmensa importancia en la economía del nación.

"El trabajo ennoblece!" (Arbeit adelt!),  es el lema de esta rama del Servicio Nacional. Gracias al espíritu y los valores correctos, y a pesar de un mundo que ha adorado demasiado tiempo sólo dinero y el corredor de bolsa con éxito, de alguna manera este lema se hace realidad. Ya se puede ver en las caras y las costumbres del pueblo, y se evidencia en todas las relaciones de clase alta y humilde en la vida de la Alemania moderna.

Mientras tanto, se promulgan y consolidan los movimientos de "regreso a la tierra" y "Servicio del Trabajo del Reich", lo que hace difícil, especialmente para las jóvenes campesinas, aumentar la multitud de campesinos que tratan anualmente de emigrar a las grandes ciudades. Una serie muy importante de leyes - no basadas en principios o teorías abstractas, sino arraigadas en la costumbre campesina -  entraron en vigor en septiembre de 1933 y  se conocen como el Reichserbhofrecht (la Ley relativa a la herencia de la propiedad terrateniente).  Para el campesino trabajador y capaz existe una garantía en su tenencia, que ningún usurero u otro tipo de acreedores pueden burlar (párrafos 37-39 de la ley antedicha). La prueba parece no ser si el acreedor tiene un gravamen sobre la tierra, sino (a) si el actual deudor ha incumplido por culpa propia, y (b) si el deudor campesino es un agricultor capaz, informado y diligente y ha demostrado que puede mantener su tierra en un estado adecuado. La idea general que inspira toda la medida es que la tierra no puede ni debe ser tratada como una propiedad mueble, para ser comprada y vendida en el mercado abierto.

Es imposible, en el espacio que tengo a mi alcance, describir en detalle lo que esta ley ha hecho para asegurar al campesino terrateniente esta explotación, regular la herencia de la tierra para mantenerla en manos de familias dignas y, en general, prestigiar el trabajo cuidadoso y realizado a conciencia. Pero cualquier persona que desee estudiar la ley en detalle puede hacerlo en el excelente manual sobre el tema de Otto Baumecker (Handbuch des Gesamten Reichserbhofrechts), cuya tercera edición fue publicada en Colonia en 1935.

Por muy grandes que sean las reformas discutidas en mi último artículo, y maravilloso como es el tributo que su éxito paga a la inspiración del Führer, son, sin embargo, nada comparado con sus innovaciones en un campo mucho más difícil y lleno de trampas. El campo de la biología humana.

(Sobre la política eugenésica nacionalsocialistas puede leer:


La urbanización, el industrialismo y los valores socráticos negativos que empezaron a prevalecer con la propagación del protestantismo, han inclinado a los pueblos de Europa, ya  todos los países como Europa, para poner sus rostros cada vez más y más firmes contra una actitud biológica hacia el hombre. Y esto ha resultado en la tendencia de la civilización moderna no sólo a descuidar y despreciar el cuerpo, sino también a exaltar como loable todas aquellas prácticas que favorecen la multiplicación de seres humanos biológicamente inferiores.

Para abordar la urbanización en primer lugar, debe ser claro, incluso para aquellos que no están familiarizados con el desprecio en que los municipios y sus habitantes eran considerados por las poblaciones rurales de la Edad Media, que la ciudad no puede obtener lo más saludable, firmes y ctivos de la comunidad y no pueden, por lo tanto, cultivar un gusto muy exigente en los estándares de deseabilidad humana. El tipo de ocupación abierto al habitante de la ciudad, aparte del aire que respira y de la comida que consume, no selecciona ni está calculado para mantener los más sólidos tipos. Además, se retira al ser humano de un estrecho contacto con las realidades de la obra y las leyes de la naturaleza, de las lecciones cotidianas y evidentes que se aprenden observando cómo crecen las plantas y los animales y observando las condiciones esenciales para su prosperidad, El tiempo fomenta una actitud fantástica o poco realista hacia la vida y sus problemas, lo que por sí mismo constituye una deficiencia mental o intelectual.

Más allá de esto, sin embargo, en las ciudades, las raíces mismas de la vida humana tienden a marchitarse. En el campo hay siempre alguna manera en que el niño pequeño puede ayudar en la obra impersonal general de la naturaleza, aunque sea solamente asustando a los gorriones del maíz que madura. Así, los niños son siempre bienvenidos y rápidamente se convierten en un activo adicional para la casa en la que nacen. Pero en las ciudades el niño tiende a ser cada vez más un lujo, un subproducto no deseado de la adaptación sexual de sus padres. El resultado es que una relación antinatural comienza a crecer entre parejas casadas, y la mujer en su conjunto se inclina a descuidar y despreciar las ocupaciones maternas. De hecho, la sociedad alcanza una condición conocida como Feminismo, por una parte, en la cual, como incluso la Feminista Havelock Ellis admite, "La maternidad es carente de dignidad". De hecho, ¿cómo podría tener dignidad cuando los niños no son deseados? Por otra parte, se da una condición conocida como Pornocracia, en la cual el gusto por las rameras y la perspectiva de las rameras tienden necesariamente a prevalecer.

La industrialización, incluso bajo las más humanas y solícitas leyes y reglamentos de fábrica, confirma e intensifica la mayor parte de las peores influencias de la urbanización. No puede evitarlo porque, además de ofrecer a las multitudes urbanas ocupaciones poco saludables, no ha llegado a esa etapa de la iluminación cuando necesariamente lo consideraría como un deber proteger el carácter y las mentes del llamado proletariado de la influencia degradante de la  mente-máquina, o de realizar, año tras año, tareas no calificadas, repetitivas y a menudo simplemente fragmentarias. Además, la fábrica puede ser servida adecuadamente por tipos que no tendrían la resistencia para el trabajo pesado de la granja, y esto ejerce de nuevo con la ciudad una selección preferencial a favor de la inseguridad y la debilidad.

Por lo tanto, desde el punto de vista profesional, socava las cualidades adquiridas de una constitución y un carácter nacionales. Vive en el capital espiritual y física del pueblo, sin hacer una sola contribución de valor de una generación a otra. Así, crea entre una masa de individuos físicamente deteriorados, desarraigados y sin tradiciones, y separados de las realidades instructivas de la vida por sus hábitos urbanos, un tipo estandarizado de mente y carácter, cada vez más indefenso, pasivo, incoloro y servil. Significa que se está criando una raza que en carácter, cuerpo y mente apenas se civiliza.

Volviendo ahora a la tercera influencia -la de los valores socráticos- que ha hecho posibles las dos influencias anteriores, es difícil para el hombre moderno de Europa occidental apreciar hasta qué punto se ha saturado, "condicionado" y disciplinado tanto en cuerpo como mente por los valores que tienden a subestimar y descuidar los estándares corporales. Si dejamos de mirar con horror a un hombre o una mujer que, si bien tiene menos de treinta años, tiene dientes postizos, si hemos dejado de pedir disculpas a la gente con aliento impuro, y si imaginamos que la basura humana y la suciedad humana nos pueden dar las buenas leyes, la buena poesía, la buena ciencia y el buen arte, es enteramente y exclusivamente debido a Sócrates ya su influencia.

Su pretensión exclusiva a la notoriedad es que, gracias a sus recursos físicos miserablemente pobres en medio de una población de veneradores de belleza, se vio obligado en defensa propia a descubrir un método dialéctico de excusar todo tipo de descontento físico, degeneración y putrefacción.

Argumentó, según la manera del zorro que había perdido la cola, que la belleza del cuerpo no es sino un asunto ligero, y que el logro más grande del hombre es fijar un valor más alto en la belleza del alma, y ​​declaró a Glaucón , "Si hay un defecto meramente corporal en otro, seremos pacientes con él y lo amaremos igualmente".

"¡Defecto meramente corporal!” - Estas tres palabras resumen todo el sabor y la tendencia de la enseñanza socrática.

Por lo tanto, la salud radiante y perfecta es en todas partes rara entre los seres humanos, y donde quiera que la civilización occidental se ha extendido, la minoría sana es exonerada de la existencia y sacrificada para preservar, socorrer y honrar a los enfermos.

Ahora, para enfrentarse a este sesgo profundamente implantado, invitar a los hombres modernos, y particularmente a las mujeres modernas, a dudar de su mórbida sentimentalidad, a cambiar su actitud y a honrar y mirar lo saludable, a proteger la salud del exterminio y resistirse a ser sacrificados por los segundos -de hecho, asumir hacia la humanidad la misma actitud que, para un agricultor que contempla sus animales y sus cosechas, es un lugar común de buena ganadería - es hoy uno de las más difíciles precaria de las empresas, en particular para el jefe de un Estado.

En la vida del pueblo, los valores socráticos, al inculcar un desprecio por las consideraciones corporales, conducen a todo tipo de gustos pervertidos y apareamientos imprudentes: matrimonio con lisiados, enfermos hereditarios y mal formados. Tres obras populares, como “Los peregrinos del Rin” de Lytton, “El molino” de George Eliot y  “La Seda y los pilares de la casa” de Charlotte Yonge, en loa que las personas enfermas o lisiadas son solemnemente consideradas casaderas u objetos que merecen un honor especial (y hay cientos de novelas inglesas menores que hacen lo mismo), difícilmente podrían haber sido escritas o leídas a menos que una cultura hubiera perdido su cordura respecto al apareamiento.

Ahora bien, el hecho de que Adolf Hitler, tan pronto como tomó las riendas del gobierno a principios de 1933, no vaciló en atacar a Sócrates y, al menos en Alemania, desacreditarlo, es seguramente uno de sus más notables logros.

Es cierto que su ataque a la urbanización y al industrialismo habría sido imperfecto y abortivo si no hubiese atacado los valores basados ​​en la enseñanza socrática que les permiten florecer. Pero, aparte de las medidas que ha tomado para restaurar una vida agrícola saludable en  Alemania y detener la huida a las ciudades, su atrevido ataque a la "gloria" tradicional de la Atenas del siglo V solo habría bastado en última instancia para barrer sabores insalubres y prejuicios de su país.

Pues hoy el sonido en la salud y en la mente es el honor de la nación alemana y, como garantes de una posteridad deseable, se conceden muchos privilegios. Aunque para nosotros aquí no puede dejar de parecer un poco extraño, es, por supuesto, la sabiduría más elemental.

Entre las principales medidas enmarcadas para asegurar una generación más saludable, me refiero a la Ley de 14 de julio de 1933, de Prevención de la Transmisión de Enfermedades Hereditarias. Mediante esta ley se hizo posible, mediante la esterilización, evitar que los hombres y mujeres que padecían ciertas enfermedades hereditarias especificadas en la ley tuvieran progenie. Tales enfermedades son la debilidad congénita, ciertas enfermedades mentales como la esquizofrenia y la depresión maníaca, la epilepsia hereditaria, la ceguera, el sordo-mutismo y malformaciones graves.

Todos los casos son juzgados ante un Tribunal de Eugenesia, compuesto por un juez con la asistencia de dos médicos, y sus decisiones sólo se alcanzan después de una minuciosa y concienzuda investigación de cada caso. En el informe para el año 1934, publicado el 3 de julio de 1935, encontramos que 84.525 peticiones fueron presentadas en los 205 tribunales de eugenesia, es decir, alrededor de un caso por cada 771 individuos de la población. Había 42.903 varones y 41.662 mujeres [1]. De este número, 64.449 o aproximadamente el 75 por ciento fueron oídos ante los tribunales, y la esterilización fue ordenada en 98.8 de los casos, es decir, 56.244 personas. En 3,692 casos (6,2 por ciento), las peticiones fueron rechazadas, mientras que en 4.563 la petición fue retirada o bien remitida a una Corte Eugenésica superior, de las cuales veintiséis participaron en las decisiones finales.

De los 8.219 recursos interpuestos contra una orden judicial de esterilización, sólo se aceptaron 377. En 438 casos, se interpusieron recursos contra el rechazo de peticiones de esterilización ordenadas por el Tribunal Eugenésico de Primera Instancia. Y de éstos, 299 casos fueron escuchados antes de finales de 1934 terminando en la concesión de la petición en 179 casos, y la revocación de la decisión de la primera Corte.

Con respecto a las mujeres embarazadas, se ha decidido que si un tribunal válido ha decidido que la esterilización debe tener lugar, el embarazo puede ser interrumpido siempre que se haga antes del sexto mes de embarazo.

La importancia de estas medidas será apreciada, como señala el Dr. Burgdörfer, cuando se recuerda que de acuerdo con el último censo había 2.000.000 de enfermos de enfermedades incurables, lisiados y enfermos mentales en el país. El costo de mantenerlos era de 1.000.000.000 de Reichsmarks, o sea alrededor de £ 76.000.000 al año, una carga totalmente inútil para un país en graves condiciones económicas. Continuar sufriendo tal carga y permitir que aumente, como inevitablemente lo haría si no fuera tratada, equivale a sacrificar a los sanos por los enfermos. Y esto sólo una nación que ha olvidado las leyes de la buena ganadería a través de generaciones de urbanización lo puede tolerar.

Una medida adicional, conocida como la Ley para proteger la salud hereditaria del pueblo alemán (18 de octubre de 1935), prevé la denegación de los certificados de matrimonio a todos los solicitantes que no alcanzan ciertos estándares de salud. Por lo tanto, debe denegarse el certificado de matrimonio a todas las personas que padecen una enfermedad infecciosa que pueda afectar a la otra pareja o a los hijos del matrimonio; (2) a todas los que sufren de un trastorno mental que haría contrario a la política pública para que se casen; Y 3) a todas los  afectados por una enfermedad hereditaria dentro del ámbito de la ley de 14 de julio de 1933, descrita anteriormente.

Si ambas partes del matrimonio propuesto son extranjeras, o si el futuro esposo es extranjero, la ley no se aplica. Pero si una mujer extranjera desea casarse con un ciudadano alemán, debe someterse a un examen médico y obtener su certificado de aptitud para el matrimonio.

La ley obliga a que estos certificados se obtengan de la oficina local de salud, y todas las personas que contemplan el matrimonio tienen que someterse a un examen médico antes de que puedan obtener sus certificados.

Pero estas medidas puramente negativas no satisfacen a los actuales gobernantes de Alemania y, junto a ellos, han instituido medidas positivas, no sólo para fomentar el matrimonio y las familias numerosas, sino también y sobre todo para dar tal estímulo sólo a parejas deseables y saludables. Así, la tendencia malsana y pornocrática de la vida urbana es estigmatizada y el honor es dado donde se debe, es decir, a aquellos que son una garantía de una generación venidera deseable y que, como parejas casadas, están en condiciones de conducir a llevar una vida normal como padres.

La primera medida relativa a esta política formaba parte de la Ley de Reducción del Desempleo, de 1 de junio de 1933, que figuraba en el párrafo x). Disponía que todas las parejas jóvenes que desearan casarse y que no tuvieran los medios para hacerlo, podrían obtener del gobierno un préstamo de hasta 1.000 marcos para ayudarles a establecer un hogar. Pero otras medidas han confirmado y ampliado estas disposiciones, como, por ejemplo, las de julio de 1933, agosto de 1933 y marzo de 1934.

Sin embargo, las condiciones de concesión del préstamo son graves. Se exige que las partes en el contrato de matrimonio sean de sangre alemana, hereditariamente sanas y libres de cualquier enfermedad infecciosa o de otro tipo que haga incompatible su matrimonio con el mejor interés público.

De agosto de 1933 a marzo de 1935 se hicieron 400.738 préstamos, de un promedio de 600 puntos cada uno, y las estadísticas muestran no sólo un aumento repentino de los matrimonios en todo el Reich, sino también -y éste fue uno de los objetos de la medida-, una disminución correspondiente del desempleo, debido al número de puestos vacantes por las mujeres afectadas. El número de matrimonios alentados bajo esta ley era mucho más numeroso en zonas  urbanas que en los distritos rurales, y ascendía al nivel de 12,6 por mil en poblaciones de más de 100,000 habitantes

Los préstamos no tienen interés, pero son reembolsables a razón del uno por ciento mensual. Por lo tanto, un préstamo de 600 puntos es reembolsado por 100 cuotas mensuales de 6 puntos. Si, sin embargo, al nacer niños en el matrimonio, se devuelve una cuarta parte del préstamo por cada niño y los pagos se suspenden durante un año. De los 400.738 matrimonios que tuvieron lugar bajo estas condiciones, 182.355 niños nacieron a finales de marzo de 1935, y una gran parte de la recuperación de la tasa de natalidad alemana puede ser justamente atribuida a estas medidas.

Pero estas no son las únicas medidas adoptadas por el gobierno para promover la solidez y la buena salud en la nación. De los libros de registro de salud del Hitler Jugend - el cuerpo de jóvenes alemanes que constituyen el Movimiento de la Juventud en Alemania - a la selección biológica de la SA (Sturm-Abteilung) conocida como la SS, cuyos miembros golpean al espectador por el esplendor de su salud, construcción y apariencia, no se pierde de vista ningún detalle que pueda transvalorar los valores socráticos todavía latentes en el pueblo, y hacer que honren, busquen y favorezcan la salud en mente y en cuerpo.

Los hombres de las SS pueden encontrarse en todos los ámbitos de la vida, y antes de que el extraño, familiarizado con el espectáculo de la degeneración generalizada en el hogar, haya aprendido a leer los signos o símbolos que proclaman su orden, condición y rodamiento. Nuestro chófer en una ocasión resultó ser un hombre de este tipo, cuyo rango biológico era obviamente alto, y como yo era entonces inconsciente de la importancia de las diversas insignias usadas en la Alemania actual, comenté a mi anfitrión la buena apariencia del funcionario.
"Él pertenece a la S. S., la crema biológica de la S.A.", respondió mi anfitrión. Y procedió a informarme que no sólo el joven pertenecía a la clase biológica más alta, sino que también su esposa, cuando tomaba una, requeriría ser igual. De hecho, no se le concedería un certificado de matrimonio ni a él ni a su prometida, a menos que ella pudiera satisfacer a las autoridades pertinentes de que llegó a su nivel.

¿No tienen sentido del humor? - ¡Afortunada Alemania!

[1] El total de estas cifras debería ser 84.565 y no 84.525. Pero la culpa está en el informe original alemán y no en el presente extracto.




[i]
Anthony Mario Ludovici , ( 8 de enero de , 1882 - 3 de abril de , 1971 ) fue un Inglés filósofo , nietzscheano, sociólogo y crítico social. És mejor conocido, tal vez, como un defensor de la aristocracia. Aprincipios del siglo 20 fue un autor conservador. Escribió sobre temas como la metafísica , la política , la economía, la religión , las diferencias entre los sexos , la raza y la eugenesia .

Ludovici comenzó su carrera como artista, pintando e ilustrando libros. Se convirtió en secretario privado al escultor Auguste Rodin. En última instancia, se volvería hacia la escritura, con más de 40 libros como autor, y la traducción de más de 60 textos.

Las doctrinas de Ludovici eran nacionalistas, tradicionalistas y centradas en una forma de razonamiento eugenésico. Argumentó que la herencia puede producir fuertes líneas familiares, valores grupales y características nacionales y raciales. Los políticos no sólo deben ser individuos de inteligencia y conocedores de la humanidad, sino también de la misma población que los gobernados.

Es en el interés de la nación mantener características únicas salvaguardando una potencialidad nativa y particular de éxito y oportunidades para la autoexpresión y la expansión. Esto incluye una preocupación por la salud de la gente, pues la mala salud no sólo conduce a la mala adaptación, sino también a la decadencia de la capacidad de fuerza y ​​el carácter de la nación.
"Para ser un buen forestal, un hombre debe saber dar a los árboles sus condiciones de salud adecuadas, y también debe saber cortar y podar."

Prestigio nacional significa poder, poder es tranquilidad, y tranquilidad es seguridad. Puesto que el político conservador se ocupa de la seguridad y la extensión del poder de su propia nación, no puede tolerar nada que ponga en peligro su posición. Al tratar con un mayor riesgo, actúa con firmeza y rapidez; utilizando todo el poder de su nación contra cualquier enemigo que la amenace.

El conservador es naturalmente sospechoso del cambio. Debe saber lo suficiente sobre el carácter y potencialidades de su nación, de la humanidad en general, y ser capaz de juzgar si son deseables nuevas tendencias, de acuerdo con la naturaleza eterna de los hombres, o fatalistas, cuando se aplican "sólo a los ángeles, goblins, hadas u otras ficciones desgarbadas ".

El conservador se preocupa por la felicidad de su pueblo. Cuando examina la infelicidad entre su pueblo, distingue entre el tipo de maladaptación que surge de la injusticia y la opresión, y la resultante de la degeneración o la morbilidad. Puede satisfacer las demandas de los primeros con facilidad y lograr mejoras, pero al asumir lo más tarde sólo penalizará a la nación.

Ludovici resumió su definición: el conservadurismo (esotérico):
"Es la preservación de la identidad nacional a lo largo del proceso de cambio por una constante preocupación por toda la vida de la nación".
Se oponía a los judíos, a los extranjeros ya los "extraños" - excéntricos, maniáticos y fanáticos - que tenían algo que ve r con el gobierno.

Después de la Segunda Guerra Mundial , Ludovici cayó rápidamente en la oscuridad. En 1936, había escrito con entusiasmo sobre Adolf Hitler  Era abiertamente hostil a los judíos, escribiendo una obra antisemita bajo el seudónimo de Cobbett, “Los Judíos y los Judíos en Inglaterra” (1938) .